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» Clarin
Fecha: 19/01/2026 06:48
A fines de 2024, Valentín Perrone se encontró con la chance de pegar el salto a Moto3. A pesar de su juventud -tenía 16 años- y a que hasta ese momento nunca se había subido a una moto de la tercera categoría más importante del mundo de las dos ruedas, no quiso dejar pasar la oportunidad. Y el nacido en Cataluña pero argentino de sangre por su papá Marcelo, que emigró a España poco antes de la crisis de 2001, le sacó el año pasado provecho a su primera temporada con el equipo Red Bull KTM Tech3. Corrió de igual a igual ante rivales más grandes y con más experiencia que él, consiguió dos poles, se subió a dos podios y se ubicó décimo en el campeonato. Y sobre todo, creció muchísimo como piloto y como persona. "En 2024 era un niño, un nene chico que no sabía nada. Ahora he crecido, entiendo más cosas, ha cambiado todo muchísimo. Aún así me faltan muchas cosas por aprender; no solo de pilotar, si no de la vida. Pero he crecido mucho y madurado. Soy otro Valentín, totalmente", asegura en una charla con Clarín en un restaurante del microcentro de Buenos Aires, en su segunda visita al país. "He tenido momentos muy buenos, pero también otros muy complicados. El principio y el final de la temporada fueron complicados. Pero ha sido una temporada muy positiva. Logré el objetivo de principios de año, que era terminar top 10. Me sorprendí haciendo poles y podios, estuve adelante. Y además he aprendido mucho, muchísimo, y he disfrutado viajando, conociendo lugares nuevos y haciendo el deporte que amo. Ha sido un buen año en general", reflexiona quien cerró 2025 con el Olimpia de Plata en motociclismo. Perrone debutó en Moto3 con 17 años, tras haber pasado sólo un año en la Red Bull MotoGP Rookies Cup, una competencia en la que los corredores suman experiencia en circuitos internacionales. Además, se salteó el Europeo de esa categoría, que también les sirve a los pilotos para terminar de formarse para competir en el máximo nivel. Y antes del arranque del Mundial tuvo pocos entrenamientos de pretemporada con su nuevo vehículo. Pero su adaptación fue muy rápida. "Nadie confiaba en que me iba a adaptar tan bien, que iba a estar rápido y competitivo. Y fue una de las cosas de las que más me sorprendí. El salto que di de 2024 a 2025 fue muy grande y pocos lo han hecho. Normalmente hay pilotos que hacen dos o tres años en la Rookies Cup y suman mucha experiencia. Y que también están varios años en el Europeo de Moto3", explica. "En cada carrera progresé, aprendí algo nuevo. La diferencia con los de adelante era menor en cada fecha. Fue un momento muy duro decir en los primeros tests: 'No sé cómo pilotar esta moto. No sé qué pasa, no puedo seguir a nadie'. Pero aprendí bastante rápido, enseguida pude estar adelante y se disfrutó bastante", agrega. -¿Habías tenido ya esa adaptación rápida en las categorías menores? -Normalmente me adapto rápido a las cosas. Creo que me ayudó siempre entrenarme con motos diferentes. Me daban una moto, me subía y le daba. Creo que eso me ha ayudado. Ya el año pasado en la Rookies Cup me adapté muy rápido y estuve adelante enseguida. Pero este año me sorprendió mucho. El salto era gigante y en la categoría están los mejores pilotos del mundo. -¿Cuál fue el desafío más grande? -(Piensa) Confiar en mí mismo, porque la moto era muy diferente y todo era nuevo. En las tres primeras carreras tuve caídas (se retiró en Tailandia, Termas de Río Hondo y Austin) y fue un momento muy complicado. Lo que más me costó fue confiar en mí y creer que era capaz de ir rápido con esa moto, seguir luchando por los objetivos y en momentos complicados decir: 'Lo puedo hacer'. La confianza es una de las cosas que más he aprendido y que más he mejorado. Aunque traté de no pasarme del límite, porque hay que tener confianza, pero el exceso no es bueno. Hay que buscar el equilibrio. -¿Te costó acostumbrarte a la exigencia de un Mundial y a los viajes y los tiempos de la categoría? -No, porque ya había hecho ese cambio hace varios años. Tenía muy claro qué es lo que quería hacer y dejé de juntarme con mis amigos, de salir, por ahí de disfrutar la juventud. Eso no lo he vivido. He preferido estar con mi entrenador, descansar y comer bien. Iba a entrenarme aunque no estuviera compitiendo en una categoría como el Mundial. Entonces no me ha costado hacerlo ahora. Igual con pasar menos tiempo con mi familia. He estado mucho tiempo viviendo con mi entrenador. Hace dos años me fui tres meses solo con él a Malasia, un país nuevo, a miles de kilómetros de mi familia. Aprendí a convivir conmigo y por eso no fue difícil tampoco el tema de los viajes. La ilusión de