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  • Tsunamis de un metro, pozos, canaletas y crecidas: los riesgos y secretos de las playas locales

    Gualeguaychu » El Dia

    Fecha: 18/01/2026 03:37

    El súbito avance del mar en la Costa Atlántica puso en foco algo poco conocido. Expertos dicen que acá, la clave es no bajar la guardia Francisco L. Lagomarsino Francisco L. Lagomarsino La súbita marejada que hace días sacudió la costa atlántica, provocó corridas, pánico y dejó una víctima fatal, colocó en el centro de la escena a un fenómeno poco conocido: el meteotsunami. Especialistas, rescatistas y científicos advierten que no es exclusivo de los océanos, y que, bajo ciertas condiciones, también puede registrarse en el Río de la Plata, con su particular morfometría de mar dulce. Pero a la vez, subrayan que en nuestras playas, los mayores riesgos los aportan otros factores. En cualquier caso, sigue siendo crucial saber cuáles señales atender, qué dicen los estudios y entender por qué la prevención sigue siendo clave, más allá de las rarezas del clima. Desde Berisso, Walter Villarreal, referente de Defensa Civil y su área náutica, con experiencia como guardavidas, aporta una mirada técnica que conecta la experiencia local con antecedentes concretos. Con respecto a si puede ocurrir o no, en el Río de la Plata en general no está descartado, afirmó. Y recordó un dato clave: El 15 de enero de 2022, en las costas de Argentina y Uruguay, sobre el Río de la Plata, se dio este fenómeno, que llegó a las costas. No por ahí de la forma brusca en la que tuvo el acontecimiento del otro día, pero sí se pudo registrar. Villarreal subrayó que se trata de eventos muy difíciles de anticipar. Básicamente es difícil predecirlos porque dependen de la interacción entre el clima, el mar y muchos más eventos meteorológicos, explicó. Por eso, el monitoreo se centra en señales indirectas: Lo que se hace acá es buscar los cambios bruscos de presión y seguir las tormentas severas. Hay, sin embargo, una alerta visual clara. Una de las formas para darse cuenta es lo que sucedió el otro día: el descenso brusco de la marea en pocos minutos, señaló. También marcó una diferencia fundamental para evitar confusiones. Primero tenemos que entender la diferencia entre un tsunami y un meteotsunami. Los tsunamis son provocados por terremotos y movimientos sísmicos. En cambio, un meteotsunami es una ola de gran tamaño que se genera en el mar y está asociada a cambios bruscos de la presión atmosférica, vinculados a tormentas intensas, frentes fríos y ráfagas de vientos muy fuertes. En la región, aclaró, lo más habitual sigue siendo la sudestada. No hay que confundirlas con un meteotsunami, advirtió. La sudestada es un fenómeno producido por vientos persistentes del sudeste, que empujan el agua hacia la costa y causan importantes crecidas en las zonas ribereñas. Durante la semana que pasó, una de estas riadas sorprendió a ciclistas que transitaban por el camino negro que une el paraje de Boca Cerrada con Villa Elisa, quienes tuvieron que vadear la emergencia con el agua hasta la cintura. En la ribera, quienes conocen el río desde adentro y afuera, y de toda la vida, miran estos episodios con cautela. Ramón Pereyra, jefe del operativo de seguridad en las playas de Ensenada, guardavidas y coordinador de las brigadas náuticas de rescate del distrito, fue tajante al marcar el impacto y la inmediata comparación que le suscitó lo ocurrido en Santa Clara del Mar. En las 26 temporadas que llevo trabajando, y en mis más de 50 años como vecino de Punta Lara, jamás vi aquí un fenómeno como el meteotsunami, aseguró. Pereyra aclaró que, en el Río de la Plata, las crecidas y bajantes son habituales, pero responden a otros tiempos. En seis horas puede haber hasta 500 metros de retiro del agua por bajante, y luego una crecida de tres metros de altura, pero son procesos graduales, explicó. Para eso, remarcó, se trabaja con periódicas tablas de mareas que permiten anticiparse. Sin embargo, advirtió que el peligro para los bañistas muchas veces no viene de eventos extraordinarios, sino de la propia forma y dinámica del río. En las desembocaduras de los arroyos hay correntadas más bruscas. Cuando la sudestada empuja el agua hacia tierra adentro, en las bocas de los arroyos, el agua se acelera y se vuelve por lo tanto mucho más riesgosa, señaló. El mapa invisible bajo el agua es otro factor clave. Hay