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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 18/01/2026 13:15
El inicio del verano 2026 refleja un comportamiento dispar en el movimiento turístico, con una tendencia marcada por el dinamismo en aquellos destinos que ofrecen una combinación de naturaleza y eventos. Estas localidades registran niveles superiores de ocupación y una demanda en alza. En otros puntos turísticos, se observa la consolidación de un perfil de visitante más cauteloso, que opta por estadías breves y toma decisiones de viaje sobre la hora. La temporada se apalanca en una agenda intensa de festivales, competencias deportivas, ferias gastronómicas y propuestas culturales, que funcionan como gatilladores de viajes y ayudan a sostener la actividad incluso en contextos de gasto más medido, señaló la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) en un informe. Según la entidad, se observan picos de ocupación asociados a fines de semana, eventos y agendas puntuales, más que por reservas anticipadas o estadías largas planificadas con antelación. La dinámica dominante es la del viaje conveniente: cuando se combinan evento, clima favorable y propuesta clara, la ocupación sube rápidamente, incluso en destinos que arrancaron con registros moderados, explicaron. De esta manera, el verano 2026 no se organiza tanto en función de la anticipación, sino del atractivo puntual de cada destino: allí donde hay eventos, fiestas populares, festivales culturales, competencias deportivas o experiencias diferenciales, la ocupación se acelera y supera ampliamente los promedios generales, como ocurre en destinos de la Patagonia, el Litoral, el Norte y el centro del país. Por otra parte, CAME señaló que se consolidó un cambio estructural en los hábitos de viaje: un turista que decide su salida cada vez más cerca de la fecha, cuida el gasto y prioriza experiencias puntuales por sobre estadías largas planificadas con antelación. Este comportamiento no responde a un destino en particular, sino que aparece de manera transversal en todo el país, desde plazas urbanas de paso hasta destinos icónicos de naturaleza y ciudades que funcionan como escapadas de fin de semana. Más que un retroceso del turismo, lo que se observa es una reconfiguración de la forma de viajar, donde la flexibilidad y la oportunidad ganan peso frente a la anticipación, detalló el informe. La duración de las estadías acompaña esta lógica más flexible y fragmentada: en ciudades de paso habituales de La Pampa, Misiones, Corrientes, Chaco y distintos puntos de la provincia de Buenos Aires, los visitantes suelen quedarse no más de una noche, antes de continuar viaje hacia otros destinos regionales. En contraste, los destinos turísticos consolidados mantienen estadías más prolongadas: Bariloche y Mar del Plata registran un promedio cercano a las 3,8 noches; Catamarca alcanza las 4 noches; Puerto Iguazú eleva ese nivel a 4,4 noches; y Ushuaia se ubica en torno a los cuatro días de permanencia, combinando el turismo tradicional con el aporte adicional de los cruceros, que generan picos de visitantes y consumo concentrado en determinadas jornadas. En términos generales, la estadía promedio se concentra mayormente entre 3 y 4 noches en los destinos de vacaciones plenas, mientras que en el Norte y el Litoral se observa una mayor dispersión, con permanencias que oscilan entre 2 y 5 noches, dependiendo de la combinación de eventos, termas, playas de río y propuestas culturales, resumió CAME. Así, el verano 2026 anticipa y confirma un turista activo pero prudente: viaja y se mueve, pero lo hace con cautela, define tarde, ajusta la duración de su estadía y elige en función de la relación precioexperiencia. Lejos de retraerse, el turismo se reorganiza alrededor de decisiones más racionales y selectivas, indicó la entidad. Cuánto gastan los turistas Aun con un turista más prudente y selectivo, los datos de la primera quincena confirman que el gasto turístico sigue siendo relevante y con impacto directo en las economías locales. Predomina un consumo más racional y focalizado: el visitante compara, ajusta gastos secundarios y prioriza experiencias concretas. No se trata de gastar menos, sino de gastar mejor. El gasto diario muestra una fuerte heterogeneidad según destino y tipo de oferta. En gran parte del país se ubica en torno a los $95.000/$100.000 por persona, como en Entre Ríos o Chascomús, donde incluso las escapadas cortas generan un impacto económico significativo. En ciudades con mayor consumo urbano y agenda de eventos, como Santa Fe, los valores ascienden sensiblemente. En el Norte y el Litoral predominan niveles más moderados entre $70.000 y $85.000 diarios en provincias como Formosa, Santiago del Estero y Río Negro, con un turismo que administra el presupuesto pero sostiene actividad. En contraste, los destinos de alta tracción concentran un mayor gasto: Puerto Iguazú supera los $117.000 diarios y Ushuaia se ubica en el extremo superior, impulsada por excursiones, servicios premium y el turismo de cruceros. El control del gasto es transversal, incluso en los destinos más caros. Festivales y eventos populares, como en La Rioja, o estrategias de precios contenidos, como en Tandil, actúan como anclas de demanda. En la Patagonia y la Costa Atlántica se repite una lógica de consumo selectivo, escapadas más cortas y sensibilidad al precio. Como contrapunto, la comparación interanual enciende una señal de alerta en la provincia de Buenos Aires: el gasto cayó 21% en la quincena, con un impacto más pronunciado en la Costa Atlántica (-26%) y una fuerte retracción del 