Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Ramon Besa: No he conocido a un rey mago más grande que Messi

    » La Nacion

    Fecha: 18/01/2026 00:42

    Ramon Besa: No he conocido a un rey mago más grande que Messi Ícono del diario El País, el periodista deportivo catalán defiende el oficio frente al ruido actual y, de cara al Mundial 2026, dice que aunque en el deporte siempre hubo política, sueña con un poco de justicia poética - 22 minutos de lectura' No sé hacer otra cosa, si no junto cuatro palabras no sé qué haría. Lo confiesa, en conversación telefónica con LA NACION, una de las mejores plumas de habla hispana, y no hay falsa modestia ni impostación. Ramon Besa es un enamorado de su oficio. Y es Ramon sin acento, bien catalán, referente del periodismo español, ícono hace décadas del diario El País. Con tono apenado cuenta que tiene una deuda con la Argentina, pero promete saldarla pronto, este mismo año. Es curioso pero nunca he estado en la Argentina. Pero estoy unido porque tengo muchos afectos, y porque cuando vine a estudiar a Bellaterra, en Barcelona, porque soy de un pueblo del interior de Cataluña, todos los martes iba a un kiosco de La Rambla a comprar El Gráfico. Aquellos periodistas me explicaban el fútbol de una manera que yo nunca había leído. Y empezó el amor por aquella revista, porque llegaba de ultramar, por ese lenguaje, esa sonoridad. Me gustaba saber del fútbol argentino y cómo escribían sus periodistas, muy musicales, de mucho acompañamiento y al mismo tiempo muy rigurosos porque describían el juego. Yo encontraba en El Gráfico una forma de entender el juego. Ramon tiene 67 años. Romántico para hablar, pero también incisivo. Siempre intenso, no abusa de los adjetivos pero colorea todo a su paso. Empalmé la lectura de El Gráfico con la llegada a Barcelona de Menotti y de Maradona -avanza-. Escuchabas a Menotti y él le ponía palabras al juego. Maradona me causó un gran impacto emocional... soy maradoneano hasta la médula. Nunca perdoné cómo el Barcelona no había sabido entender a Diego. Nunca había visto algo así en el Camp Nou. No vi jugar a Kubala, salvo algunos detalles, y Kubala era el rey del fútbol quieto. Era la quietud con unos formidables y diabólicos efectos. Y llegó Cruyff y fue el as volador, los cambios de ritmo, las fintas, todo a velocidad. Y vi a Maradona y aprendí el tango; con él no era ni correr ni ir poco a poco, con Diego era el gambeteo de acelerar y frenar. ¿Cómo recuerda al Maradona que pasó por Barcelona? Como un futbolista muy educado, me fascinaba porque te acercabas al entrenamiento y podías charlar con él, por eso fue un shock cuando se fue a Napoli. Lo recuerdo con tanto cariño que a los que somos muy maradoneanos nos critican porque creen que le restamos valor a Messi, y yo digo que no, porque en varios partidos de Messi lo he visto a Maradona. Cuando Diego ya estaba muy delicado, el periódico me pidió que preparara una necrológica y respondí que nunca podría hacer una necrológica de Diego mientras estuviera vivo. Sería faltarle el respeto. Y la hice el mismo día que murió; salió mal, seguro, pero antes era imposible. A Besa le sobran premios en los que no se detiene. Y horas de docente que le apasionan. A las nuevas generaciones de periodistas les recomienda curiosidad y dedicación, dos motores que él no ha perdido. Su obra es un ejemplo de periodismo vocacional. Sentir, pensar, contar. Y enojarse, también, porque algunas tendencias lo irritan. Fanático de Barcelona, del fútbol, al que entiende como un espejo para entender y aprender. Besa defiende tiempos artesanales del oficio periodístico, cuando la vida transcurría más lentamente. Pero la inmediatez desplazó al prestigio e intoxicó la profesión. No se perdonaría callarlo Maradona, Barcelona, Messi... la asociación es inevitable, como una cadena de eslabones emocionales. Los jóvenes te preguntan, ¿qué pasó con Maradona en Barcelona? Él no solo enseñó un fútbol novedoso, capaz de eliminar rivales y meter goles imposibles, sino también su forma de vivir. Era