» Clarin
Fecha: 17/01/2026 20:47
Si no fuera por las casi tres décadas de dictadura que aún continúan y la tragedia de millones de exiliados, desaparecidos y presos, podríamos llamarlo de una culebrón caribeño. Quince días después de entrar a sangre y fuego en Venezuela, Trump descubre que Delcy Rodríguez es una persona fantástica. Delcy quedó a cargo de todo luego de haber estado a cargo de algunas de las peores cosas del régimen. También Maduro, ex jefe de Delcy, sale a respaldarla. Dice desde la cárcel donde espera el juicio por narcoterrorismo: Hay que confiar en ella. María Corina Machado, de lo mejor que circula allí y que se bancó la persecución y la clandestinidad y cuyo candidato ganó unas elecciones que Maduro y Delcy le robaron, va a la Casa Blanca y Trump la hace entrar por una puerta de servicio. El mismo día, mientras cuenta los primeros millones que embolsó con el petróleo venezolano, Trump hace algo más: manda al jefe de la CIA John Ratcliffe a sacarse foto con Delcy en Caracas. ¿Hubo un acuerdo con Estados Unidos? Machado la tiene difícil. No sabe cómo manejarse con Trump, ¿quién lo sabe? La maltrata y no lo disimula. ¿Y qué hace Machado? Se pone rodilleras y en un acto de sumisión injustificable le regala a Trump la medalla del Nobel de la Paz que recibió por haber expresado la lucha por la libertad de una sociedad aplastada por el chavismo. Por casa sigue a full nuestro propio culebrón, el de Tapia y Toviggino. Es el mayor escándalo de corrupción en el fútbol que se recuerde. Los únicos que no se enteran o fingen no enterarse son los dirigentes. El silencio de los clubes aturde porque son los clubes las víctimas de la estafa. ¿Es por el viejo código del que habla es un botón? ¿Complicidad? ¿Miedo a represalias? Pese a la feria judicial, los nuevos capítulos vienen recargados y es imposible no perderse entre tanta empresa pantalla descubierta aquí y en Estados Unidos, negociados y testaferros que aparecen y buscan desaparecer y movidas de jueces y fiscales que van al frente, media movidas de otros que simulan ir al frente pero no van y oportunistas que plantean cuestiones de competencia para agarrar las causas, parar todo y facturar lo que se pueda. Si ya lo han hecho tantas veces, ¿por qué no pueden repetirlo ahora? La impunidad siempre pasa por tener el poder y controlar el poder. Hagamos un rápido repaso: - Faroni, productor teatral y ex diputado de Massa con designación formal para comercializar la súper marca Messi y la selección campeona y tarea real de recaudar, esconder lo recaudado y repartirlo en secreto, se presentó ante el juez con su esposa Erica Gillete, que preside las sociedades del entramado offshore de TourProdEnter con el que juntaron una montaña de dólares, entre 300 o 400 millones se calcula. Nadie sabe cuánta plata amasaron ni cuánta de esa plata llegó a la AFA, si es que llegó. Gracias a la justicia americana se sabe que Faroni y señora usaron esa fortuna para darse vida de jeques árabes. También para pagar los gastos de nuevo rico de Tapia y Toviggino. Hasta compraron un club, Peruggia, ellos que dicen combatir a muerte a las SAD Lamentablemente estamos bien lejos de tener la justicia americana: alguien le avisó a Faroni que iban a allanarlo y pudo deshacerse del celular. El mismo aviso le llegó a Ariel Vallejo, de la financiera amiga de Tapia Sur Finanzas, por lo que pudo poner a sus empleados a borrar todos los archivos que pudieran. - La fiscal Cecilia Incardona, del club Los que Van al Frente, alcanzó a frenar parte de esa jugada y secuestró celulares de la tesorera de la financiera lavadora de guita. ¿Y de qué cosas más? Poco y nada se sabe. Sí que Tapia la usaba para cambiar dólares, descontar cheques de clubes y financiar dirigentes amigos, como Spinosa, de Banfield, al que le dieron un millón de dólares. Eso sí: al 4% mensual. A esa tasa quién no presta dólares. Nakis, el secanucas de Armenio, embolsaba tres millones de pesos mensuales y cinco millones al mes el Club Estrella del Sur, de primera C y del intendente Mantegazza de San Vicente, sostén del Chiqui. - La plata negra de Faroni no aparece en los balances y los contadores de la AFA se la ven venir. Aunque corcoveando se presentaron en la Inspección General de Justicia, a la que no reconocían. En otra truchada, la AFA había decidido tras la victoria de Milei huir de la IGJ para meterse bajo el paraguas de La Campora y Kicillof en Provincia. Improvisaron un domicilio en Pilar del intendente amigo Achaval y su asesor Mansilla, también operador de Tapia y presidente del club local, frente al cual pusieron el cartel Próximamente sede de la AFA. Es todo lo que tienen por ahora. La IGJ no aprobó la mudanza y la AFA fue a la justicia. Dicen que gracias a los oficios de Angelici logró que Caia y Rolleri de la Cámara de Apelaciones les dieran la razón. Siga, siga diría Lamolina. En esa asamblea de octubre del 24 resolvieron también cambiar el torneo. Son especialistas en eso: bajaron los dos descensos A esa altura, por puntos caía Tigre, club de Massa y último en la tabla. Y por promedio, corrían riesgo Central Córdoba de Toviggino, Independiente Rivadavia de Daniel Vila y Banfield, de Spinosa. Además, el plenario adelantó un año las elecciones y Tapia fue consagrado presidente hasta el 2029. Terminaron cantando de la mano del Chiqui Tapia, otra vuelta vamos a dar. - El culebrón va de la cueva financiera de Tapia a las empresas fantasma de Faroni y de Toviggino, que viajó 57 veces al exterior en aviones privados. Ni que fuera Bill Gates. El tesorero montó tinglados de sociedades truchas en Santiago del Estero y en la mansión de 17 millones de dólares en Pilar para ocultar el nombre del dueño. El supuesto propietario se llama Pantano, casi una autoincriminación. Personajes como los santiagueños Fabián Saracco y Alejandro Molina, Juan Pablo Beacon, Francisco Capurro y Mauro Paz se repiten. No tienen conexión entre sí salvo la relación con el negocio del fútbol y con Toviggino. El juez Marcelo Aguinsky, otro de Los que Van al Frente, buscó pacientemente saber quién costea la fiesta de la mansión y encontró que gastos, peajes y seguros de los autos se pagan con tarjetas corporativas de la AFA. Toviggino: así cualquiera también se da la dolce vita. Sobre la firma Newsletter Clarín
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