conocer países nuevos y disfrutar cada momento del primer año, como es todo nuevo, hizo que no me costara tanto. Seguramente en cada año se hará más pesado, pero es lo que toca, es el trabajo. -¿Sentiste mucho la diferencia con los pilotos que ya llevan años en la categoría? -Sí, pero no tanto en cómo pilotar la moto. Al final cada uno pilota diferente, cada uno tiene su propia personalidad para eso. Pero se nota mucho la experiencia en las últimas vueltas, en cómo gestionan la carrera, cómo adelantan. Todo eso se nota muchísimo. THE ARGENTINIAN COYOTE DID IT! Tech3 Racing (@Tech3Racing) June 29, 2025 It only took him 10 races to tame the bike, master the category, and now heres the reward: his very first World Championship podium! Bravo, @valentinperrone73! #RedBullKTMTech3 #RedBull #MotoGP #DutchGP #Motul #VP73 #Tech3Family pic.twitter.com/M24OZQ6KXW Aprendió rápido y alimentó su confianza Perrone. Y no tardó tanto en conseguir resultados. El 29 de junio, en Assen, la Catedral del motociclismo, logró su primer podio al quedar tercero en el Gran Premio de Países Bajos. A mediados de agosto, sumó su primera pole en Austria, que fue un aviso de su gran actuación en la siguiente fecha en Hungría, donde quedó segundo, a solo 18 milésimas del ganador, el español Máximo Quiles. Y en San Marino, en septiembre, volvió a ser el más rápido de la clasificación. Aunque a la hora de elegir el momento de mayor disfrute, hay otros que pone por delante de esos logros puntuales. "Me acuerdo de salir a la pista en los entrenamientos libres en Austria, después del verano, y sentirme como si llevara dos semanas entrenándome en esa pista, como si estuviera súper nuevo, súper fresco. Era una sensación de fluir, de bailar con la moto, de ser uno con la moto. Y esa es la mejor sensación que puedes tener. Ese es el mejor momento, quizás más que los podios, los resultados... Cuando bailás con la moto, es algo increíble. Te salís de todo lo otro, estás solo con la moto, con la mente en blanco y disfrutando. La sentí también en las carreras, sobre todo después del verano y hasta la caída en Indonesia. En todo ese tramo de la temporada, salía a la pista y bailaba y disfrutaba. Salía todo fácil, por así decirlo. No era fácil, pero sentía que todo era muy fluido", recuerda con una gran sonrisa. El golpazo en Indonesia La caída en Indonesia que le quitó esa sensación ocurrió en la segunda práctica libre, cuando un rival lo chocó en la entrada de una curva y él salió despedido de la moto y terminó en el piso con signos de dolor. "Cuando me caí estaba apagado, no me acuerdo de nada. Sólo me acuerdo de haber entrado a la curva y nada más. No sé cómo me caí, cómo llegué hasta el suelo, cómo me despertaron, no me acuerdo de nada. Vuelvo a recordar cosas cuando estoy entrando al hospital del circuito. Fue la caída más grande que he tenido. Fue la primera vez que viví algo así", recuerda. VALENTÍN PERRONE SUFRIÓ UN FUERTE ACCIDENTE EN MOTO3 PERO ESTÁ FUERA DE PELIGRO Clarín (@clarincom) October 3, 2025 El piloto argentino fue embestido por Luca Lunetta en la práctica de Moto3 en Indonesia y trasladado al hospital. Está consciente y solo sufrió dolores por el impacto. Será evaluado antes de volver a pic.twitter.com/H0VeYXOhNK -¿Cuánto te costó volver a subirte a la moto y correr como lo venías haciendo antes de eso? -El después de la caída fue difícil, a la par del principio de temporada. Fue como un golpe. Estaba súper bien y de repente fue "¡Pum!". No entender qué pasó, por qué me siento mal. Pero no por tener miedo de subirme a la moto. Era algo del cuerpo: lo sentía retenido, no lo podía controlar. Tenía el miedo interior. Daba dos vueltas en Australia después de la caída y me dolía todo el cuello. No lo podía mover de la tensión que tenía. Porque fue la primera vez que perdí la consciencia, una sensación súper extraña, que no me gustó nada. Y no poder volver a casa ni descansar después del golpe, estar fuera, tan lejos y seguir entrenándome me costó un poco. Fue complicado recuperar esa confianza. No sólo de poder ir rápido, porque yo ya sabía que podía volver a ir rápido, sino confiar en que la moto se iba a volver a comportar como quería y que no iba a tener caídas. -¿El trabajo con tu coach mental, que viene desde hace años, fue clave para superar ese momento y otros complicados del año? -Ayudó muchísimo. También me ayudó mucho estar con mis seres queridos alrededor, gente que te quiere y te ayuda. Pero la preparación mental es fundamental. La mente tiene que estar al cien por ciento para poder ir rápido. Yo visualizo mucho. Intento marcarme objetivos. Hay mucho trabajo fuera de las carreras. Y después de la caída, lo que hicimos mucho fue meditar, conectar