un tío muy noble, y un personaje de los que ya no hay, no hay hoy un jugador que tenga el valor de desafiar a la FIFA, a la UEFA, él era el único con el valor para defender a los futbolistas, a los aficionados, el único capaz de señalar a los que estaban jodiendo el negocio. El tío que más multitudes generó murió solo, y esa es una imagen de pena. Su soledad mientras moría era terrible desde aquí. Si de Messi decimos que es Maradona cada día, vemos que seguimos necesitando a Maradona para hablar de Messi. Si para hablar del jugador más bestial que ha habido en la historia del fútbol te sale mencionar a Maradona Más que esto no se puede decir, comparte Besa. Lo vio llegar a Maradona... y crecer a Messi. Messi siempre ha sido como un niño, él es el amor al oficio. Él defiende el fútbol con un sentido de continuidad que yo no he visto en mi vida. Messi es el amor al juego. El respeto al rival, el famoso quiebre a Boateng casi sin roce, el golazo maradoneano al Getafe, los cuatro goles al Bayern hay 25 mil partidos que tienes en la memoria y no te cansas nunca de volver a ver. Ser Maradona cada día, como ha dicho Valdano. ¿Ha pensado cómo será vivir sin tener que defraudar a millones? En la Argentina sufrió esa carga. En Barcelona sabíamos que Messi haría el mismo gol 100 veces, pero seguíamos esperando ese gol, a tal punto que el día que no salía lo hacías responsable porque le creías que sería imposible que un día no le saliera. Ahora, cuando lo veo reír en el Miami, nos hace feliz a todos. La foto de Messi que ha trascendido visitando solo el Camp Nou es una poesía a todo ese ruido, a todo lo que se arma. Él simplemente fue y se hizo la foto y expresó su amor al estadio. Desde entonces, en cada partido del Barça, en el minuto 10 se corea su nombre. El Camp Nou se abrió de nuevo bajo el canto de Messi/Messi... y está jugando Lamine, está jugando un equipo que es campeón de liga, pero la gente tiene una deuda desde que él tuvo que irse del Barça. No he conocido a un rey mago más grande que Messi para hacer feliz a la gente. Y yo siempre lo seguiré viendo con la chamarra del Barça, aunque haya jugado en el PSG y ahora esté en el Miami. ¿Cómo interpretó esa foto? ¿Para quién fue? Lo que Messi no quiere es prestarse al juego de que esto se arreglará con un partido homenaje o una estatua. No, tiene que haber algo más. Por eso su distancia con Laporta. Este año habrá elecciones en el club, y si Laporta es reelegido, como parece, Messi ha dejado claro que esto no se acabará con un saque de honor o dándole las gracias. Y eso se cura pasando por el mismo dolor por el que pasó Messi cuando se desgarró en aquella rueda de prensa de despedida. Verlo llorar a Messi fue inolvidable para el barcelonismo. Lloraba su corazón, y hoy el barcelonismo sigue igual de dolido que Messi. En cada minuto 10, cuando lo ovacionan a Messi, es un recordatorio para Laporta, para que sepa que tiene que remediar este problema. Y como el dañado es Messi, hasta que Messi no diga de qué manera quiere ser resarcido, habrá que esperar. El último acto de barcelonista como jugador sigue pendiente a los 39 años, a los 41, a los que sean, pero como jugador, no como una reliquia. -Habrá un capítulo más... -Los que somos del Barcelona parecemos abducidos por Messi, como si no hubiese otro argentino más que Messi. El Pepe Mujica se preguntaba qué es el amor en la vejez, y se contestaba que el amor se convertía en una dulce costumbre. Y con Messi ir al Camp Nou era una dulce costumbre, ya sabías qué pasaría, pero no te cansabas de verlo. Él lo metabolizó todo, hasta el punto de que para Barcelona no existía otro argentino más que Messi. Pero a mí, debo decir que siempre me impactó mucho el Matador Kempes, era extraordinario por cómo chutaba y conquistó Valencia, un club muy complicado. Mi secuencia sería Kempes, Maradona y Messi. -¿Otros argentinos le dejaron huella? -No puedo olvidarme de mi primer ídolo, Milonguita Heredia, un jugador extraordinario. Y Agüero, al que conocimos cuando se le apagó el corazón, una sensación de