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» La Nacion
Fecha: 20/01/2026 06:52
Una obra abandonada del ingeniero Huergo resurgió del olvido gracias a la pasión de dos hermanas sin miedo a los desafíos inmobiliarios. - 3 minutos de lectura' Vivimos toda la vida acá, quejándonos de San Telmo, pero sin podernos ir. A los mozos de todos lados los conocemos desde que somos chicas, están las charlas con todos los vecinos... viste cómo es este barrio. Amores que matan, dice con humor Pilar, que nos recibe junto con su hermana Dolores en su más reciente aventura: recuperar una casona firmada por el ingeniero Huergo en 1891 sobre el pasaje San Lorenzo para convertirla en vivienda. Antiguamente una tanguería, la planta baja de la casa tiene dos amplios patios y acceso desde la calle, lo que la convirtió en el sitio natural para que Dolores reubicara su local de deco Rajatabla, otro clásico del barrio que pedía expandirse. Rajatabla empezó en Balcarce y Humberto I en 2001, cuando tenía 25 años. Hace tres meses estrenamos su nueva ubicación, con café incluido Dolores empezó a rescatar piezas de madera maciza hace veinte años, y en un paréntesis partió a Europa y luego a África acompañando a su pareja en quehaceres diplomáticos. Instalada en Nigeria, tuvo la oportunidad de conocer Ghana, Costa de Marfil, Senegal y Sierra Leona, y cada vez que podía, se escapaba a explorar mercados locales. Así fue armando una colección que viajó a la Argentina con ella integrar el primer Rajatabla. Encontramos una mercería cerrada y le compramos todo; desarmé veinte estanterías con mis manos y un martillo, recuerda Dolores. El mostrador es de una armería en provincia; hay mesones de sastres, de carpinteros, y otros de una curtiembre que se usaban para el traslado de cueros. La idea es reivindicar los viejos muebles de trabajo sin mucho ornamento, sintetiza el concepto de su espacio. El café Aprovechando el espacio, las hermanas decidieron asociarse para sumarle un pequeño café que enriquezca la experiencia. Quisimos generar una propuesta nueva en el barrio. Si venís a pasear de otros lados, comés algo rico, ves cosas lindas, y tenés la posibilidad de recorrer por dentro una construcción histórica de la ciudad. Nos parecía agobiante hacer vidrio repartido en tantos paneles distintos. Sobre calle Defensa vimos unos locales antiguos con este tipo de carpinterías muy lineales y netas, y quisimos hacer algo similar, comparte Dolores sobre la inspiración para los cerramientos del patio. Cada semana, un amigo o amiga de la casa viene a recomendar un libro para leer mientras comés o tomás algo rico. Encontrás el libro de la semana en el salón, y tenemos algunos ejemplares más por si te gustó mucho y lo querés seguir leyendo en casa, cuentan Pilar y Dolores sobre su inciativa Leer en el Café, en colaboración con @casitadelibros.
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