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» La Nacion
Fecha: 19/01/2026 08:05
Viaje al íntimo mundo de Damián Ayude, el DT de San Lorenzo: Sigo siendo un anónimo y está bien que así sea Toca la puerta y se presenta en una habitación del piso 18, frente a la montevideana Plaza Independencia, vestido de San Lorenzo y con una carpeta bajo el brazo. Se acomoda en un sillón. Sonríe Damián Ayude, el entrenador de San Lorenzo, de 43 años. Un vecino de Mataderos. La carpeta me acompaña a todos lados, como el iPad y la computadora, ahí tengo todo, la tablita, la canchita y las fichas... la lapicera, a la vieja usanza, tomando nota. Armo el equipo, el entrenamiento, todo. Siempre voy con la carpetita debajo del brazo, cuenta el hombre, un auténtico piloto de tormentas bajo el diluvio institucional habitual de San Lorenzo. Soltero, sin hijos, un hombre solitario. La profesión no me lo permite. Tengo momentos en los que necesito estar acompañado y a veces creo que es mejor estar solo. Sí, soy un solitario. Soy muy de mis amigos, pero este último tiempo viví en Chile, Venezuela, Brasil y México; en los años de la selección argentina juvenil nos la pasamos viajando, también. Entonces, esa vida de los últimos 10 años hizo que se dificulte tener algo estable. Incluso para uno mismo, reconoce parte de su intimidad, en una charla con LA NACION alejada del caos y de la cancha, en una pieza de hotel cinco estrellas. -¿Te despertás en el medio de la noche, cuando te inspiras con una táctica? -La mayoría de los que nos dedicamos a esto, en una buena parte del día le damos valor a nuestro trabajo. No sólo cuando uno se despierta con una imagen o una sensación o una idea. A veces, directamente cuesta dormir. Tenemos una responsabilidad muy grande, de privilegio, pero que tiene mucha tensión. -¿Sufrís más de lo que disfrutas? -Sí, obviamente. Es lo que nos gusta, lo que siempre deseamos, pero se sufre. Dependemos mucho del resultado, convivimos con un fútbol muy exigente. Esa procesión va por dentro. -Desde afuera, se ve al futbolista que lo tiene todo. ¿De qué se queja? -Por eso, nosotros somos personas normales. Yo sigo siendo el mismo de toda la vida. Ando con la misma gente, con la misma familia, con los mismos amigos. El hincha, el fanático, entiende que uno quiere hacer lo mejor, que quiere ganar siempre. Que trabaja a destajo. Lo respeto, pero a veces todo esto genera dolor, preocupación y estrés. Es lo que elegimos, lo que sabemos hacer. Sé las reglas de juego y hay que transitarlas lo mejor posible. -Decías que sos el mismo de siempre. ¿Quién sos? -Un muchacho de barrio, de Mataderos. Que prioriza mucho a la familia, a mi mamá y a mis hermanas. A mis amigos. Trato de cuidarlos mucho, de protegerlos. Soy un apasionado del fútbol, no se me dio como futbolista, entonces Dios me está premiando como entrenador todo lo que no me dio como jugador. -¿Por qué no llegaste a triunfar en el fútbol? -Por decisiones de entrenadores y por falta de condiciones. Jugué en el ascenso, tuve un paso breve por Albania, después fue una decisión propia, porque enseguida tuve que salir a trabajar porque lo que ganaba con el fútbol no me alcanzaba para poder vivir. Su padre falleció muy joven y en donde trabajaba el viejo, le ofrecieron un escritorio. La nombra: se trata de Atilra, una compañía en la que sigue conservando muchos amigos. Trabajaba de administrativo en la parte de contaduría y recaudaciones, porque en ese momento hacía cuentas y construía balances en la UBA. Tenía un sueldo y la obra social para sus hermanas y su madre: lo que más necesitaba. Sobre todo, porque tiempo atrás había tenido una intervención de una ablación en el corazón que para jugar se complicó un poco más. Y además el fútbol llegó hasta ahí. No era un talentoso, era un cumplidor. Era administrativo y empecé a estudiar para director técnico, recuerda. Entiende las trampas de nuestra sociedad. Las asume. El estudio es una cuenta pendiente. Mis hermanas son profesionales, una es licencia en comercio exterior y administración de empresas y la más grande está vinculada a bioquímica y farmacia. Yo fui el que falló, en casa la condición siempre fue estudiar, más allá de lo que uno