desamparo, lo que podría haber sido y no fue... Jefecito Mascherano, inteligente, o jugaba de central o no tenía sitio con Guardiola, y se reconvirtió. Gaby Milito y su jerarquía... Y Riquelme, olvidarme de él sería para matarme, pero él era el fútbol de calle, improvisado, y tuvo a Van Gaal, un metódico que no admitía libertades en su equipo hermético; lo disfrutamos poco, era un jilguero mientras los demás estaban enjaulados. El pibito Saviola fue muy querido... Y Di María, y Redondo, y Gago y Cambiasso... si no me acordase de ellos es como si hubiese vivido en Marte. Y Valdano, Bielsa, Simeone... Y Tata Martino, del que todos nos sentimos un poco culpables, lo fiscalizamos demasiado, todavía éramos muy huérfanos de Cruyff, de Guardiola y todos queríamos una copia y Tata tuvo que luchar contra muchos imponderables. Incluso en la liga que pierde con Atlético de Madrid hubo un gol legal de Messi que le hubiese dado el título, y nadie reclamó. Si hubiera sido otro el entrenador estoy seguro que se hubiera armado un follón tremendo... La mayoría tenemos la sensación de no haber sido justos con él. Argentina se ha reencontrado con su forma de ser, con su origen, con su fútbol de siempre pero actualizado. Por eso puede jugar de igual a igual donde sea, porque Argentina no hace circo, sino fútbol -Detrás de Messi llegó la era Lamine Yamal. ¿Hasta dónde se anima a proyectarlo? -Me tiene entusiasmado porque el suyo es un mundo desconocido. Yo creo que es mucho más maduro de lo que la gente cree. Asumió la responsabilidad del 10, y yo creía que iba a jugar con el 19 porque es el número con el que se formó. Él es de una generación vinculada a las redes sociales, a la música rap, una generación a la que en gran medida no le interesa lo que ocurre en el mundo, no lee periódicos, no lee libros, políticamente se hacen muchos de extrema derecha, en Cataluña y en la Argentina El fútbol ha encontrado a alguien que no es políticamente señalado, que no es un justiciero, no quiere ser referente de nada ni ejemplo, sino que se trata de un tío al que le gusta el fútbol y le gusta la vida. Hay una generación Lamine y él arrasa entre ellos. Todos llevan su camiseta, pero él no se ofrece como el magrebí que enseña el camino a todos los inmigrantes. Y también ha sido muy hábil y sincero cuando dijo yo no me comparo con Messi porque no juego como Messi, tengo que jugar como Neymar, me gusta el mundo de Neymar. Huye de Messi, creo que es tan listo que sabe que nunca tendrá la continuidad de Messi. No tengo ni puñetera idea de qué sucederá, pero sí tengo una mirada comprensiva y no fiscalizadora sobre él. Todo el mundo murmura, pero yo no he visto que dé motivos para eso. A Lamine le pueden decir moro, vendedor ambulante en los semáforos y nunca se sintió señalado ni le parecen cosas graves. -¿Un argentino con el que quisiera conversar? -Pablito Aimar. Cuando Aimar jugaba en el Valencia, mi hijo, que ahora tiene 34 años, me pidió una foto con él. No me preguntes por qué, pero era su ídolo. Y la hicimos, pero nunca hablé con él. Además, cuando Cruyff en 2003 quiso interceder por el Barça, sugirió fichar lo que nosotros llamábamos la triple A del Valencia: Ayala, Albelda y Aimar. Cruyff decía que Aimar era el futuro. Con Aimar me gustaría charlar. Y me gustaría tener una charla con Scaloni, porque como futbolista nunca le presté demasiada atención, pero ahora me encanta su gestión como seleccionador. Besa defiende tiempos artesanales del oficio periodístico, cuando la vida transcurría más lentamente. Pero la inmediatez desplazó al prestigio e intoxicó la profesión. No se perdonaría callarlo. Ahora yo no conozco a Lewandowski, y sé muy poco de Lamine Yamal, pero todos los dos días debo escribir de ellos. Eso antes no sucedía porque convivías prácticamente con los jugadores. Y cuando te habías equivocado, tu tenías que rendir cuentas ante ellos. Ahora hablamos de oídas, contamos por terceras personas, el club y los futbolistas no nos necesitan y nosotros les seguimos necesitando y vamos buscando atajos por dónde