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Gualeguaychu » Reporte2820
Fecha: 17/01/2026 20:54
Una corneta murguera revivió la mística de los Corsos Matecitos Bajo una noche perfecta, de clima amable y espíritu festivo, Gualeguaychú volvió a reencontrarse con una de sus expresiones más genuinas: los Corsos Populares Matecito. El primer desfile de la edición 2026 no fue solo una apertura formal, sino un verdadero abrazo colectivo a la identidad, la memoria y la tradición carnavalera que se transmite de generación en generación. La edición lleva el nombre de Marina Correa, referente indiscutida de los corsos populares, y el homenaje tuvo su momento más emotivo en el corte de cinta. Allí, el intendente Mauricio Davico destacó el trabajo silencioso y constante que sostiene esta fiesta popular: Es el esfuerzo de todo el año que hacen los amantes de los corsos para que tengamos esta gran celebración, que sigue creciendo después de tantos años de vigencia y se va perfeccionando gracias a personas como Marina. El jefe comunal remarcó además el rol del Estado municipal en el acompañamiento de esta tradición: El trabajo del área de Cultura y los aportes que hacemos desde la Municipalidad son para sostener esta fiesta. Este año aumentaron un 300 por ciento los subsidios, porque esto es parte de nuestra identidad. Y subrayó quiénes son los verdaderos protagonistas: Las murgas, los conjuntos carnavalescos y cada uno de sus integrantes. Visiblemente emocionada, Marina Correa agradeció el reconocimiento: Es una emoción inmensa que esta edición lleve mi nombre. Vivir esto en persona es bellísimo, no tengo palabras para agradecer. Minutos después, la fiesta se desató sin reservas. La tradicional guerra de espuma tiñó el inicio de la noche con una nube blanca de ilusión, risas espontáneas y sonrisas que nacían desde el alma. Luego, el carnaval tomó la avenida con una explosión de colores, trajes brillantes, instrumentos marcando el pulso del repliquete de tambores y pasistas que lo dieron todo a lo largo de casi cinco cuadras, sin dejar de bailar. Cada detalle habló de compromiso y pertenencia: trajes cocidos por sus propios integrantes, estandartes decorados con esmero, instrumentos afinados para lucirse, maquillajes pensados para cada personaje y la mística compartida de saberse custodios de una identidad que no se negocia. El público también valoró las mejoras del circuito: una iluminación más potente y un sistema de sonido profesional que acompañó todo el recorrido, jerarquizando la experiencia tanto para quienes desfilan como para quienes aplauden desde las sillas. La noche abrió con la pasada de Esencialmente Divertidos, seguida por Los Tropicales del Sur, que desfilaron con canción propia, y luego la murga Raíces. Más tarde llegaron Los Revolucionarios del Guevara, y así, uno a uno, fueron avanzando los 16 grupos que participan este año. Con un muy buen marco de público, vecinos y familias colmando el circuito de avenida Cándido Irazusta y las ubicaciones del primer sector del Corsódromo, la fiesta comenzó unos minutos antes de las 22 y se extendió hasta cerca de las dos de la madrugada. Y aun cuando el último conjunto se despidió, el aplauso siguió sonando. Porque en Gualeguaychú, la pasión por el corso barrial se explica: se vive. Y este primer esbozo dejó en claro que la llama sigue intacta.
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