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Fecha: 19/01/2026 12:52
El mercado mundial de lácteos atraviesa una transformación estructural que va más allá de los volúmenes producidos. Cambios demográficos, económicos y culturales están redefiniendo qué se consume, cómo se consume y en qué regiones se concentra la demanda. Leé también: Cómo es la cadena de comercialización de la cebada y cuál es su relevancia productiva En ese proceso, la lechería enfrenta el desafío de adaptarse a un consumidor más diverso, informado y exigente. Las proyecciones a largo plazo muestran que el consumo global de lácteos continuará en aumento, impulsado principalmente por el crecimiento de la población mundial y por una mayor ingesta per cápita en países en desarrollo. Asia y África concentran buena parte de esa expansión, mientras que en los países desarrollados la demanda se mantiene estable, con cambios en la composición de los productos consumidos. Leé también: Trabajo, capacitación y producción: así funciona la granja del penal de Gualeguaychú El análisis surge de un trabajo publicado por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), elaborado por los economistas Gonzalo Arias y María Eugenia Acuña, que examina la evolución del consumo lácteo y la transformación de la demanda a nivel global. El informe destacó que el ingreso por habitante y la urbanización son variables centrales para explicar las diferencias entre regiones y países. En Asia, India aparece como el principal motor del crecimiento del consumo lácteo mundial. El país combina aumento poblacional, mejora del ingreso y una fuerte tradición de consumo de leche y derivados, principalmente frescos. Pakistán sigue una dinámica similar, aunque con menor escala, mientras que China muestra un crecimiento más moderado, orientado a productos de mayor valor agregado como yogures, fórmulas infantiles y alimentos funcionales. África representa otro de los focos de expansión, con Nigeria y Etiopía liderando el crecimiento del consumo. Allí, la leche cumple un rol clave como fuente de proteínas y nutrientes, aunque el consumo per cápita sigue siendo bajo en comparación con los estándares internacionales. El aumento de la población urbana y la mejora gradual del poder adquisitivo explican el potencial de crecimiento del sector en la región. Leé también: Un monitoreo del sueldo al plato expone mejoras en el acceso a alimentos: impacto entre los productores En contraste, Europa y Estados Unidos presentan mercados maduros. En estos países, el consumo total se encuentra estancado o crece a tasas muy bajas, pero con una reconfiguración interna. Se observa una caída en la leche fluida tradicional y un aumento en quesos, manteca y productos diferenciados, como lácteos orgánicos, funcionales o con atributos vinculados a la salud. América Latina muestra un comportamiento intermedio. Países como Brasil y México registran un crecimiento moderado del consumo, ligado a la evolución del ingreso y a la estabilidad macroeconómica. En Argentina y Uruguay, en tanto, el consumo per cápita es elevado en términos históricos, aunque enfrenta fluctuaciones asociadas al poder adquisitivo interno y a los precios relativos de los alimentos. Leé también: Las proyecciones de cosecha de maíz temprano le marcan el pulso a la logística agrícola del 2026 Los distintos productos lácteos también presentan trayectorias diferenciadas. Los lácteos frescos lideran el crecimiento en regiones en desarrollo, mientras que los quesos consolidan su expansión global por su versatilidad y mayor valor. La leche en polvo mantiene un rol estratégico en el comercio internacional, especialmente para abastecer mercados deficitarios, y el suero de leche gana protagonismo como insumo para alimentos funcionales y nutrición especializada. Este escenario plantea desafíos importantes para los países productores. La capacidad de adaptarse a las preferencias locales, mejorar la eficiencia productiva y avanzar en la diferenciación será clave para sostener la competitividad. Más que nunca, el futuro de la lechería estará definido por la capacidad de leer las señales del consumo global y responder con estrategias productivas acordes a cada mercado. Ventas y consumo interno Las ventas de lácteos en supermercados mostraron una recuperación en valores corrientes, en los últimos meses, aunque todavía con señales débiles en términos reales. Según datos elaborados por el OCLA a partir de información del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), la facturación del rubro alcanzó en octubre $255.938,2 millones, con una suba del 8,5% respecto de septiembre y un incremento interanual del 27,5%. Sin embargo, al descontar el efecto de la inflación, los volúmenes vendidos continúan mostrando un comportamiento más moderado y aún no logran recomponer plenamente las caídas registradas durante 2024. Leé también: Nuevas variedades de bananas buscan cambiar el mapa productivo del norte argentino El análisis en moneda constante confirma esta lectura. Si bien octubre exhibió una mejora mensual del 6% en términos reales y del 2,6% en el promedio diario, el acumulado de los primeros diez meses del año muestra una contracción del 4,6% frente al mismo período del año anterior. En la comparación interanual, el retroceso real fue del 3%, lo que indica que el repunte observado responde más a precios y a cambios en el mix de consumo que a un crecimiento sostenido de los volúmenes. La participación de los lácteos dentro de las ventas totales de los supermercados se ubicó en el 11,8%, levemente por encima del promedio histórico para el mes de octubre. No obstante, los datos de largo plazo reflejan una tendencia decreciente en el valor real de las ventas, ajustadas por IPC, a lo largo de los últimos nueve años. La sobreoferta de productos lácteos, sumada a un contexto de consumo todavía frágil, ha limitado la capacidad del sector para trasladar precios en línea con la inflación general. Leé también: Sin agua, no hay alimentos: el trabajo de un ingeniero agrónomo para revertir la crisis en el Chaco salteño En cuanto a los hábitos de pago, se observa un cambio estructural en el comportamiento de los consumidores. Las tarjetas de crédito se consolidaron como el principal medio de pago, muy por encima de las de débito y del efectivo, que años atrás tenían una participación similar. En el canal de autoservicios mayoristas, en tanto, las ventas de lácteos alcanzaron los $16.626,6 millones en octubre, con una suba interanual del 5,7%, aunque con una participación acotada del 4,9% sobre el total, en un contexto de caída general de las ventas del canal.
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