quisiera hacer. Terminé la secundaria y empecé a estudiar ciencias económicas, pero después fui a Albania, jugué en Libertad de Sunchales, lo empecé a dejar, a postergarlo. Sé que hay tiempo, pero quedó un poco atrás. Estoy orgulloso de mis hermanas. Es un poco injusto, porque yo soy más reconocido que ellas, por ejemplo, por el lugar que tengo y la profesión que ocupo. Ellas estudiaron más de diez años de corrido. Mi papá me decía: vos tené el título, si después no lo usás, déjalo en la guantera del auto, cuenta, conmovido al poner en palabras su propia historia. La muerte de Roberto, su padre, marcó a la familia. Sus hermanas Mora y Rocío, su madre Beatriz (pero le dicen Lily) debieron volver a empezar. Papá era el sostén, el que traía la plata a casa, de la vieja guardia, se sentaba en la cabecera de la mesa. Era todo. Su falta repercutió en el día a día, admite Ayude que, entre las cartas de su propia historia, sigue sorprendido por aquella experiencia en Albania. Yo era joven, no había cumplido los 20. Era un país que venía de 40 años de comunismo. En plena etapa de reconstrucción, su idioma es un dialecto. Fue bastante complejo, con un fútbol duro, físico, parecido al italiano. Fuerte. Era el 2001, no existía la comunicación que hay hoy, sabía que no iba a tener amigos, ni familia. El dialecto se llama tosk, algunos hablaban italiano, con el entrenador yo me comunicaba en inglés, cuenta, mientras bebe un sorbo de agua fría. El fútbol le dio otra oportunidad Empecé a dirigir en los clubes de baby en el barrio. En las escuelas. Juventud de Liniers, sobre todo. Es un lugar que quiero mucho y al que sigo yendo. Arranqué en cancha grande en Argentinos Juniors con los infantiles, fui escalando, una novena, una octava, una quinta, hasta que a partir de 2015 empecé la carrera en el fútbol profesional. Estuve en Deportivo Anzoátegui, en Venezuela, Estudiantes de San Luis en el Nacional B, Unión San Felipe, de Chile y la selección argentina, con el Bocha Batista unos cuatro años con la Sub 20 y la Sub 23; uno de los desafíos más lindos que me tocó vivir. Acompañé también a Nico Larcamón en León, de México, en Cruzeiro, asume. Se ve que tiene un currículum extenso, sostenido en el tiempo. Pero -Cuando vos llegaste a la primera de San Lorenzo, muchos se preguntaban ¿éste quién es? -Obviamente. ¡Y todavía pasa! (risas). Sí, sí, todavía pasa. Si bien cambió mi vida porque la gente me conoce y me brinda mucho cariño, sigo siendo un anónimo y está bien que así sea. Es un trabajo como cualquier otro, pero tenemos la posibilidad de ir a la cancha, que nos vean en la tele. A mí me gusta que me traten como Damián. -Los dolores de la vida, como la temprana muerte de tu papá, ¿te ayudan para ser más fuerte en la locura del fútbol? -Son cosas que te marcan y te hacen mucho más fuerte. Todo lo que viene después, son cosas relativas. Tengo temores, miedos, pero también recuerdo cómo me criaron, qué consejo me hubiera dado en cada situación. -¿Por qué te quedaste en San Lorenzo, en medio de la tempestad? -Porque es un club que quiero muchísimo. Vivimos un semestre increíble, más allá de las vicisitudes que pasamos todos. Toda la gente que trabaja en el club es muy cercana conmigo. Me dan cariño. Y porque es uno de los más grandes de la Argentina. Es un sueño dirigirlo cada partido, por la gente, cuando cantan por los chicos Ojalá que pueda lograr algo importante en el club. -¿Cómo hacés para concentrarte en el día a día con tantos desbarajustes a tu alrededor? -Convivimos con eso, se genera el hábito de estar en ese mundo. Intentamos abstraernos con los futbolistas, buscamos blindarnos, estar juntos y hacer lo que nos compete. Yo siempre hablo de roles y funciones. Los chicos lo hicieron muy bien el año pasado, dejaron a San Lorenzo en lo más alto. Competir, intentar ganar en cualquier cancha. Clasificarnos a los play offs, entrar a una competencia internacional. Me gustaría que todo transite por los carriles de la normalidad, estamos en un momento de cambio. Los dirigentes están haciendo el esfuerzo para tener a los futbolistas bien, también a nosotros como cuerpo técnico, levantar las inhibiciones y que todo mejore. Es un momento particular. Quiero