llegar. Y estos atajos son peligrosos porque te llevan a equívocos, entonces tu información es cada vez más sesgada, menos fiable y te provoca una gran incomodidad, enumera. -Nuestro oficio está en crisis. ¿Inducido por una industria que alienta la superficialidad, el entretenimiento? -Estamos en la industria del entretenimiento, en la que no necesitan periodistas, simplemente necesitan una cámara para retransmitirnos lo que quiere la cámara. Esa costumbre que se ha impuesto de no ir al campo porque los partidos se ven mejor por televisión es el resumen de lo que está ocurriendo: por televisión ves lo que quiere el realizador, no lo que quieren tus ojos. Ha cambiado el modelo de negocio, sí, ha cambiado el modelo de consumo y ha cambiado el modelo de producción. ¿Y qué podemos hacer? Al menos en el de producción sí que podemos tener incidencia. Hay que ir al campo y hay que decirle a la empresa que te tienen que acreditar para ir al Mundial, aunque cueste dinero, para ver qué es lo que está ocurriendo. Siempre decía Juan Villoro que el periodismo consiste en acercarte a los hechos lo máximo que puedas, sin llegar a formar parte de ellos. Pero, ¿qué pasa ahora? No nos dejan acercarnos a los hechos y, al mismo tiempo, nos están diciendo que el modelo ha cambiado. La inmediatez y todo eso que me están diciendo nosotros ya lo hemos practicado. No hay nada más inmediato que los cronistas de deportes, somos rápidos y espontáneos. Pero hay límites. Pasó con la muerte de Tito Vilanova, donde había una competencia para ver quién sacaba antes la nota de que se había muerto. ¿De qué vale decir en qué minuto fue y cómo fue? Esa morbosidad para decir hemos sido los primeros cuando, al fin y al cabo, todo se convierte en un ejercicio de repetición y nadie sabe quién lo ha dicho. -¿Qué es lo que más le molesta? -Cada vez hay menos de fútbol y más de chisme. Los chascarrillos y la industria del entretenimiento se siguen desarrollando y a mí me cuesta mucho Los dos periodismos que hoy tienen más audiencia y con los que más se puede especular son el deporte y los sociales. Esta industria ha facilitado el ingreso de mucha gente que no es periodista ni se siente periodista, y yo defiendo al oficio, porque este oficio será lo que será, pero no sirve para que lo haga todo el mundo. Como un zapatero, que tiene que amar lo que hace y saber coser bien un zapato. Pues nosotros hacemos un periódico, y eso exige un aprendizaje, exige muchos años, exige mucha dedicación, mucha agenda y muchas cosas más. Si quieren que yo vaya subiendo a la web lo último que ha llegado, sin confirmar nada, no voy a aprender eso porque sería desaprender todo lo que a mí me ha hecho feliz. Nosotros tenemos que rebelarnos contra el modelo de producción, que es lo único que podemos hacer. ¿Cómo responden las empresas? Con los que ya tenemos una edad y nos rebelamos, pues te van quitando. Hoy las noticias no van de afuera a la redacción, sino de la redacción afuera. Tú te levantas a las 9 de la mañana y ya sabes lo que debes hacer, porque te está llamando alguien del periódico llevándote a un determinado sitio donde está todo el mundo. Pues no le veo la gracia. -Las plataformas no son el problema, sino qué se hace con ellas, el contenido. -En el fondo, el tema es quién dirige el negocio. A quién le interesa hoy un periódico deportivo, una radio deportiva bien hecha si lo que se quiere es ruido, escándalo ¡A mí no me interesan las tertulias de según qué gente tiene una tesis más morbosa! No sé en la Argentina, pero aquí hay programas de radio a toda hora, hay seis diarios deportivos ¿Por qué? Porque es barato y llena el tiempo. Además, todo el mundo se siente capacitado para hablar de deporte, entonces nos están pisando el terreno a la gente que habíamos crecido con cierta ilusión ¿Quieren ganar dinero? No, si de hecho nos viven perdonando la vida porque dicen que este no es un negocio rentable. Pregunto a esos CEO que han aparecido, los que miden la productividad, las audiencias y todo eso: ¿díganme un negocio donde el que va a