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» La Nacion
Fecha: 19/01/2026 10:56
Charly García y Luis Alberto Spinetta: la intención de hacer un disco juntos, el incendio que cambió los planes y Rezo por vos, el clásico que cumple 40 años La publicación de Privé, el disco con el que el Flaco dio vuelta la página tras el frustrado proyecto Spinetta/García, es también el marco en que vio la -indómita- luz una de las canciones más importantes del rock de nuestro país. - 6 minutos de lectura' Miami, 4 de mayo de 1995. En los estudios de MTV, Charly García está grabando Hello!, su participación en el ciclo de conciertos unplugged de la compañía estadounidense. Con los aún audibles aplausos que dejó la apertura con Yendo de la cama al living, la banda da inicio al tema siguiente. María Epumer arpegia un riff en Re mientras el maestro de ceremonias, con los mechones rubios que lo acompañaban en ese entonces, anuncia que la canción entrante está dedicada a Luis Alberto Spinetta. Diez años antes, tanto autor como receptor de la dedicatoria resignaban la intención de llevar adelante un lanzamiento conjunto, preliminarmente nombrado Cómo conseguir chicas -rótulo luego recuperado por Charly para su álbum de 1989-. El proyecto Spinetta/García tomó forma tras numerosos encuentros y participaciones compartidas a lo largo de los ya quince años que ambos llevaban siendo la punta de lanza del rock argentino. A saber: los recitales en septiembre de 1980 en Obras que juntaron a Spinetta Jade y Serú Girán y que dinamitaron cualquier maniobra mediática para antagonizar a sus líderes-, los aportes del Flaco en los primeros discos solistas de García -sobre todo la autoría repartida de la hermosa Total interferencia- o los de ambos en Detectives, el debut de Fabiana Cantilo tras abandonar Los Twist. El incipiente dúo alcanzó a tener solo una aparición pública, que se dio a mediados del año 85 en el programa Cable a tierra de Canal 7, conducido por Pepe Eliaschev. Esa única presentación permitió dar a conocer al menos una de las composiciones aún inéditas que generó el encuentro entre esos dos monolitos musicales. Signada por el incendio que al mismo tiempo se consumaba en la casa de Charly, Rezo -como la anunció el zócalo del programa- fue develada a la Argentina y al mundo por primera vez. La serie de hechos y desencuentros que condujeron al prematuro final del proyecto pueden haberse iniciado en esa fatídica e ígnea jornada sobre Coronel Díaz, pero también es el resultado de dos personalidades con visiones muy definidas a la hora de encarar su arte y no muy dispuestas a ceder el control. De más está decir que cualquiera que quisiera trabajar con García debía desarmar su vida para ponerla al servicio de la extenuante dinámica con la que el hombre del bigote llevaba la suya. Luis, padre de familia y algo retirado de la diaria de un rockstar, no estaba para esos trotes ni para lidiar con los ajenos. Es por eso que la respuesta casi inmediata y el canal con el que transmutar toda frustración fue la grabación de Privé, cuyo lanzamiento está cumpliendo ya cuatro décadas. El álbum, cuya dualidad en el nombre (privado de propio, de íntimo, o privado como carente de) no escapa de ser una respuesta a todo lo acontecido, tiene también la particularidad de ser el primero en la ya extensa discografía del Flaco -séptimo LP solista y decimonoveno en el que tiene participación fundamental- en prescindir completamente de un baterista; su lugar fue tomado por la caja de ritmos Yamaha RX-11 que el propio Spinetta programó. También fue la primera vez para la inclusión de voces femeninas, que estuvieron a cargo de Isabel de Sebastián y de la ya mencionada Cantilo. Un conjunto de temas inscritos en su tiempo y que denotan una urgencia, con BPM altos y performances vocales muy frontales de su autor. Escribe Sergio Marchi en la biografía Spinetta, ruido de magia: Spinetta quería sacudirse cierta pátina de solemnidad que se le había adjudicado; sentía que no era bueno para él, ni para su música, y menos para que un sector de su público se ubicara en una posición en donde estuviera bien chiflar a Charly, lo cual había acontecido durante la presentación en el Luna Park de Madre en años luz, lo último de Spinetta Jade. El propio Charly, lógico, es una presencia mayoritariamente tácita pero protagónica en las letras de Privé, como también es en cierta medida gracias a él que varias de las composiciones recientes del Flaco hayan ido a parar a este disco y no al que pretendían hacer juntos. Es ese el caso de canciones como Una sola cosa o La pelicana y el androide, la cual décadas después y como gran acto de amor y respeto por parte de García sería incluida en el tracklist de La lógica del escorpión, su álbum más reciente. Privé cierra con Rezo por vos. ¿Qué le pasó al riff?, preguntaría al oírlo quien haya conocido la canción por otra de las versiones existentes. La de Spinetta inicia con una melodía más inestable e intrincada en comparación a la que Charly inmortalizaría un año y monedas después en Parte de la religión. Las revistas de Luis son leídas en la tentación, no en la tempestad, por mencionar alguna de las diferencias líricas entre sendas interpretaciones. Es recién al llegar a ese momento de la estrofa, su segunda mitad, que el beat de la Yamaha le da un mayor envión al tema hasta llegar al estribillo. Dicho sea de paso, se trata de un estribillo quizás algo impropio de un hit: la repetición espaciada del rezo, secundada por el riff inicial, logra ser suficiente para sostener el clímax sugerido por el victorioso al amanecer que lo anticipa. Quizás el momento más emotivo de la canción y en el que más se asemejan las versiones de sus creadores es en el puente. Es casi imposible no encenderse de amor al escucharlo, sea en la voz que sea. Y si ya es acongojante así, más aún lo habrá sido cuando el 23 de octubre de 2009 Charly subió al Flaco al escenario de Vélez Sarsfield para cantarla juntos, en lo que fue el retorno musical del ex Sui Géneris y La Máquina de Hacer Pájaros tras su extensa y exitosa rehabilitación. Los roles se intercambiarían poco después, cuando el 4 de diciembre fue Spinetta quien presentó a García durante el recital de las Bandas Eternas, ya de carácter mítico, para interpretar su ofrenda conjunta una vez más. Una yapa: la íntima conferencia de prensa para anunciar el concierto, ocurrida en noviembre, había incluido también otra pasada de Rezo por vos, por lo que terminaron tocándola ¡tres veces en un mes y medio! (sin contar los ensayos tras bambalinas que requirió cada performance). Un acto de justicia, enaltecido por el posterior fallecimiento de Luis, para una canción que es mucho más que una canción: es el testimonio de un encuentro fugaz pero poderoso entre, quizás, los dos mayores exponentes de nuestra música. Y un temazo.
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