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» Clarin
Fecha: 19/01/2026 12:49
La diplomacia europea responderá al anuncio del presidente estadounidense Donald Trump de imponer aranceles a los países que han enviado un puñado de tropas a Groenlandia en solidaridad con Dinamarca. Los europeos empiezan a entender que apaciguar al inquilino de la Casa Blanca no funciona, como pensaron hasta julio, cuando firmaron un acuerdo comercial en Escocia que ahora es papel mojado y que el Parlamento Europeo no ratificará. Aquel acuerdo, que se consideró desequilibrado a favor de Washington, fue defendido por la Comisión Europea alegando que impedía un conflicto mayor. El arma nuclear comercial Los embajadores de los 27 ante la Unión Europea se reunieron la tarde del domingo, este lunes lo hacían los ministros de Finanzas y el jueves habrá cumbre de líderes, para cerrar una respuesta que será inédita. Francia y Alemania piden ya abiertamente el uso de lo que en Bruselas se llama el arma nuclear comercial. Es el mecanismo anti-coerción que se creó en 2023 para responder, se entendía entonces, a una China que no parecía buscar más que enfrentamiento. Nadie pensó entonces que serviría contra Estados Unidos. No se usa porque un país imponga aranceles, sino, según las normas que la regulan, cuando un tercer país aplica o amenaza con aplicar medidas que afectan al comercio o la inversión con el fin de impedir u obtener el cese, la modificación o la adopción de un acto concreto por parte de la Unión Europea o de un Estado miembro. Que Dinamarca envíe tropas a territorio de su soberanía y Trump responda diciendo que eso amenaza la paz mundial y por eso impone aranceles se entiende como un movimiento de coerción que merece esa respuesta. El instrumento anti-coerción, también llamado bazuca, cerraría el acceso al mercado europeo a las empresas estadounidenses. Cuando se diseñó se hizo tan potente porque debía servir para disuadir, no para ser usado. Limita la concesión de licencias comerciales y el acceso a las licitaciones públicas europeas. Cerraría el mercado europeo a cualquier empresa de servicios estadounidenses. Esa herramienta no es rápida ni automática. Los gobiernos deben pedirla, la Comisión Europea tiene cuatro meses para evaluar la situación y finalmente los gobiernos deben decidir si la activan o no. Cuando se activa el siguiente paso es pedir negociaciones al país en cuestión. Si las rechaza se dispara el mecanismo. Aranceles por 100 mil millones de dólares Por eso ahora se estudia también imponer aranceles por valor de 93.000 millones de euros (calculado para que en las noticias en Estados Unidos aparezca 100.000 millones de dólares), que se aplicarían automáticamente a partir del 7 de febrero si no hay una decisión para frenarlos y buscarían hacer daño político a Trump atacando sobre todo a Estados gobernados por los republicanos. En Europa se está levantando la voz contra Estados Unidos como nunca se había pensado que pudiera ocurrir. Uno de los vicepresidentes de la Comisión Europea, el francés Stéphane Séjourné, dijo este lunes que Groenlandia nunca será estadounidense. Pero el choque, al menos comercial, parece inevitable porque Dinamarca no piensa vender la isla de Groenlandia ni cederla y Estados Unidos no acepta otra cosa que apropiársela. Noruega filtró este lunes también una noticia que hubo que verificar varias veces porque parecía un evidente bulo. Pero era cierta. Donald Trump escribió la semana pasada al director del Comité Nobel y al primer ministro noruego, Jonas Gahr Store. La carta dice: Querido Jonas, considerando que tu país ha decidido no darme el Premio Nobel de la Paz, por haber acabado con más de 8 guerras, ya no me siento en la obligación de pensar puramente en la paz. Sobre la firma Mirá también Newsletter Clarín
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