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» Clarin
Fecha: 20/01/2026 06:26
Fue una noche para la historia la del domingo en Rabat, la capital de Marruecos, llena de contrastes y con un escándalo que promete sumar más capítulos. Senegal fue el gran campeón de la Copa Africana de Naciones 2025, la trigésimo quinta edición de un torneo que venía siendo un ejemplo de organización y convivencia las últimas cuatro semanas hasta que llegó el penal de la discordia, que terminó fallando Brahim Díaz, y lo que queda ahora es una última imagen bochornosa que sacude al país pero también al continente, y promete tener consecuencias de todo tipo. Hubo poco fútbol en el certamen, ese es un primer análisis. A las semifinales llegaron los cuatro mejores equipos pero desde esa fase para acá, incluido el encuentro por el tercer puesto, en 450 minutos de juego (sin contar el adicional) se metieron apenas dos goles, y los dos los convirtió el equipo de Sadio Mané. Delanteros torpes, goleadores sin técnica, armadores laguneros, defensores sin aura... Un bodrio. Sin embargo, para Marruecos, que será anfitrión del Mundial 2030 junto a España y Portugal, la Copa Africana era un éxito en el marco: los estadios, los hoteles, las rutas y el tren de alta velocidad pero especialmente las tribunas, con un público vestido de rojo e involucrado como pocas veces se vio para que la selección local ganara su segundo título tras 50 años de sequía. Ese fervor desbordado le pudo jugar en contra con algunas conductas fuera de lugar (el "toalla gate", por ejemplo) y hoy empieza a recibir críticas: la prensa extranjera, en especial la europea, habla de favoritismos arbitrales y pone en duda si dentro de cuatro años, cuando centre la atención del planeta, podrá comportarse de la forma adecuada. Un dato no menor: aquí construyen un estadio para 115 mil personas que promete sacarle la final al Bernabéu, y desde Madrid no dan puntada sin hilo. Los marroquíes quedaron en la lona pero Senegal tampoco tuvo demasiado tiempo para festejar. Se quedó con la final en forma épica, con todo en contra, pero podría pagar demasiado cara su actitud de amagar con abandonar el partido cuando el VAR apareció para advertir que el árbitro congoleño Ndala Ngambo se había comido un penal (penalcito) en el minuto 96. En medio de ese ir y venir inaudito, que parecía de nivel amateur (otro golpe al ego de los africanos), un comentarista de televisión, acreditado dentro del campo, pudo haber sido el héroe anónimo para la visita. El francés Claude Le Roy, un exentrenador que dirigió a los senegaleses y a varias selecciones del continente, hoy con trabajo en la cadena Canal+, apeló a la sabiduría de sus casi 78 años de edad para darle un consejo clave a Sadio Mané cando su equipo y su entrenador se marchaban al vestuario con la intención de suspender la final. Según contó para los medios de su país, el ex Liverpool lo cruzó sobre el césped en medio de la hecatombe y le preguntó al oído qué haría en su lugar. "Si yo fuera tú iría a buscar a mis compañeros y los traería de vuelta al campo para terminar el partido, porque seguimos 0-0. Un penal no es necesariamente un gol, y lo más importante es que todo termine", dice que le dijo al 10. El episodio no le gustó nada a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, que habrá vivido las horas más incómodas desde que está al frente del fútbol planetario, donde mantiene su política de intentar quedar bien con todos y evitar los enfrentamientos. Ya había sido fuerte la imagen de los hinchas senegaleses peleando contra la seguridad como si fuera una escena de Game of Thrones, con golpes de un lado y del otro. La policía marroquí es brava: si a alguien filma cómo trabajan se acercan gentilmente a pedir que el material sea borrado de la galería del celular y también de la papelera de reciclaje. De acuerdo a información de RMC Sports, el saldo de los disturbios dejó 18 aficionados senegaleses y un argelino detenidos. La sede de la FIFA en África está en Rabat, pegadita al complejo de entrenamiento de la selección marroquí. Desde allí, Infantino lanzó la bomba: "Es inadmisible abandonar el campo de esta manera", dijo en un comunicado, apuntando en forma directa al equipo campeón, y agregó: "Es sencillamente inaceptable". Las palabras del dirigente suizo italiano, casi siempre medido, casi que dan por sentado que a Senegal le esperan sanciones graves para todos los involucrados, desde su arquero Édouard Mendy hasta su entrenador, Pape Thiaw, las caras visibles en el intento de escape que frenó Mané. También estuvieron involucrados Moussa Niakhaté, Cherif Ndiaye e Ibrahim Mbaye, el joven de 17 años que juega en el PSG. Los castigos de oficio no son una novedad en el fútbol. Hace poco, Uruguay tuvo que aceptar que la Conmebol suspendiera a 11 jugadores por haber subido a una tribuna en plena Copa América 2024 a defender a sus familiares de las agresiones de hinchas colombianos, y pagó el castigo en las Eliminatorias. En este caso, la que investigará lo ocurrido es la Confederación Africana y resta saber si las resoluciones se pagarán en esta tierra o del otro lado del Atlántico, en los próximos partidos oficiales que le esperan a Senegal, nada menos que en el Mundial 2026, donde debutará jugando contra Francia, en un atractivo Grupo I que tiene también a la Noruega de Haaland y a un cuarto rival más débil, proveniente del repechaje que se resolverá en marzo (Bolivia, Irak o Surinam). En términos reglamentarios, Senegal se expuso peligrosamente a perder el partido porque así lo estipulan los estamentos de la competición africana, que son los mismos que los del resto del mundo. A su vez, el árbitro congoleño pudo haber amonestado a todos los jugadores que se retiraron de la cancha sin su permiso, algo que está estipulado por la IFAB en sus Reglas del Juego: un jugador puede recibir tarjeta amarilla "si retrasa la reanudación del juego", si "abandona deliberadamente el terreno de juego sin permiso del árbitro" o si "retrasa excesivamente la reanudación del juego". En paralelo a las quejas de Infantino, la federación marroquí emitió un comunicado para avisar que van a presentar una queja ante la Confederación y la FIFA frente a la actitud de los jugadores de Senegal, porque consideran que ese episodio afectó "el desarrollo normal del partido y el rendimiento de los jugadores". Y enseguida el que se expresó fue Brahim Díaz, que pidió disculpas en sus redes sociales por haber picado el penal. Aquí, una pregunta: ¿de qué se estaría hablando ahora si hubiera pateado hacia alguna de las puntas? Mientras en Marruecos pasa de todo y se intenta apelar al escritorio, un video muestra la intimidad de los senegaleses a bordo de un micro, con Sadio Mané sonriendo para la cámara y mostrando un trofeo que parece de plástico pero que acá vale más casi tanto como una Copa del Mundo. El crack que frenó el escándalo y fue campeón viaja hacia su tierra olvidada, donde casi nunca se festeja nada pero a la que él ya le regaló dos estrellas. Sobre la firma Mirá también Mirá también Mirá también Mirá también Mirá también Newsletter Clarín
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