canaletas pronunciadas entre los bancos de arena, y pozos. Puede haber una diferencia de 40 o 50 centímetros entre la cima del banco y la canaleta inmediata, y eso puede ser fatal para un nene chiquito, alertó. Y resumió: El río está poblado de pozos, canaletas, piedras y arroyos profundos. Para entender qué pasó en la costa atlántica y por qué estos eventos descolocan incluso a quienes están atentos, Lisandro Pinto, técnico en meteorología de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), pone el foco en lo que no se ve. No fue una gran ola rompiendo, sino una rápida subida del nivel del mar que duró unos minutos y logró avanzar mucho más de lo normal, explicó. A diferencia de las olas comunes, que tienen períodos de 5 a 20 segundos, un meteotsunami puede durar desde un minuto hasta una hora. Y en ese lapso, todo el nivel del mar se eleva y por eso avanza más y sorprende a la gente. El origen está en la atmósfera. Pueden ser ondas de gravedad generadas por una tormenta, el avance de un frente frío o incluso de un frente de agua, enumeró Pinto. Eso provoca cambios rápidos y bruscos en la presión y el viento, pero no siempre alcanza. Para que ocurra el meteotsunami tiene que darse algo llamado resonancia, cuando la perturbación atmosférica se acopla con la profundidad costera. Las olas comunes siguen avanzando, pero como el nivel del mar está más alto, logran penetrar un poco más de lo normal, completó el experto. Y remarcó: No es que se genere una ola gigante, sino que el mar está un poco más alto y las olas habituales avanzan un poco más. La posibilidad de que estos fenómenos se registren en el estuario del Plata no es solo una hipótesis. Un estudio publicado en agosto de 2022, titulado Meteotsunamis en el estuario del Río de la Plata, confirmó por primera vez su detección en la región. En el río, es crucial saber clasificar los riesgos y no relajar la concientización y prevención La investigación, realizada por Iael Pérez, Walter Dragani, Fernando Oreiro y Mónica Fiore -del Servicio de Hidrografía Naval, el Conicet y la UBA- identificó en diferentes puntos testigo, uno de ellos situado en nuestra región, eventos de meteotsunami de baja amplitud, con una altura máxima de ola de 0,78 metros. El trabajo concluye que estos eventos estarían impulsados por ondas de gravedad atmosféricas y que pueden originarse tanto dentro del estuario como en la plataforma continental adyacente y luego repercutir. Su comportamiento depende, además, de la dirección de propagación de esas ondas. Los investigadores analizaron varias series de niveles del agua correspondientes a 2018 y detectaron que, durante todos los eventos registrados, hubo frentes fríos atmosféricos al sur del estuario. En algunos casos, el meteotsunami se propagó desde el sector externo hacia el interior del Río de la Plata; en otros, se generó de manera simultánea en distintas localidades. En Ensenada y Berisso, la consigna estival para quienes se acercan a los cursos de agua en Punta Lara, Isla Paulino, Palo Blanco, Playa Municipal o La Balandra, es clara: información y prevención. El principal consejo es mantener a los nenes cerca, siempre acompañados por adultos, insiste Pereyra. Y sumó un problema cotidiano: Hoy por hoy, el principal problema son los que vienen tomados y no están en sus cabales. Se arriesgan, y todos los días tenemos que sacar gente alcoholizada del agua. Si puede ocurrir o no acá algo como un meteotsunami, en general no está descartado En Ensenada hay 58 guardavidas distribuidos en 14 kilómetros de playas públicas, con guardias reforzadas durante la temporada. Los guardavidas lo somos las 24 horas, los siete días de la semana, resumió Pereyra. En Berisso, los guardavidas son 36, y el compromiso es el mismo. En definitiva, los meteotsunamis no son frecuentes ni fáciles de prever. Pero existen. De todos modos, aquí lo hacen en una escala aparentemente inofensiva. Como coinciden especialistas, científicos y rescatistas, entenderlos -sin minimizar ni exagerar- es esencial. Así como seguir investigando los secretos del río, la mejor herramienta para que, aún con sus sorpresas, no resulte una amenaza para las personas. ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales ¿Ya tiene suscripción? Ingresar Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884. © 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados. 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