vender el producto, en este caso el periódico, les diga a los periodistas que lo están haciendo mal? Porque nos están diciendo que titulamos mal, que hacemos mal esto y lo otro ¿Pero usted quién es? Que me lo diga un maestro, pero un CEO no. Las compañías han puesto al control de producción a gente que podría trabajar en cualquier negocio, y también en el periodístico. ¡Pero que no son periodistas! Antes era el editor el que te regañaba o te decía si iba bien o mal. Y después están las audiencias A veces resulta que los textos más laboriosos, los que más tiempo te han llevado, desaparecen por falta de audiencia. ¿Entones simplemente escribes para que te lean? Te estás traicionando. Acá hay una confusión: se dice que hay que satisfacer al lector, pues no, ¡hay que respetarle! ¿Quién ha inventado eso que hay que satisfacerlos? ¿Las métricas? Claro, las 10 noticias más leídas, y si estás allí eres un fenómeno, y si no, no existes. Los que históricamente conocemos el oficio en este momento parecemos molestar, entonces prefieren tener mano de obra barata. Siempre digo: si es mano de obra barata, siempre es susceptible de ser sustituida por mano de obra más barata. Por ejemplo, la IA, ¿quién te dice que no va a hacer una crónica de un partido de baloncesto simplemente poniendo una ficha de un partido? -¿Se siente esclavo de las métricas a esta altura de su carrera? -En realidad me pregunto: ¿cómo es que ha cambiado aquella jerarquía en la que llegaba a los puestos de responsabilidad gente que conocía el oficio? Podía ser más alcohólico o menos, más putero o menos, pero sabía lo que hacía cuando se sentaba a escribir. Y tu soñabas con parecértele algún día. Ahora hay gente que aparece y desaparece sin saber por qué. Cuando no hay una obra publicada, cuando no hay currículum, sospechas por qué determinados medios ponen en cargos a gente que no tiene lo que nosotros hemos aprendido. Entonces, yo no estoy muy dispuesto a que se diga el periodismo ha desaparecido, porque aunque lo digan, yo seguiré siendo periodista y trabajaré en un sitio donde sigan pensando que el periódico tiene sentido. ¿De qué hablo? De la organización y jerarquización de las noticias, el hecho de contrastarlas y todo lo que hemos aprendido. Yo agradecía cuando llegaba una carta al director y decía usted está equivocado, y te corregías. Ahora hay ombudsman, la gente hace comentarios en la web para insultar Parece que cuanto más abierto, más ruido, entonces mejor. Antes leer era en silencio, ahora se jerarquiza el ruido, y más ruido. Sigo pensando que el periodismo, y dentro de él, el deporte, es una cuestión muy linda, y la pasamos bien, pero no para escenificar una obra de teatro. Oiga, yo a mi oficio me lo tomo muy en serio, ¿eh?, menos coña, esto no es una obra de teatro. Esto es muy serio, basta de banalizarlo. -Muchos periodistas deportivos guardan una pretensión de celebridad... Ser una estrella. -¿Sabes por que yo quise ser periodista? Para conocer gente, para conocer mundo. No para que me conocieran a mí. Para contarlos a los demás, no a mí. Es cierto, también, que hoy los futbolistas prefieren alianzas con gente que no hace de periodistas sino que hacen de glosa, de escaparate, de repiquetear lo que dicen otros. Como si fueran community managers. La deformación mira a lo que hemos llegado. -¿Qué se sabe en España de los escándalos de la AFA, de Claudio Tapia...? -Poco, muy poco Es que esto depende de los corresponsales y cada vez hay menos de los medios españoles en la Argentina. Cualquier corresponsal internacional te mandaba crónicas, pero eso se ha perdido porque hay menos y a los que van no les interesa el fútbol. Ahora están todos con Milei, la gente quiere saber qué pasa con Milei y no con Chiqui Tapia. Creo que a la gente eso de la dirigencia deportiva le interesa relativamente Pues si aquí ha aparecido un Rubiales [expresidente de la Federación española, destituido en 2023 tras su beso no consentido a la jugadora Jennifer Hermoso en una premiación], ¿por qué no puede haber un Tapia en la Argentina o un