ser optimista y pensar en un San Lorenzo cada vez más grande. -¿Te molesta que los medios apunten más a los desatinos dirigenciales que a lo futbolístico? -No me enoja, lo entiendo. Para el periodismo, vende más una situación de caos, de conflicto, de si el equipo juega bien. Pero nosotros sabemos que hicimos un buen torneo, que debutaron muchos futbolistas jóvenes, que se potenciaron. Que los más grandes nos acompañaron y se valorizaron. Pero todo este crecimiento se va a ver a futuro. -Cuando te referís al grupo, hablas en términos paternales, como si fueras el padre de la mayoría de los jóvenes. No tanto como un entrenador. -No sé qué es ser padre, porque no lo experimenté, pero imagino que es una tarea compleja. Entiendo hacia dónde vas. Intento darles lo mejor de mí a ellos, no solo en lo deportivo, sino en lo humano, que es clave. Y sobre todo en un plantel tan joven, que también tuve en reserva. Ellos confían mucho en mí, se apoyan en mí. Intento estar en cada detalle. -¿Sos un tipo tranquilo? En el torneo pasado, tuviste un par de situaciones en las que perdiste un poco los estribos -(se ríe) Lo estoy trabajando mucho, hago coaching y terapia, para ser mejor persona y mejor entrenador. No es fácil, a veces se me salta un cable, pero reconozco que lo mejoré mucho. Me suele pasar de tener un rapto sanguíneo, pero tuve un semestre bastante bueno en cuanto a conducta. Soy respetuoso del trabajo de todos. Árbitros, líneas, entrenadores, utileros, cancheros. Tuve un episodio con Facundo Tello, que es el mejor árbitro de nuestro fútbol, cuando nos anuló un gol vía VAR en un partido con Central. Él me decía que había entrado en la cancha, no fue tan así. Con Central Córdoba también siento que hubo cosas que no fueron justas "ES MI TRABAJO, HACE 3 MESES QUE NO COBRO". Picante cruce entre Ayude y un hincha de Rosario Central en la platea del Gigante de Arroyito. pic.twitter.com/e0UUfHWOr7 SportsCenter (@SC_ESPN) November 8, 2025 -Todos los grandes apuntan a salir campeón. Con el plantel que tiene San Lorenzo, ¿eso es posible? -La gente de San Lorenzo lo entiende, el hincha de San Lorenzo es muy inteligente. No hay que subestimarlo, entiende el momento del club. Por eso les canta a los chicos como le canta. Es un equipo joven y si hay incorporaciones, van a ser inteligentes, de oportunidades. Para sumar al patrimonio del club. Todo equipo, todo entrenador, cuando arranca algo tiene el deseo de ganar, de lo máximo. Nos mueve eso, para levantarnos y entrenar, para planificar, necesitas eso, todos los días te imaginas frente a la hinchada de San Lorenzo levantando los brazos. Es el sueño que tenemos todos los días. El día que se apague esa llama, estamos muertos y tenemos que dedicarnos a otra cosa. -¿Te hiciste hincha de San Lorenzo? -Nunca dije de qué cuadro soy, está medio explícito. Le tengo un amor grande al club, creo que se nota. Toda mi familia es del club, gente que vive dentro incluso. Tíos, familia. Y lo defendemos a rajatabla. Por la relación que se generó en este semestre y en aquellas dos finales de la reserva, es imposible no encariñarte. No sentir algo. El momento divertido de la Pretemporada: el plantel, dividido por grupos, realizó un juego por día con el objetivo de ganarse los premios de Perozzi San Lorenzo (@SanLorenzo) January 12, 2026 ¿Quiénes fueron los campeones? ¡Mirá! pic.twitter.com/QVVHv2DhOh Dos partidos amistosos, ni un gol. Es un tema que nos ocupa y nos preocupa, avisa. Y en la carpeta que deja en un escritorio de una habitación lujosa, no está escrita ni una palabra de lo más importante. Lo humano. Yo les digo a los chicos que mientras más lean, mientras más inteligente sean, van a sacar ventaja dentro del campo de juego, descubre este hombre solitario, un obsesivo del pizarrón. De día y de noche. Tengo que mejorar esto. Me dedico totalmente al fútbol y pierdo interés en hacer otra actividad. Otro deporte, algo ocupar la cabeza en otras cosas. Estoy en la vorágine del fútbol y me pasa en las relaciones. Mis amigos me dicen que soy un poco monotemático, sonríe y estrecha la mano, dispuesto a seguir con la aventura de ser el técnico de San Lorenzo.
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