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Fecha: 19/01/2026 21:47
La exposición mediática de las figuras del espectáculo volvió a encenderse tras la confirmación de que continúa la relación entre Griselda Siciliani y Luciano Castro. En medio de este escenario, las palabras de Sabrina Rojas expareja de Castro se convirtieron en el centro del debate sobre la coherencia entre el discurso privado y la actitud pública de los famosos. La confirmación pública de Siciliani, quien declaró ante las cámaras de América: Con Luciano estamos en pareja, llegó en un momento de alto interés mediático, tras la filtración de audios y mensajes que el actor le envió a Sarah Borrell, una joven a la que conoció durante su estadía en Madrid. La actriz procuró mantener distancia de los detalles íntimos, al subrayar: No me gusta hablar de mi intimidad ni de la intimidad de nadie. Esta postura, sin embargo, fue rápidamente cuestionada por el entorno mediático y, de manera directa, por Rojas. Las palabras de Sabrina Rojas no tardaron en resonar en los medios. Su intervención en el ciclo SQP, que la encuentra en este momento como conductora, funcionó como un contrapunto al discurso de Siciliani, al señalar la distancia entre el ideal de privacidad que la actriz defiende y las acciones que la exponen ante el público. Rojas apuntó directamente al modo en que Siciliani abordó la situación en entrevistas recientes y en apariciones junto a figuras como Moria Casán. Según la conductora, cuando ella sale con Moria tan suelta de cuerpo, donde da este discurso que parece de una mujer libre y empoderada, y después todo se le dio vuelta y la empezaron a criticar y empezó a hacer memes, porque en realidad el discurso que estaba haciendo era bastante arcaico. Para Rojas, el contraste entre la actitud relajada y el retroceso ante la crítica pública resulta evidente. Trajo a colación figuras históricas del espectáculo argentino para ilustrar el fenómeno: Se me vino a la mente en su momento Mirtha Legrand hablando de Tinayre diciendo Bueno, sí, es infiel, pero siempre vuelve al mismo lugar. Así, la conductora sugirió que la narrativa de Siciliani no era tan novedosa ni progresista como pretendía presentarse. El análisis de Sabrina no se detuvo en la superficie. Avanzó sobre la gestión de la privacidad que, según su visión, Griselda Siciliani intenta sostener ante la opinión pública. Rojas fue tajante: En el momento que vos estás sentado en un programa de radio o streaming contando que fuiste amante durante seis, siete años, más íntimo que hablar de tu vida privada, que eso, eso es hablar de tu vida privada. La gente ni se imagina. En el ambiente, por supuesto que lo sabemos, pero eso es anecdótico. además de dejar en claro que no se trataba de Luciano Castro La conductora no solo cuestionó la coherencia entre el discurso y las acciones, sino también la sinceridad de Siciliani en cuanto al conocimiento real sobre Castro: Ella dice que Lo conozco al gordo hace 20 años, pero ella en realidad no lo conoce. Ella conoce a un pibe que se cruzó circunstancialmente en la vida. No es lo mismo conocer a alguien desde hace 20 años que conocer de verdad a alguien. Rojas sugirió que la actriz no esperaba la reacción pública y que su intento de descomprimir la situación la llevó a buscar no exponerse aún más. Yo creo que hoy ella se debe dar cuenta que se equivocó, que el que tenía que salir era él, que era un tema de él y no de ella. Yo entiendo que ya quiso descomprimir, por eso me parece que ella está en esta cosa de querer ser amable, pero no seguir exponiéndose a que nada se hable y se diga. La intervención de Rojas terminó por elevar la discusión a un plano más general sobre los principios y la ética de la exposición pública en el mundo del espectáculo. Planteó que existe una contradicción entre quienes afirman no hablar de su vida privada y la realidad de sus conductas mediáticas: Después, sí hay una cosa de esto de la gente cool que dice: Yo no hablo de mi vida privada. En el momento que vos estás sentado en un programa de radio o streaming contando que fuiste amante durante seis, siete años, más íntimo que hablar de tu vida privada, que eso, eso es hablar de tu vida privada. Rojas también abordó la cuestión de la moral y los límites personales en torno a la vida íntima de los demás, marcando diferencias entre distintos códigos dentro del ambiente artístico: Bueno, cada uno con sus principios, ¿viste? Hay gente que considera que no es tener principio hablar de los demás y hay gente que considera que no es tener principio meterte con personas casadas constantemente Así que cada uno... El cruce entre las posturas de Siciliani y Rojas reavivó la discusión sobre la frontera, siempre difusa, entre lo público y lo privado en la vida de las celebridades argentinas, y evidenció la dificultad de sostener un discurso coherente en medio de la exposición constante.
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