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Concordia » Despertar Entrerriano
Fecha: 18/01/2026 07:10
Aguas residuales domiciliarias: que sistema es el más eficiente en la ciudad para evitar contaminación y obstrucciones Durante años, la cámara séptica fue el sistema más utilizado en los hogares para el tratamiento primario de las aguas residuales, permitiendo separar sólidos, grasas y líquidos antes de su disposición final, y evitando la contaminación del ambiente y la obstrucción de cañerías. Con el paso del tiempo, muchas viviendas dejaron de utilizar este tipo de tratamiento y comenzaron a volcar los residuos sin ningún proceso previo, generando un impacto directo sobre el suelo, las napas y los cursos de agua. En este contexto, Despertar Entrerriano dialogó con el subsecretario de Ambiente de la Municipalidad de Concordia, Joaquín Gobetto, para despejar dudas sobre el funcionamiento del sistema, su vigencia y las alternativas actuales. Qué es una cámara séptica y cómo funciona el sistema tradicional Para comprender el debate actual, primero es necesario entender qué es una cámara séptica y cuál es su función. Según explicó Joaquín Gobetto, se trata de un sistema de tratamiento primario de las aguas residuales domiciliarias. Desde la vivienda, tanto las aguas negras como las grises van hacia la cámara séptica. Allí se produce una separación: los sólidos decantan, las grasas y aceites flotan, y se genera una digestión anaeróbica, es decir, actúan microorganismos que no necesitan oxígeno y van degradando la materia orgánica, detalló. Una vez realizado ese proceso inicial, el líquido resultante que no es agua limpia, sino parcialmente tratada continúa su recorrido hacia el pozo ciego. El pozo ciego está pensado para recibir solamente ese excedente líquido, sin sólidos, permitiendo que se infiltre lentamente en el suelo, aclaró el subsecretario. En ese sentido, fue contundente al marcar una diferencia clave: Volcar directamente al pozo ciego sin pasar por una cámara séptica no está permitido, porque genera una carga contaminante mucho mayor, impermeabiliza el pozo y acelera la contaminación del suelo y de las napas. Un sistema antiguo con límites claros en ciudades que crecieron Si bien durante muchos años este esquema fue una solución válida, hoy presenta serias limitaciones en contextos urbanos como Concordia. La cámara séptica es una tecnología antigua, con un rendimiento relativamente bajo. En el mejor de los casos, y suponiendo un mantenimiento adecuado, retiene apenas un 30 o 40 por ciento de la carga orgánica, explicó Gobetto. A esto se suma un factor central: el mantenimiento. La cámara debería limpiarse cada uno o tres años, y eso depende del vecino o propietario. Muchas veces esa limpieza no se hace, y el sistema pierde aún más eficiencia, señaló. Además, advirtió que el crecimiento urbano complica los controles: La densidad poblacional actual hace que las áreas de fiscalización no siempre den abasto. El avance de la ciudad es otro punto determinante. En zonas rurales, donde los pozos están más alejados entre sí, el suelo puede absorber mejor los nutrientes. En la ciudad eso no ocurre: los pozos están cada vez más cerca, el suelo se satura y la capacidad de absorción disminuye drásticamente, explicó. En Concordia, estas dificultades se potencian por condiciones naturales propias de la región. Las napas son muy altas; a pocos metros ya encontramos el acuífero Salto Chico. Además, tenemos suelos arenosos, muy permeables, lo que hace que los contaminantes lleguen más rápido al agua subterránea, advirtió. Impacto ambiental, napas y un problema que no se ve Uno de los aspectos más sensibles del sistema es su impacto ambiental, muchas veces invisible. El problema no es solo lo que pasa en la cámara o en el pozo, sino a dónde termina yendo todo eso. Esa carga orgánica residual llega a las napas y, finalmente, al río, explicó Gobetto. A esto se suma otro inconveniente poco visible: los lodos. Cuando se limpia una cámara séptica, queda un residuo de materia orgánica descompuesta. ¿Qué se hace con eso? Hoy en Concordia no tenemos una planta de tratamiento específica para ese material. Existen empresas privadas que lo tratan, pero no siempre se utiliza ese circuito, señaló. Por estos motivos, el funcionario fue claro al definir el rol actual de la cámara séptica: Es mejor que volcar crudo, sin dudas, pero es una solución transitoria. No es lo ideal. Hoy existen tecnologías más eficientes y relativamente accesibles que reducen mucho más el impacto ambiental. Entre las opciones que comienzan a ganar terreno, Gobetto destacó el biodigestor autolimpiable. Funciona de manera similar a la cámara séptica, pero con un diseño que permite un flujo ascendente del agua residual, que pasa por un filtro biológico y no requiere la limpieza periódica que muchas veces no se realiza, explicó. En términos de eficiencia, la diferencia es significativa: Un biodigestor puede alcanzar cerca de un 60 por ciento de remoción de carga orgánica, casi el doble que una cámara séptica en buenas condiciones. Otra alternativa es la utilización de humedales artificiales o naturales. Los humedales tienen una gran capacidad de absorber nutrientes y mejorar la calidad del efluente, señaló, aunque aclaró que también requieren planificación, diseño adecuado y control. Qué exige la normativa y cómo se controla En cuanto al marco normativo, Gobetto aclaró que actualmente se exige que todos los domicilios cuenten con un sistema de tratamiento de aguas residuales, aunque la reglamentación vigente no especifica una única tecnología. La exigencia es que exista tratamiento. En los sectores donde hay red cloacal, el domicilio debe conectarse a ese sistema, ya que el tratamiento se realiza en la planta cloacal. En las zonas donde no hay cloacas, se requiere un tratamiento domiciliario, como cámara séptica con pozo ciego o alternativas más modernas como los biodigestores, explicó. Cada proyecto, ya sea una vivienda individual o un desarrollo barrial, debe presentar el sistema que va a utilizar. Eso se evalúa en conjunto entre distintas áreas municipales y siempre tiene que estar avalado por un profesional. No se aprueba ningún sistema que no esté técnicamente probado, detalló. Además, señaló que durante la obra se realizan inspecciones para verificar que lo aprobado se ejecute correctamente. Recién cuando el sistema está en condiciones se autoriza a continuar con la construcción, afirmó. Como cierre, Gobetto dejó un mensaje claro sobre el rumbo a seguir: La cámara séptica fue una solución válida en otro contexto, pero hoy quedó chica. Necesitamos migrar hacia tecnologías más eficientes para cuidar el agua, tanto superficial como subterránea. Y explicó por qué el tema excede lo local: El río es nuestra principal fuente de agua. Nace en Brasil y termina en el Río de la Plata. Todas las ciudades costeras dependemos de él. Si cuidamos el agua desde el origen, también vamos a necesitar menos recursos para potabilizarla después. Fuente: Despertar Entrerriano
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