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» Clarin
Fecha: 20/01/2026 06:26
Que Malena y Felicitas hayan tenido que apoyar sus reposeras allí donde el mar baña la orilla de Playa Grande, no en la arena húmeda, sino -literalmente- en el mar, tiene múltiples explicaciones. Cierto es que se han registrado pleamares que, sin ser extraordinarias, fueron altas, pero también que cada año las sudestadas han sido cada vez más recurrentes, lo que agravó la erosión. También que el espacio ocupado por los balnearios -aun respetando lo permitido- jamás se achica, y que a quienes tienen que ejecutar obras para repoblar las playas de arena, está a la vista, los tapa el agua. El problema, que se hizo evidente esta temporada a partir de videos viralizados por turistas ("¿La parte pública dónde esta? ¡En el medio del agua!", relata una mujer en su Instagram), y luego, el fin de semana siguiente, por los efectos de una sudestada, es generalizado. En Mar del Plata el agua llegó a la linea de carpas, pero en otras localidades del Partido de la Costa provocó destrozos. Mientras el mar se viene, cada uno cuenta su versión. Los concesionarios de los balnearios -a través de la cámara que los nuclea- aseguran que no instalaron ni una sola carpa más que las que las permitidas; el Ente Municipal de Turismo dice que "fiscaliza", y registra que todos los concesionarios "están en regla". Lamenta además que cuando sube el nivel del mar "la variable de ajuste sea el bañista". Ambos, empresarios y funcionarios, coinciden en que la solución debería ser la ejecución de una obra que en estas playas se llevó adelante hace 28 años, un refulado, que implica el trasvasado de arena de un lugar a otro mediante dragas. Fue asi que en 1998 con el impulso de la Comisión Mixta para la Recuperación del Puerto y las Playas, casi 2 millones de metros cúbicos de arena se extrajeron del canal de acceso al puerto y se volcaron sobre Playa Grande, Varese y Cabo Corrientes, Torreón del Monje, Bristol y Popular. La inversión fue de 25 millones de dólares. Pero podría haber un modo muchísimo más económico de hacer crecer la franja de arena. El que científicos de Conicet -en tanto aguardan que en algún momento haya un nuevo refulado-, vienen recomendando a los diferentes municipios del sudeste bonaerense para llevar adelante unos meses antes de la temporada, de modo de presentar playas mejor nutridas en verano. Federico Iñaki Isla, geólogo, doctor en Ciencias Naturales, investigador contratado del Conicet y profesor emérito de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), explicó a Clarín que esa alternativa está en usar maquinaria vial y camiones para sacar arena de donde se acumula naturalmente, "como ocurre entre el balneario 24 de Punta Mogotes y el puerto", y distribuirla donde falta. "Lo mismo en el Partido de la Costa, al que se le vuela la arena de la playa hacia la barrera medanosa, donde no hay urbanización. En Villa Gesell, que tiene problemas en diez cuadras entre Buenos Aires y Paseo 109, les propusimos a los concesionarios que antes que empezara la temporada obtenga la arena que se acumula al norte de la reserva del Faro Querandí, no de la reserva -aclara-, para acorazar las playas con problemas, las del centro". Isla, que hasta hace tres años dirigió el Instituto de Geología y Costas de la UNMDP, es uno de los investigadores con mayor conocimiento de lo que sucede en el litoral marítimo. Oriundo de La Plata, donde estudió, eligió vivir en la ciudad donde, de joven, pasaba los veranos con su familia. Recuerda que en 1971 su padre le dijo que ya no volverían a alquilar en el balneario del Alfar porque la playa había desaparecido luego de una tormenta. "Tuve una muy linda juventud en la playa, mis mejores momentos fueron en la playa, y me llamaba la atención observar cómo retrocedían las costas", y esa obsesión se volvió objeto de estudio: "Esto pasaba en el sur, la erosión, y en el norte ocurría la contaminación, en Punta Lara". En 1979 se radicó en Mar del Plata. Hoy cruza la calle de su casa, en La Perla, y tiene ante sí una panorámica espectacular de su campo de acción. Allí, frente al mar, explica a Clarín que "todas las playas que tienen balneario tienen problemas, ocurre en Mar del Plata, sobre todo los que ponen carpas muy cerca de la orilla, y se da también en Las Toninas, Mar del Tuyú, Santa Teresita, en el Partido de la Costa. Hace pocos años se llegó a filmar la caída de una casa a la que el mar dejó sin sustento, colapsó". Sostiene que la situación de vulnerabilidad en que se encuentra el litoral bonaerense para enfrentar el verano tiene relación directa con una sudestada que se dio en mayo, desde Playa Magaña, Chubut, hasta el Partido de la Costa. "Originó que la draga que desbloqueaba la boca del puerto, en una sola noche, perdiera el trabajo de meses, porque el transporte de arena por la deriva natural se da de sur a norte. La semana pasada ocurrió una nueva sudestada, y barrió la arena que los balnearios nivelan artificialmente, se la llevó el mar", amplió. La pérdida, en consecuencia, es conjunta: de infraestructura y de playa de dominio público. Para el científico, el fenómeno tiene dos caras. "Por un lado, se da el retroceso de la línea de costa, que afecta acantilados y dunas y compromete tanto el dominio público como el fiscal. Y por otro, está la pérdida de arena en las playas, un problema que impacta directamente en la actividad turística. Es un proceso natural, pero está claramente acrecentado por el hombre, indicó. De las eventuales soluciones adoptadas, el especialista criticó la instalación de rompeolas desvinculados de la costa en la zona sur, en Acantilados, porque "terminan actuando como espigones o trampas de arena, acumulan sedimento dentro de los compartimentos formando lo que se llaman tómbolos. Juntaron tanta arena fina que la obra es un fracaso. Cortan la deriva de arena inmediatamente al norte. Se gana arena en un balneario, pero se pierde en el siguiente". Por eso, apunta Isla, no se trata de llenar de piedras la costa, sino de repoblar de arena de manera artificial, hecho que podría darse con un refulado, pero "sin cometer errores históricos, muy costosos". Se refiere al refulado de 1998: "Pusieron arena demasiado fina y el mar se la llevó rápidamente, otro tanto se la llevó el viento. No todo se perdió: el ancho que tienen las playas hoy es producto de aquella obra. "Lo idea es repoblar con arena de una granulometría igual o más gruesa de la que hay", explicó. Se sabe que el nivel del mar, a causa del cambio climático, va en aumento y tiende a acelerarse, y que habrá más lluvias. "El cambio climático ya está en marcha y no es posible frenar la erosión, pero sí mitigarla, aseguró En ese sentido, consideró que debe replantearse el uso que se da a las playas, revisar las concesiones balnearias. "Hay ocupación excesiva de carpas, demasiada disponibilidad de sombra para alquilar cuando muchas carpas están vacías durante la semana, y no solo ocurre en la playa. También en la calle, con los decks. Se está perdiendo el patrimonio público porque los privados acceden y después se apropian. Lo mismo que le hacíamos a los indios, pero ahora se quedan con las playas y las calles". PS Sobre la firma Mirá también Newsletter Clarín
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