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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 20/01/2026 01:55
Le decían Pinocho. En aquellos años, la mayoría de los que ingresaban a los medios adoptaban un pseudónimo. Y Juan Carlos Mareco no fue la excepción. Además, él era multifacético y le convenía que lo pudieran identificar de diferente manera, de acuerdo a si su trabajo tuviera lugar en el teatro o en radio, porque también era compositor y cantante. Aunque, con el tiempo, su gran éxito llegó de la mano de la televisión. Había nacido el 20 de enero de 1926 en Carmelo, Uruguay, como hijo del matrimonio compuesto por Juan Carlos Mareco Arbeleche y Maruja Iturburúa de Córdoba. Terminó el colegio secundario con honores y así consiguió una beca para ir a estudiar abogacía a Montevideo. En la capital uruguaya conoció a María del Carmen Irazábal, su primera esposa y con quien tuvo a tres de sus hijos: Mariela, Gonzalo y María del Rosario. Sin embargo, aunque no soltó los libros, no tardó mucho tiempo en darse cuenta de que el derecho no era lo suyo. Ya en la universidad, empezó a hacer gala de su talento para la comedia. Y fueron sus compañeros de curso quienes lo contactaron con Ramón Loro Collazo, director de una compañía de teatro estudiantil llamada Troupe Ateniense, quien enseguida lo sumó a su staff. Pero fue el libretista Arthur García Núñez, un referente de la radiofonía a quien todos conocían como Wimpi, quien lo había llevado a Radio Carve, el que lo bautizó con su apodo. Siga estudiando ¡Pero busquemos un seudónimo para que además pueda trabajar en la radio! Seudónimo de animalito no sirve: en Buenos Aires ya está Pepe Iglesias, El Zorro. Pensemos en Pinocho, el muñeco de madera, sin voz, fabricado por Gepetto. Y supongamos que, para tener voz, le roba el alma a una calandria que no tiene canto propio y copia el de otros pájaros... Y fue así, con esa alegoría tan wimpeana, que empecé mis imitaciones llamándome Pinocho", recordaba Mareco, que tenía una capacidad innata para interpretar diferentes voces frente al micrófono. En 1947, Juan Carlos se puso al frente de la obra El hombre más lindo del mundo, en el teatro Dieciocho de Julio de la capital uruguaya. Y, en 1949, integró el elenco de Detective a contramano, una producción dirigida por Adolfo L. Fabregat. Sin embargo, en 1950 se trasladó a Buenos Aires, donde comenzó su carrera cinematográfica y donde transcurrió la mayor parte de su vida. Por esos años, sin embargo, seguía viajando a su país de origen convencido de que tenía que obtener su título de abogado. Pero su nombre comenzó a tomar notoriedad gracias a films como El otro yo de Marcela, Qué hermanita, ¡Arriba el telón! y Su seguro servidor, que representó su primer protagónico. No obstante, fue la pantalla chica el lugar en el que Mareco logró sentirse como en su casa. Tropicana TV, La galera, donde interactuaba con el célebre muñeco del Topo Gigio, Casino Phillips, Cordialmente, Pinocheando con Mareco y El show de Pinocho, fueron algunos de los ciclos que lo vieron brillar. Su trabajo siguió dividiéndose entre la televisión, el cine y el teatro, además de los discos que muchas veces servían de cortinas para sus programas. Como compositor se destacó con la canción folclórica A una novia y, como cantante, formó parte de la Jazz Casino Orquesta dirigida por Tito Alberti, con la que grabó dos álbumes. Hasta que en 1962 se instaló por tres años en España para trabajar en la TVE y rodar algunos films. Cuentan que, en esa época, se hizo amigo de Joan Manuel Serrat. Y que fue él quien le aconsejó al catalán que comenzara a cantar en español. Por otra parte, en el plano personal, entre 1963 y 1970, estuvo en pareja con la actriz y vedette Mariquita Gallegos, con quien trajo al mundo a su hijo Damián. Para principios de la década del 70, Mareco se fue a trabajar a Israel. Y luego volvió a la Argentina, donde en 1974 fue designado como interventor de Canal 9, rol que ocupó por apenas unos meses. Sin embargo, como muchos otros artistas, con la llegada de la dictadura militar se vio impedido de seguir desempeñándose en el país. Y fue recién en 1979, que volvió a la pantalla local desde Canal 11 con el ciclo Tango y goles. Aunque, al día de hoy, muchos lo siguen recordando por Cordialmente, programa con el que en 1983 volvió tanto a la radio como a la televisión y que, tras algunos intentos suyos de volver al humor con otros formatos, se transformó en un ciclo de homenajes. En tiempos en los que mucho no se indagaba en la situación sentimental de los ídolos de su talla, trascendieron algunos de los romances que mantuvo, además de las relaciones oficiales con las madres de sus hijos. Lolita Torres, Miriam Sucre y Ana María Picchio fueron algunas de las mujeres que pasaron por su vida en diferentes etapas. Con la locutora Leonor Ferrara convivió dos años, entre 1973 y 1975. Y, desde 1975 hasta el día de su muerte, estuvo en pareja con Elena Luisa Galtieri, con quien se casó en 1988. Mareco falleció el 8 de octubre de 2009, a los 83 años de edad. Para entonces, ya llevaba un año internado en un geriátrico a raíz de sus problemas neurológicos. Sus hijos, nietos y bisnietos, lo despidieron en el Jardín de Paz de Pilar. Y todos sus colegas lo recordaron con cariño. Además de haber recibido ocho premios Martín Fierro y varios reconocimientos por sus trabajos musicales o cinematográficos, en 1972 ganó el premio Ondas de España y, en 1979, le entregaron la Palma de Hollywood en Los Ángeles, Estados Unidos. En una época de mi vida quise eliminar un poco al Pinocho. Un error mío, uno de los tantos. Porque no se puede. Salvando las distancias, sería como eliminarle el Pichuco a Aníbal Troilo, reconoció en una entrevista, hablando del momento en el que quiso que su nombre real se impusiera a aquel pseudónimo que lo había hecho famoso. Admirado por el público y querido por quienes tuvieron la suerte de trabajar con él, Juan Carlos Mareco, Pinocho, sigue presente a cien años de su nacimiento.
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