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  • Iraníes contra el régimen y contra la injerencia extranjera: una lucha por la autodeterminación

    Parana » APF

    Fecha: 19/01/2026 14:21

    Iraníes contra el régimen y contra la injerencia extranjera: una lucha por la autodeterminación Por más de dos semanas el pueblo iraní sostiene manifestaciones masivas en uno de los episodios más importantes contra el régimen teocrático que gobierna el país desde 1979, tras la Revolución Islámica que derrocó al sha Mohammad Reza Pahlavi. La situación es extremadamente tensa, tanto al interior del país como fuera de él, por la respuesta represiva del régimen contra los manifestantes, así como por el intercambio de amenazas con Estados Unidos. Las protestas comenzaron como una reacción al aumento del costo de vida en una grave crisis económica que atraviesa Irán, pero con el transcurso de los días derivaron en un movimiento abiertamente dirigido contra el régimen. Lo más preocupante ha sido la acción brutal que ha derivado en cientos de manifestantes asesinados aunque no hay certeza sobre cifras definitivas por falta de información constatable. Irán permanece prácticamente desconectado de internet desde el 8 de enero. La falta de Internet ha dificultado gravemente conocer lo que ocurre dentro del país. Este martes se restableció la conexión telefónica internacional con Irán, según constató la agencia AFP, aunque no se sabe cuándo se retomará el acceso abierto a la red. En las últimas horas también se han reportado interferencias en la televisión satelital. El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, declaró al medio Al Jazeera que el apagón fue ordenado debido a presuntas operaciones terroristas durante las manifestaciones, que representan un desafío significativo para el gobierno del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, de 86 años. Sin embargo, organizaciones defensoras de derechos humanos acusan a la República islámica de cortar las comunicaciones para ocultar la represión y controlar la narrativa de los hechos. Quienes han logrado comunicarse aseguran que la represión ha sido brutal, pero que las protestas se mantienen en las calles. Señalan que la mayoría de las personas conoce a algún familiar o amigo que ha muerto durante las protestas y denuncian que las familias de los manifestantes asesinados deben pagar rescates para poder recuperar los cuerpos de sus seres queridos. El Alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk se manifestó sobre la violencia en Irán y dijo estar horrorizado por los informes que indican que cientas, o quizás ya miles, de personas han muerto durante las protestas, además de miles de detenidos sin acceso a un debido proceso. Desde Estados Unidos, Donald Trump se ha pronunciado amenazando con tomar acciones militares y advirtió que los países que mantengan comercio con Irán enfrentarán aranceles del 25% sobre sus productos en el mercado estadounidense. El país ya se encuentra sometido a duras sanciones impuestas por Estados Unidos, y dado que los alimentos representan casi un tercio de sus importaciones, nuevas restricciones podrían agravar la escasez y elevar aún más los precios. Cabe recordar que a mediados de 2025, Irán fue blanco de intensos ataques aéreos de Estados Unidos e Israel contra instalaciones nucleares, funcionarios y científicos, lo que dejó a la cúpula del poder visiblemente debilitada. Ante las recientes amenazas y medidas, Abbas Araqchi afirmó que Teherán está abierto a conversaciones con Washington, aunque subrayó que el país sigue preparado para la guerra. Por su parte, el ayatolá Jamenei acusó a Estados Unidos de actuar con engaños y de interferir con supuestos mercenarios para avivar las protestas. Ni Trump ni el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, han ocultado sus intenciones frente a un cambio de régimen en Irán, que en esta zona de Asia representa un actor clave que hace contrapeso al poder e influencia de Estados Unidos e Israel. Trump envió un mensaje a los iraníes apoyando sus protestas e instándolos a tomar el control de las instituciones del país. Afirmó además que la ayuda está en camino. No solo es la economía El ayatolá Jamenei enfrenta un gran reto a su autoridad. Voces expertas creen que es el más importante levantamiento desde la Revolución Islámica de 1979, aunque no han sido pocos. La frustración social provocada por la inflación descontrolada, la corrupción y el mal manejo económico ha desembocado en una profunda crisis de legitimidad para el régimen. Pero el descontento no para ahí. El malestar de la sociedad iraní se basa en muchas razones para disentir frente al régimen que ha establecido un control opresivo sobre la población, especialmente contra las mujeres. La ira y el descontento ciudadano en Irán han sido persistentes a lo largo de los años y no responden únicamente a la crisis económica actual, como quedó especialmente en evidencia tras la muerte de Mahsa Amini, una joven kurdo-iraní