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» TN
Fecha: 20/01/2026 10:14
Valijas que no cierran, rutas cargadas, vuelos completos y travesías en barco: el verano y las vacaciones son, para muchos, sinónimo de movimiento. Y también del regreso de un clásico incómodo: los mareos que aparecen durante el viaje. Lejos de ser mera sugestión, este malestar frecuente, conocido médicamente como cinetosis, tiene una explicación científica. Desde el Hospital Universitario Austral, el médico y otoneurólogo Claudio René Márquez (M.N 125.365), detalla por qué se produce, cómo reducir sus efectos y cuándo es recomendable buscar asesoramiento médico. Por qué sucede el mareo de viaje La cinetosis aparece cuando el cerebro recibe información contradictoria de dos sistemas fundamentales para el equilibrio: la vista y el oído interno. Mientras los ojos pueden estar fijos en un interior aparentemente quieto, el auto, la cabina del avión o el camarote, el oído interno registra aceleraciones, frenadas y cambios de dirección. El oído tiene sensores de aceleración y angulares, que informan si avanzamos, frenamos o nos movemos hacia arriba y abajo. Cuando los ojos dicen quieto y el oído dice en marcha, el cerebro no interpreta bien esa información, y aparece el mareo, explica Márquez. Esa descoordinación genera una secuencia conocida: incomodidad, palidez, náuseas, sudor frío y, en algunos casos, vómitos. No se trata de una enfermedad, sino de una forma particular de procesar el movimiento. Algunas personas tienen mayor susceptibilidad que otras, aclara el especialista. En la infancia es más frecuente, ya que el sistema vestibular todavía está en desarrollo. En muchos casos, mejora con el paso del tiempo, aunque en otros persiste en la adultez. Existe una asociación conocida con la migraña: muchos adultos migrañosos fueron niños que se mareaban al viajar, señala Márquez, y agrega que suele haber una predisposición familiar. Cómo aliviar los síntomas durante el viaje Aunque no siempre puede evitarse por completo, el mareo de viaje puede volverse mucho más tolerable con estrategias simples que buscan alinear lo que el cuerpo ve y siente. Entre las principales recomendaciones se encuentran: - Evitar pantallas y lectura. Leer o usar el celular fija la vista en un punto inmóvil mientras el cuerpo se mueve, lo que suele empeorar los síntomas. - Buscar referencias externas. Mirar hacia adelante, observar el horizonte o sentir el aire ayuda a que la información visual coincida con el desplazamiento real. - Elegir bien el lugar. En auto: en niños, el centro del asiento trasero mirando hacia adelante; en adultos, el asiento delantero. En barco: el centro de la embarcación, donde el vaivén es menor. En avión: los asientos ubicados sobre el ala suelen ofrecer mayor estabilidad. - Cuidar el contexto. El calor no causa la cinetosis, pero la intensifica. También se recomienda evitar comidas abundantes antes de viajar. Cuando la hipersensibilidad es marcada, existen alternativas complementarias. Una es el uso de medicación sintomática, como el dimenhidrinato, que no impide el mareo pero lo hace más llevadero. Otra opción es la kinesiología vestibular, un tratamiento específico que trabaja sobre la causa mediante ejercicios de movimiento y estímulos visuales. No elimina la predisposición, pero mejora de forma notable la tolerancia, especialmente en niños, explica Márquez. Cuándo conviene consultar El mareo de viaje no es peligroso, pero sí puede resultar muy limitante. Por eso, se recomienda consultar cuando los episodios son frecuentes, intensos o interfieren de manera sostenida con los viajes y la vida cotidiana. Leé también: Las tres claves para viajar bien y evitar complicaciones para la salud cardiovascular Para viajar sin sobresaltos, los sentidos necesitan trabajar en sintonía. Cuando esa armonía se rompe, el cuerpo lo manifiesta. La buena noticia es que, con ajustes simples y, en algunos casos, con tratamiento, es posible recuperar el equilibrio y disfrutar del camino.
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