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  • Se desarma el tope salarial y se reabren paritarias por la presión inflacionaria

    Parana » AIM Digital

    Fecha: 20/01/2026 11:43

    La aceleración de los precios durante el segundo semestre de 2025 dejó sin efecto el esquema de aumentos mensuales en torno al 1,5 por ciento que impulsaba el Gobierno como referencia para las negociaciones salariales. El resultado fue una reapertura extendida de paritarias y una mayor dispersión entre acuerdos sectoriales, con convenios más cortos y sin capacidad de recomponer de forma sostenida el poder adquisitivo. Los relevamientos muestran que hacia noviembre el salario promedio de los principales convenios acumulaba una caída real cercana al 4,5 por ciento. Ese deterioro se profundizó con registros de inflación mensual ubicados entre 2,5 y 2,8 por ciento en los últimos meses del año. Aun con renegociaciones más frecuentes y subas nominales por encima de la pauta original, la mayoría de los acuerdos continúa por detrás del nivel de precios. Tensión sin estallido de conflicto El quiebre de la pauta no se expresó en un aumento significativo de paros o medidas de fuerza. La tensión se canalizó mediante reaperturas silenciosas, con ajustes parciales que superan el esquema oficial pero que no alcanzan para consolidar una recuperación real de los ingresos. Industria con márgenes cada vez más estrechos En sectores como la metalurgia, los salarios quedaron apenas uno o dos puntos por debajo de la inflación, pero las empresas enfrentan un escenario complejo: precios de venta que evolucionan por debajo del promedio, servicios que suben por encima del nivel general y mayores dificultades para trasladar costos. A eso se suma un aumento interanual cercano al 60 por ciento en las importaciones del sector, que profundiza la competencia y limita aún más los márgenes. Pymes entre despidos y caída de la actividad En el entramado pyme, la situación combina salarios atrasados con caída de rentabilidad, suspensiones y cierres de empresas. La baja productividad restringe la posibilidad de otorgar aumentos, incluso cuando los acuerdos solo buscan empatar la inflación. La destrucción de empleo registrado continúa como uno de los rasgos más persistentes del escenario laboral. Bonos y sumas fijas como recurso transitorio La ruptura de la pauta también multiplicó las estrategias para recomponer ingresos. Se generalizaron las sumas fijas, los pagos extraordinarios y los bonos no acumulativos. Entre los casos recientes aparecen gratificaciones cercanas a 1,9 millones de pesos en dos cuotas en algunos sectores, pagos mensuales adicionales de 35.000 pesos y refuerzos extraordinarios de 60.000 pesos. Son herramientas que alivian de manera momentánea, pero que tienden a licuarse en pocos meses. Acuerdos más cortos y sin horizonte claro La mayoría de las paritarias se firma hoy por períodos de tres a cuatro meses, lo que refleja la dificultad para construir expectativas estables. La negociación colectiva se mueve en un esquema de revisión permanente, sin una referencia clara de mediano plazo. Un escenario aún abierto La combinación de inflación elevada, actividad estancada y caída del empleo registrado deja a la política salarial en una situación frágil. La posibilidad de recomponer una pauta aceptada por todos los actores aparece condicionada a una desaceleración más firme de los precios y a una mejora del contexto económico general.

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