de 22 años que desafió las normas del velo obligatorio en 2022. Amini fue arrestada en Teherán por la policía moral por presuntamente incumplir el código de vestimenta al no tener puesto el velo, fue trasladada a un centro de reeducación donde se desplomó y falleció días después en un hospital. El hecho desató una masiva ola de protestas contra el régimen y llevó a miles de mujeres a actos de desobediencia civil, quitándose el velo en público. Iraníes claman por solidaridad y aclaran su postura frente a Estados Unidos Los y las iraníes que viven en el exterior y buscan comunicar lo que está pasando en su país han expresado no solo su preocupación por la seguridad de quienes se manifiestan, sino por las implicaciones geopolíticas de cómo lee el mundo esta situación. A través de redes sociales, periodistas y académicas iraníes han compartido análisis sobre la posición del régimen en la región, la injerencia de Estados Unidos en este conflicto y las aparentes contradicciones ideológicas implicadas. Por una parte, han insistido en que comprenden las preocupaciones de sectores del mundo musulmán y de otras regiones respecto a una eventual influencia de estadounidense en Irán. Sin embargo, subrayan que apoyar el cambio de régimen no es una acción en contra del Islam, sino una búsqueda de libertad. Además, resaltan que ese mismo rechazo a la influencia de potencias externas en asuntos nacionales en la región ha sido menos visible cuando el régimen islámico ha intervenido en países como Siria, Irak, Líbano, Yemen y Palestina, contribuyendo, según su opinión, a la destrucción de estos territorios en nombre de una ideología orientada al control del poder regional. La complejidad del conflicto en Irán reta los entendimientos superficiales sobre la geopolítica. Así, muchos iraníes consideran ofensiva la narrativa de que son ingenuos respecto a la política estadounidense. La académica y fotógrafa documental Nafise Motlaq, residente en Turquía, entre otros, han insistido en que como pueblo no son ajenos a la política, que crecieron en un sistema abiertamente antiestadounidense y crítico frente al imperialismo, por lo que pidió abrir los ojos y educarse antes de opinar o tomar partido en términos simplistas. Como ella, muchos rechazan los enfoques idealizados de la política internacional que ignoran la realidad concreta del país y las consecuencias de décadas de mala gestión, autoritarismo y aislamiento. El pueblo iraní lucha por la autodeterminación y por mejorar desesperadamente sus condiciones de vida. Estamos cansados de ser un proyecto de resistencia islamista. Además de las denuncias sobre la brutalidad del régimen, tanto por los asesinatos como por la represión de las protestas, una reflexión ha sobresalido al analizar la situación iraní: su lucha no es contra el islam, sino contra quienes ostentan el poder amparados en el control de la fe, los cuerpos y las vidas de la población. Exponen un régimen que persigue a quienes reclaman libertad de elección, en particular a las mujeres que exigen decidir sobre sus cuerpos, sus proyectos de vida y su futuro, sin la imposición del Estado o del clero. Esta postura también incluye una aclaración relevante sobre Palestina. Muchos iraníes recuerdan que históricamente han apoyado al pueblo palestino y que, de hecho, la solidaridad con la causa palestina fue una de las razones por las que el régimen islámico ganó respaldo en sus inicios, al denunciar la injusticia sufrida por este pueblo. Aun así, ese mismo régimen es hoy señalado por patrocinar grupos extremistas que según su lectura han perjudicado e instrumentalizado dicha causa. Banafsheh*, experiodista en Irán y actualmente residente en Europa, sostiene que Estados Unidos ha impuesto sanciones muy severas y es conocido por recurrir a operaciones de guerra psicológica para influir en la opinión pública. Aun así, enfatiza que el régimen iraní es responsable de crímenes brutales contra su propio pueblo y contra otros en Medio Oriente, e incluso en Ucrania. En su opinión, no se puede culpar únicamente a Occidente cuando muchas de las decisiones dañinas han sido tomadas por la propia República de Irán. Además, recuerda que ninguno de los aliados del régimen como Rusia, China o los países del bloque BRICS ha mostrado interés real en mejorar la vida del pueblo iraní, mientras se beneficiaban de los recursos del país en su propia búsqueda de poder. Para Banafsheh, una postura ética desde la izquierda implica empatía internacional con todos los pueblos oprimidos, y no un campism (tendencia ideológica a apoyar a un actor o campo ideológico solo porque se opone a otro) que ignore vidas destruidas en nombre de la confrontación con una superpotencia. Por eso concluye con contundencia El pueblo iraní lucha por la autodeterminación y por mejorar desesperadamente sus condiciones de vida. Estamos cansados de ser un proyecto de resistencia islamista, publicó Rolling Stone Argentina. (APFDigital)

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