20/01/2026 09:58
20/01/2026 09:58
20/01/2026 09:58
20/01/2026 09:58
20/01/2026 09:57
20/01/2026 09:57
20/01/2026 09:57
20/01/2026 09:57
20/01/2026 09:57
20/01/2026 09:56
» Clarin
Fecha: 20/01/2026 06:26
Los minerales críticos dejaron de ser una historia periférica de commodities para convertirse en un eje central donde confluyen precios, geopolítica y decisiones de inversión de largo plazo. Litio, cobre y otros metales de la transición energética ya no se comportan como insumos extractivos tradicionales, sino como activos estratégicos, cuyo valor depende de la concentración de la oferta, los cuellos de botella en el procesamiento y la demanda impulsada por políticas públicas. Desde esta perspectiva, la cooperación entre India y Argentina en minerales críticos debe leerse menos como diplomacia y más como una decisión económica en un contexto global volátil. El crecimiento proyectado de la India vehículos eléctricos, energías renovables, expansión de redes y manufactura de baterías se apoya en supuestos clave sobre disponibilidad y estabilidad de costos. En 2023, el país identificó 30 minerales críticos, entre ellos litio, cobre, níquel, cobalto, grafito, tierras raras y potasio, reconociendo que disrupciones de oferta o shocks de precios pueden afectar la planificación industrial y elevar los costos de capital. Este enfoque trasciende la energía. Los minerales críticos son cada vez más relevantes para la defensa nacional y la autonomía estratégica: sistemas de armas, plataformas aeroespaciales, electrónica, comunicaciones seguras y manufactura de precisión dependen de un acceso confiable a minerales clave. La seguridad del suministro es, por lo tanto, una cuestión económica con implicancias estratégicas. Argentina encaja de manera selectiva pero significativa en este marco. No es un proveedor universal, pero sí clave en minerales donde la restricción de oferta es determinante. El litio es el caso emblemático. Aunque los precios se corrigieron tras los picos de 2022, la demanda estructural vinculada a la electrificación y el almacenamiento energético sigue siendo robusta. Los salares argentinos combinan calidad geológica, costos competitivos y un entorno que busca atraer inversiones de largo plazo, lo que convierte a los actuales ciclos bajos en puntos de entrada para capital paciente. El cobre suma una segunda capa de relevancia. La electrificación es intensiva en cobre y la oferta global crece con dificultad debido a menores leyes minerales y demoras regulatorias. En este contexto, la cartera de proyectos argentinos vuelve a ganar atractivo a medida que se ajustan los balances globales y mejora la previsibilidad regulatoria para inversiones de gran escala. La estrategia india está evolucionando de comprador a participante. La creación de Khanij Bidesh India Ltd (KABIL) y su acuerdo para explorar litio en Argentina reflejan este giro hacia la participación accionaria, alineando incentivos con la viabilidad de los proyectos y reduciendo la dependencia de acuerdos de corto plazo. Desde la perspectiva argentina, el desafío es atraer inversores capaces de atravesar los ciclos de precios. La minería puede generar divisas sostenidas solo si los proyectos se estructuran para la volatilidad. Los inversores industriales, con demanda de largo plazo, están mejor posicionados para asumir riesgos en un contexto de marcos regulatorios complejos, brechas de infraestructura y mayores exigencias ambientales. En definitiva, el verdadero valor de la relación IndiaArgentina en minerales críticos no está solo en extraer más, sino en avanzar hacia el procesamiento y la integración industrial. En un mundo de precios cíclicos y competencia estratégica, ganarán quienes inviertan cuando los precios bajan, reduzcan la incertidumbre y alineen recursos naturales con demanda industrial de largo plazo. Sobre la firma Newsletter Clarín
Ver noticia original