Gualeguaychu » El Dia
Fecha: 17/01/2026 21:15
Un equipo de jóvenes arqueólogos obtuvo la autorización de la Provincia para investigar y excavar en ocho lugares estratégicos de Gualeguaychú y alrededores, con el objetivo de reconstruir, desde la arqueología urbana, el proceso histórico que va del período posthispánico a la modernidad. El proyecto, impulsado por la Cooperativa Arqueoterra, busca aportar nuevas miradas sobre la conformación de la ciudad. En los últimos tiempos, Gualeguaychú ha mostrado un renovado interés por conocer parte de su pasado perdido: reivindicando el legado de sus pueblos originarios; sacando a la luz la historia invisibilizada de los afrodescendientes en la ciudad; o incluso desenterrando los restos fósiles de la megafauna prehistórica que alguna vez caminó por estas tierras. Y es que hay nueva generación de jóvenes profesionales -tanto oriundos de la ciudad como radicados en ella- que encuentran en la Historia, la Antropología y la Arqueología la caja de herramientas con la cual recuperar historias olvidadas o poco exploradas, para así complejizar y enriquecer el relato que hace a nuestra identidad y pasado en común. Dos representantes de esta nueva impronta son Axel Weissel y la gualeguaychuense Micaela Rossi, ambos licenciados en Ciencias Antropológicas con Orientación en Arqueología, quienes forman parte de la Cooperativa Arqueoterra. La novedad que trascendió en los medios locales es que el pasado 29 de diciembre, en la ciudad de Paraná, Arqueoterra firmó un convenio con la Provincia, representada a través del Museo Provincial de Ciencias Naturales y Antropológicas Prof. Antonio Serrano, a partir del cual se le dio permiso para la prospección y excavación arqueológica de ocho sitios clave de Gualeguaychú y sus alrededores. El acuerdo, respaldado por el Decreto Provincial Nº 3.503/25 y la Secretaría de Cultura de Entre Ríos, tiene una vigencia de tres años. Dicha prospección arqueológica -es decir, el proceso sistemático de explorar y localizar yacimientos y evidencias en un área- así como las excavaciones, se darán en el marco de su proyecto titulado Primeras aproximaciones arqueológicas al período posthispánico y al proceso de la modernidad de la Ciudad de Gualeguaychú. La iniciativa cuenta con el apoyo institucional del Museo de Ciencias Naturales y Arqueología Prof. Manuel S. Almeida, la Fundación Azara, Conicet y la Universidad Maimónides, así como con el acompañamiento de la Subsecretaría de Cultura, Deporte y Juventudes de la Municipalidad de Gualeguaychú, a través de la museóloga Natalia Derudi y del subsecretario de Cultura, Luis Castillo. Tras conocerse la noticia, Ahora ElDía conversó con los jóvenes arqueólogos para saber más detalles del proyecto e indagar en su motivación y búsqueda. A grandes rasgos, y como su nombre lo indica, el proyecto trata sobre el estudio arqueológico de la formación y transformación de la ciudad, desde el período post hispánico hasta la modernidad. Esto implica estudiar ciertos lugares que son clave para comprender todo ese paso histórico que se da entre la llegada de los españoles y la ciudad que conocemos al día de hoy; con sus dinámicas sociales, económicas, políticas, arquitectónicas, etcétera, explicó Rossi, y aclaró que participarán del mismo otros arqueólogos y estudiantes de arqueología de la cooperativa, así como también Natalia Derudi, quien actualmente está al frente del Museo Casa de Haedo. Entre los nombres de quienes integran el equipo está el de la Lic. Ornella Zollo, el Lic. Gustavo Candela, Esteban Ali Brouchoud, Marta Noelia Echeverría, la Dra. Beatriz Rodríguez Basulto y el Dr. Marcelo Weissel. Por otra parte, cabe aclarar que si bien el proyecto no cuenta en este momento con presupuesto, la idea de los investigadores es poder acceder a uno. Esta iniciativa tiene larga data. Weissel y Rossi forman parte de Arqueoterra desde 2015 y 2018, respectivamente. Al coincidir en sus intereses, comenzaron a organizar el proyecto en 2022. Weissel, quien se encuentra terminando su doctorado con una tesis centrada en el patrimonio arqueológico del sur entrerriano, agregó que también decidieron encarar este proyecto como un desarrollo que se integre a su formación de posgrado. Rossi, por su lado, se está doctorando en arqueología con el foco puesto en temas de cerámica, etnoarqueología y fisicoquímica en el territorio de Catamarca. Ocho lugares clave desde donde mirar nuestra historia La Casa de Haedo y el Museo Casa Natal de Fray Mocho son dos de los sitios históricos que serán investigados. Completan la lista la Isla Libertad, el Monumento de los Antepasados, la Unidad Penal Nº 2, los yacimientos ribereños Cerro Lorenzo 1 y Cerro Lorenzo 2 (cerca de Cerros Indios) y un área potencial vecina al río Uruguay -del lado entrerriano, frente a la Isla Vizcaíno- en la cual podría ubicarse el primer asentamiento de la histórica Reducción Santo Domingo Soriano, fundada a principios del siglo XVII. Rossi contó que la elección de los lugares tuvo que ver con el proceso o momento histórico que les interesa abordar: Son todos sitios que podemos estudiar desde la arqueología urbana, y que nos hablan sobre la organización de la sociedad desde aquel primer asentamiento de Gualeguaychú