40% en el consumo registrado a través de medios oficiales como Cuenta DNI. La lectura de mercado es clara: el gasto turístico es significativo y, en muchos casos, muy elevado, pero no se distribuye de forma homogénea ni automática. Allí donde el producto turístico logra diferenciarse y ofrecer razones claras para gastar, los indicadores económicos acompañan y confirman que el verano 2026 mantiene un impacto real y palpable, aun en un contexto de mayor cautela en las decisiones de consumo, consideró CAME. Los datos de ocupación El Observatorio Argentino de Turismo (OAT) ya tiene los números de la primera quincena de enero, con buenos resultados en los destinos clásicos. En la provincia de Buenos Aires, los principales destinos de la Costa Atlántica mostraron niveles de ocupación elevados durante la primera quincena. Pinamar registró un promedio general del 84%, con Cariló alcanzando el 90% y picos de ocupación plena los fines de semana en distintos puntos del partido. De cara a la segunda quincena, las reservas ya rondan el 80%. Mar del Plata, en tanto, promedió una ocupación del 65% en la primera mitad del mes y proyecta superar el 70% en la segunda quincena. Monte Hermoso se movió en un rango del 65% al 70%, con ocupación plena durante los fines de semana, mientras que Villa Gesell alcanzó un promedio del 70%, con localidades como Mar de las Pampas, Las Gaviotas y Mar Azul en torno al 80%. En la provincia de Córdoba, la primera semana de enero mostró un incremento general del 20% en la cantidad de turistas respecto del mismo período del año anterior. Villa General Belgrano promedió un 80% de ocupación y registró picos del 95%, impulsados por el fuerte protagonismo del Summerfest. Villa Carlos Paz, por su parte, se ubicó en promedio por encima del 70%, con picos que alcanzaron el 85%. En la región de Cuyo, San Juan registró un promedio provincial de ocupación del 67%, con localidades como Iglesia y Calingasta en torno al 80%. Mendoza, en cambio, mostró niveles más moderados, con un promedio cercano al 50% y picos que alcanzaron el 65%. En el Litoral, Misiones tuvo un muy buen inicio de temporada. Puerto Iguazú alcanzó una ocupación promedio del 85% y superó los 50.000 visitantes en el Parque Nacional Iguazú durante los primeros diez días del mes. Posadas, en tanto, promedió una ocupación cercana al 60%. Entre Ríos registró un promedio general del 70%, con un fuerte impulso de las fiestas populares, y destinos como Gualeguaychú, Colón y Victoria entre los más elegidos. En Santa Fe, la ocupación promedio de la primera quincena fue del 68%, con más de 100.000 turistas y una destacada agenda cultural, con Rosario y la ciudad de Santa Fe como principales polos de atracción. En el Norte del país, Jujuy desplegó una intensa agenda de promoción turística, con eje en el carnaval jujeño, la ruta del vino y el tren solar, entre otros atractivos, y alcanzó un promedio del 60% de ocupación, con La Quebrada en torno al 75%. Santiago del Estero y La Banda mostraron también un promedio cercano al 60%. En la Patagonia, Río Negro tuvo a Bariloche como el destino más elegido, con un 80% de ocupación. Las Grutas y General Roca registraron niveles del 75%, mientras que El Bolsón alcanzó el 60%. En Neuquén, la primera quincena cerró con un promedio del 75% y buenas expectativas para el resto de la temporada: San Martín de los Andes superó el 80%, un 5% más que en 2025; Villa La Angostura llegó al 83%; y el Alto Neuquén se ubicó en torno al 60%. En Chubut, Puerto Pirámides, en la Península Valdés, tuvo un destacado inicio de temporada, con cerca de 11.000 visitantes durante el fin de semana del 10 de enero. En Tierra del Fuego, Ushuaia se destacó con un 77% de ocupación. Por último, en La Pampa, el último fin de semana de la quincena convocó a más de 20.000 personas en distintos eventos y fiestas provinciales, consolidando el peso de la agenda cultural y recreativa en la dinámica turística. Desafíos del sector turístico De acuerdo a CAME, uno de los principales desafíos señalados por prestadores y cámaras está siendo el crecimiento de la oferta informal de alojamiento, que compite de manera directa con la hotelería registrada. Esta situación genera fuertes asimetrías de costos, presiona precios a la baja y afecta la rentabilidad de los establecimientos formales, especialmente en destinos con alta demanda de escapadas cortas y alquiler temporario, alertan. Por otro lado, cayó la rentabilidad, en un contexto en que los turistas consumen de manera más selectiva, prioriza experiencias puntuales y ajusta gastos complementarios, mientras los costos operativos, como energía, insumos, personal y logística, siguen en niveles elevados. Otro aspecto sensible es la creciente dependencia de la agenda y del clima. La temporada se vuelve más volátil: con buen tiempo, la demanda responde de inmediato; cuando ese factor falta, la ocupación se retrae. Esto se observó con claridad desde mediados de diciembre, dificultando la planificación financiera de los prestadores y elevando la incertidumbre, especialmente en los destinos de escapada y de turismo de cercanía. CAME subrayó que este verano también cobraron relevancia los desafíos de comunicación y de percepción pública. En zonas afectadas por contingencias ambientales o climáticas, el sector advierte que los mensajes generalizados pueden desalentar viajes incluso hacia destinos que están plenamente operativos. Por eso, una gestión más precisa de la información y una adecuada diferenciación territorial resultan claves para evitar un freno innecesario de la temporada.
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