Infantino en la FIFA? Y se sabe que los dirigentes hacen trampa pero no hay mucha información sobre las administraciones deportivas. Tampoco sobre los clubes, y sí sobre los jugadores. Se sigue a los jugadores, y cuando sale un jugador, ahora digamos Mastantuono, se pide mucho sobre él. Pero el día a día de la Argentina cuesta mucho seguirlo, salvo que sea una final o algo muy significativo. -¿Qué Mundial 2026 se imagina, tan atravesado por la geopolítica? -Hay gente que ya está mirando los cruces, como si el Mundial no existiera hasta los 16avos de final. Entonces ya mandan las especulaciones de que no vayan a fallar Argentina o España porque habrá final anticipada Me sorprende el gigantismo, y el fútbol es tan generoso que ha permitido que un fulano como Trump se suba al escenario. Que un personaje tan nefasto, que no sale de decir soccer E Infantino es otro igual Quizás en compensación porque los Estados Unidos siempre han dicho que les robaron cuando el Mundial se fue a Qatar por el famoso FIFAGate Sí, emocionalmente, me despierta algo diferente que esté México de por medio. Yo me aficioné al fútbol, con 10 años, en México 70 y empecé a ver el Brasil de todos los números 10... y luego el 86, por Maradona, entonces siempre pienso que si el fútbol pasa por México algo bueno puede salir. Pero prefiero no pensar hasta que comience el torneo. Eso sí, si se cree que los jugadores van a terminar cansados, imagínate los espectadores Eso de que el fútbol es de la gente es una mentira. Solo podrán ir los que tengan mucho dinero, entonces los campos de fútbol empiezan a convertirse en un gran plató de TV y nos querrán convencer de que cada estadio estará lleno aunque esté medio vacío Nos van a engañar diciendo que hay más entradas vendidas, que es un éxito fenomenal, pero poco del juego. Y el gigantismo hará que muchos países formen parte del circo, pero no del juego. El deporte siempre ha sido política, siempre, pero sueño con que al final siempre haya un poco de justicia poética. Espero que podamos hablar más del juego en lugar de aquello que lo rodea, porque que le den el premio de la paz a ese señor Trump no merecería ni una breve en el periódico. Me interesa el juego, lo demás, cada vez me aborrece más. -¿Y podrá la Argentina retener el título? ¿Por qué cree que no ha perdido voracidad luego de Qatar 2022? -La primera imagen que tengo es la de Messi, y él nunca juega amistosos. Si Messi va, va en serio, por lo tanto ese es el primer síntoma. Si el líder y capitán va, con él va todo el resto. Es la Argentina reconocible, la de ese fútbol canchero, de pases, de entrelazar el juego. Sigo pensando que el fútbol no es solo una cuestión de velocidad y fuerza, ellas tienen un límite, en cambio el juego de asociación, no. Cuando tú pasas, dialogas. Y eso lo veo en Argentina, se pasa el balón, juega con el balón. Veo que cada uno defiende su opuesto Veo al Dibu, y puede ser un portero que algunos cuestionan por su ortodoxia, pero él quiere ser el mejor del mundo y ganar el Mundial. Cuando los argentinos se ponen la elástica jamás renuncian a jugar bien y ganar. Argentina, para mí, un poco es la fusión del Barça y el Madrid, el jugar y el ganar. Argentina sigue teniendo volantes, enganches, cultura, crónica mantiene olor y sentimiento de fútbol. Empezando por el capitán. Messi no irá al Mundial ni a pasear ni a recoger homenajes, él irá a jugar. -A veces hay excesos de vehemencia, de conducta. - Vale, pero prefiero el exceso que el defecto. Nunca he visto un argentino blando, o un argentino rendido. Hay selecciones que se han ido extraviando, y te pongo el ejemplo de Brasil porque todo el mundo está esperando cuándo regresa Brasil; o Inglaterra, que nunca acaba de encontrarse; o Francia, que ha ganado pero no consigue continuidad En cambio Argentina se ha reencontrado con su forma de ser, con su origen, con su fútbol de siempre pero actualizado. Por eso puede jugar de igual a igual donde sea, porque Argentina no hace circo, sino fútbol.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por