con el cuerpo y las sensaciones, sentir todo el cuerpo. Hay muchas cosas que se pueden trabajar. La mente es muy importante, el físico es muy importante, lo que hayas descansado. Todo es súper importante. -A principios de la temporada contaste que pensabas que ibas a llegar y a ganar enseguida. ¿Cuánto duró esa sensación? -Tenía ese pensamiento antes de subirme a la moto, pero enseguida que me subí en la primera vuelta y vi que me adelantaban todos, se me fue por completo. A partir de ahí, mi pensamiento fue: 'Vale, voy a tratar de aprender poco a poco'. Me lo traté de tomar sin presión, porque ya sabía que en 2026 iba a continuar en esta categoría con el mismo equipo. Disfrutar cada momento, hacerle caso al equipo, a lo que me decían, porque ellos tienen mucha experiencia, sabían mucho y saben mucho. Salís a la pista y evidentemente cuando mirás los tiempos no te gusta estar último. Pero sabía que era lo que tocaba y me enfoqué sólo en aprender lo máximo posible, sin presión, y disfrutar. -¿Van a cambiar mucho el enfoque y los objetivos para este 2026, ya con la experiencia de esta temporada? -El objetivo es ir por el campeonato. Intentar salir campeón del mundo. Pero para que suceda eso hay que ir carrera a carrera, disfrutar del proceso, seguir aprendiendo sin presión, como hice el primer año. Ahora confío en mí y sé que lo puedo hacer, que puedo estar adelante. Entonces es intentar mantener un equilibrio y estar siempre adelante en todas las carreras. Son 22 y en muchos circuitos diferentes y países nuevos. Así que hay que tratar de mantener una constancia, siempre estando adelante. Eso es lo más importante. "Es increíble cómo los argentinos viven el deporte" El acento español de Perrone, con inflexiones y expresiones típicas de los hablantes del país ibérico, oculta una argentinidad interna que queda en evidencia cuando, en el cierre de la charla con Clarín, pide un mate, no sin antes preguntar si el agua está bien caliente. "Mi mamá me contó que a los pocos meses de nacer, mi abuela por parte de padre me daba mate. Y ella se enfadaba porque no quería que tomara", dice con una sonrisa. "La cultura argentina ha estado en casa siempre. Mi papá llevó todo a España: el mate, los asados, las empanadas, el dulce de leche... Recuerdo estar en el patio cortando el césped con la bandera argentina colgada. Ver los partidos de Argentina. A veces mi mamá me dice: 'Se nota que eres argentino' , porque hay comportamientos que me salen solo. Desde chico, todo eso es parte de mi vida", comenta. Perrone vino por primera vez al país este año para correr en Termas de Río Hondo. Con tiempos acotados, en esa primera visita no pudo conocer mucho. Tampoco paseó demasiado en este segundo viaje, porque la agenda de apenas unos días estuvo cargada de reuniones para intentar sumar sponsors de cara a la temporada 2026. "Son indispensables no sólo para poder costear las carreras y el equipo, sino para mejorar los entrenos. Cada cosa suma porque cada cosa cuesta mucha plata. Entonces, tener a alguien, sobre todo de Argentina, que me respalde, que me haga el aguante, es algo súper importante", explica. "Me gustaría venir de vacaciones. Aunque sea estar una semana completa o dos sin tener que hacer nada: sólo disfrutar Argentina, salir de Buenos Aires. Y también me ilusiona muchísimo volver en 2027 para correr en Buenos Aires. Va a ser algo increíble", sueña. -Más allá de que ya conocías mucho de las costumbres argentinas y de todo lo que te debe haber contado tu papá, ¿algo te sorprendió de este país? -Lo que más me sorprendió es cómo viven el deporte, cada momento, cómo lo disfrutan. Es increíble. Sólo los argentinos lo viven así, con esa emoción. Es algo súper diferente a todas las otras personas. En la cancha de River aluciné cómo vivían un partido de fútbol, cómo cantaban cada momento. La gente de acá es increíble. -¿Lo sentiste en el apoyo que recibiste? Porque el año pasdo fuiste uno de los jóvenes pilotos que llevaron la bandera celeste y blanca a los niveles más altos del deporte motor mundial, junto a Franco Colapinto y a Nicolás Varrone. -Sí, es increíble cómo Argentina se vuelca tanto hacia todos los que la representan. No me esperaba que se generara tanto. Fue un sueño recibir a todos los fans de este país. Si te fijas en mi Instagram, tengo muchos seguidores argentinos, muchos comentarios y toda la gente preguntando por mí. No sabía que iba a tener tanto impacto. Todo el cariño que recibí me ayudó muchísimo. Y poder compartirlo de alguna manera con Colapinto y con Nico (Varrone), a quien conocí hace unos años, es increíble. HS Sobre la firma Mirá también Newsletter Clarín
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