en adelante: para entender cómo se fue transformando y qué procesos sociales, políticos y económicos -las tres grandes esferas desde las que se estudia a las sociedades- sucedieron para que la ciudad sea lo que es hoy. Por su parte, Weissel señaló que apuntan a realizar muestras comparativas, tanto de los objetos que puedan encontrar y de los rasgos arquitectónicos de los bienes inmuebles como de los sedimentos que componen los estratos inferiores de los sitios a excavar. En lo inmediato, contó que continuarán trabajando con el Museo Casa Natal de Fray Mocho, luego de la primera intervención de rescate que hicieron el año pasado en la cual hallaron una estructura subterránea: La intención es profundizar, ampliar esa estructura que descubrimos, que tiene un formato de cúpula hecha con ladrillos del siglo XIX; queremos saber si se trata de una letrina y/o cisterna, y para eso hay que terminar de abrirla. Luego, su intención es seguir por la Casa de Haedo, sitio vinculado a la investigación de la afro-entrerrianía y del esclavismo en el pasado de la ciudad, una de las temáticas abordadas por Rossi con anterioridad. Al respecto, Weissel indicó que tienen identificado en un plano de época otra imagen de pozo, que pareciera como el de Fray Mocho, por lo que quizás encontremos ahí otra estructura soterrada. También se está proyectando una remodelación de la estructura del fondo de la Casa de Haedo, así que nos viene perfecto para realizar un estudio de impacto arqueológico, asociado a nuestra investigación y también a las necesidades concretas del municipio, agregó. Por otro lado, consultado sobre qué puede hacer la comunidad de Gualeguaychú para colaborar con este proyecto, el arqueólogo destacó la importancia de que puedan seguir a la Cooperativa Arqueoterra en redes sociales (en Instagram @arqueoterra.coop y en Facebook /ArqueoterraCooperativa) y difundir sus noticias. Nuestro interés es que esto sea comunitario, que se desarrolle con muchas personas siguiendo lo que vaya ocurriendo y que la construcción social de la investigación se dé valorando los procesos necesarios, técnicos, científicos, sociales y comunitarios. Los interesados también pueden sumarse a actividades que realicemos en el Museo Almeida u otros sitios; vamos a intentar dar charlas y/o talleres abiertos a la comunidad. Y, por otro lado, cuando terminemos de desarrollar el sistema de financiamiento comunitario en ciencia, también pueden sumarse. Entendemos que la ciencia se construye con todas las personas de una comunidad, ya que adquiere sentido y valor cuando es con y para ellas, remarcó. En busca de la Reducción de Santo Domingo Soriano Uno de los lugares para los cuáles los arqueólogos solicitaron y obtuvieron su permiso de prospección y excavación se vincula a su búsqueda del sitio primigenio en el que habría funcionado la Reducción de Santo Domingo Soriano, antes de establecerse definitivamente en el Uruguay. Este fue uno de los asentamientos más antiguos de la Banda Oriental y un punto clave en la etapa inicial de la colonización del Río de la Plata. Su origen se remonta a comienzos del siglo XVII, cuando los españoles, con la participación de órdenes religiosas principalmente franciscanos, establecieron una reducción destinada a concentrar y evangelizar a grupos indígenas, en especial chanás y guaraníes. Las reducciones de indios eran asentamientos creados por la Corona española tras la conquista del Río de la Plata con el objetivo de concentrar a las poblaciones indígenas para controlarlas y evangelizarlas, administrando su forma de vida y su organización del trabajo. Los nativos debían adoptar nuevas normas de vida, el idioma español y la religión católica. Si bien en algunos casos brindaron cierta protección frente a abusos externos, estas reducciones significaron la pérdida de autonomía cultural, territorial y social para las comunidades originarias. Inicialmente, la Reducción de Soriano no tuvo un emplazamiento fijo. Diversas investigaciones históricas, entre ellas las de Don Manuel Almeida, sostienen que su primera ubicación pudo haber estado en el territorio que hoy pertenece a nuestra provincia, sobre la margen occidental del río Uruguay, y que posteriormente el asentamiento se habría trasladado a la margen oriental, donde terminó consolidándose en el actual departamento de Soriano. No se sabe con certeza dónde estuvo la reducción. Don Manuel Almeida la buscó. Estuvimos en diálogo con su hijo, Raúl, conversando acerca de dónde podría estar y de cómo podríamos volver a buscarla, sobre todo teniendo en cuenta los movimientos del río Uruguay, que han ido cambiando las costas, contó Weissel, y detalló: Es así que en el permiso de investigación, pedimos una zona potencial para dar con ella. Es una de nuestras búsquedas, y está asociada a Punta Caballo, una zona cerca de Puerto Landa, en la cual en momentos de bajada del río Uruguay se podía cruzar a la otra orilla a caballo. Sería uno de los puntos claves para dar con la búsqueda de una reducción que tuvo a miles de personas viviendo ahí. Sería sorprendente que no quedara nada, pero primero hay que hacer el trabajo de campo e interpretar las evidencias que encontremos.
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