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Parana » El Diario
Fecha: 19/01/2026 14:33
Un grupo de investigadores del Hospital General Brigham de Massachusetts, en Estados Unidos, demostraron que las pacientes sometidas a cesáreas no programadas enfrentan un riesgo estadísticamente superior de experimentar estrés psicológico agudo después del procedimiento, en comparación con aquellas que tienen partos vaginales o intervenciones planificadas. La investigación, publicada en la revista científica Pregnancy, se basó en el seguimiento de más de 1.100 mujeres que dieron a luz en dicha instalación médica. Además, los resultados indicaron que el impacto emocional derivado de estas intervenciones fue persistente y llegó a afectar la salud mental materna durante los meses posteriores al alumbramiento. De acuerdo con los datos del estudio, 1 de cada 4 pacientes que tuvieron una cesárea no programada registraron niveles de estrés agudo en el periodo inmediato al parto, mientras que la incidencia en mujeres con partos vaginales se situó en 1 de cada 16. Los investigadores resaltaron que incluso tras ajustar variables como antecedentes de salud mental, traumas previos o complicaciones médicas durante la cirugía, lograron determinar que las mujeres sometidas a cesáreas no planificadas mantuvieron una probabilidad dos veces mayor de experimentar cuadros de estrés severo. Síntomas del estrés poscesárea no planificada El equipo de investigación, liderado por Sharon Dekel del Programa de Investigación de Trastornos por Estrés Traumático Posparto, observó que los niveles de estrés fueron más elevados cuando la cirugía se realizó durante el proceso de parto activo o ante la presencia de complicaciones obstétricas. Una cesárea no programada puede salvar vidas, pero para algunas pacientes también es una experiencia profundamente angustiante, resaltó Dekel en la investigación. El estudio estableció que estas reacciones no fueron temporales, ya que dos meses después de la cesárea desarrollaron síntomas de depresión y dificultad para establecer el vínculo temprano con el recién nacido. Nuestros hallazgos demuestran que el impacto emocional de estos partos es común, medible y clínicamente significativo. Si bien la mayoría de las pacientes son resilientes y no presentan una respuesta al estrés, queremos asegurarnos de que quienes enfrentan dificultades obtengan los recursos que necesitan, destacó la líder del estudio. Detección y prevención del estrés posparto La investigación concluyó con la recomendación de implementar evaluaciones diagnósticas breves durante la hospitalización posparto para prevenir o tratar los posibles síntomas de estrés agudo que puedan desarrollar las pacientes. Actualmente, los especialistas trabajan en la validación de un cuestionario diseñado para detectar el estrés agudo de forma temprana, especialmente tras intervenciones médicas inesperadas. A veces, el parto puede convertirse en un evento con mucha carga emocional o una experiencia traumática. Contamos con excelentes maneras de afrontar la situación, por eso queremos detectar las señales y ayudar a las pacientes a conectar con sus bebés, indicó Dekel. De acuerdo con el equipo de investigadores, la identificación temprana de los síntomas de estrés agudo permite una transición dirigida hacia servicios de apoyo psicológico, que permitan minimizar las secuelas crónicas en la mujer y no comprometer la estabilidad del entorno familiar durante los primeros meses del desarrollo infantil.
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