17/01/2026 23:00
17/01/2026 22:56
17/01/2026 22:56
17/01/2026 22:56
17/01/2026 22:56
17/01/2026 22:56
17/01/2026 22:56
17/01/2026 22:56
17/01/2026 22:56
17/01/2026 22:55
» Clarin
Fecha: 17/01/2026 17:41
El lunes pasado Clayton D., un nene de Perry, Pensilvania, cumplió 11 años. Según se supo luego, se trató de un lindo día, pero al regresar a la casa, su padre le sacó la consola de videojuegos Nintendo por su comportamiento y el nene pasó la noche enojado. En las primeras horas del martes, todo se transformó en tragedia: el niño mató de un disparo a su papá mientras dormía, con su madre al lado. Enseguida fue detenido por las autoridades policiales y fue acusado por la Justicia estatal de homicidio. "Maté a mi papá, me odio a mí mismo", confesó el niño. Se trata de un caso que conmovió a la comunidad del estado de Pensilvania, en Estados Unidos, por la tragedia que conllevó y por lo repentina, porque todo cambió en cuestión de horas. Douglas Dietz (42) procuró el lunes pasado que su hijo Clayton pasara un lindo día de cumpleaños: el número 11. Lo había adoptado junto con su mujer en 2018, y los tres vivían en una casa de South Market Street. Allí habían terminado el día por la noche luego de cantar el feliz cumpleaños, aunque no de la mejor manera, al menos en el caso de Douglas: su padre, por motivos que al momento no trascendieron de forma oficial, decidió prohibirle a su hijo jugar con su videoconsola Nintendo. Y si bien quizás Clayton era el que se iría a dormir más enojado el lunes, en realidad, en cuestión de horas, quien se llevó la peor parte fue su padre Douglas, lo cual se desprende de los posteriores partes policiales. Según la esposa de Douglas y madre adoptiva de Clayton, "cuando el padre le dijo que necesitaba irse a dormir, él se puso loco". La cuestión es que Clayton, cuyo cuarto está conectado al de sus padres mediante un pasadizo que hace de armario, se dirigió hacia la caja fuerte de la casa, cuyas llaves estaban en el cajón de su padre, y sacó de allí su arma. Ninguno de sus dos padres estaba al tanto de ello, dado que ambos dormían. La mujer de Douglas asegura haber oído un ruido fuerte mientras dormía, lo cual la despertó, y enseguida sintió olor a fuegos artificiales. Estiró un brazo hacia su costado y tocó a su marido, pero éste no respondió. Luego sintió ruido de goteo, como si fuera de agua, por lo que decidió prender la luz. En cambio, se dio cuenta de que era sangre. Justo cuando entró Clayton a la pieza y le aclaró lo sucedido: "Maté a papá". Eran las 3.20 de la mañana del martes, y minutos más tarde llegaron los equipos de la Policía del Estado de Pensilvania, que revisó el domicilio y constató la muerte de Douglas Dietz en su cama. Cuando los agentes le consultaron a Clayton por lo sucedido, él respondió: "Disparé a alguien". Luego precisó que ese "alguien que tenía en mente y a quien quería disparar era su padre". Todo consta de esa manera en los partes oficiales y luego judiciales. Clayton quedó bajo custodia policial desde ese momento y la Justicia estatal lo acusa de homicidio. En 1995, los legisladores de Pensilvania sancionaron la Ley 33 que dispone que los jóvenes de 15 años o más acusados de cometer, intentar o conspirar para cometer uno de ocho delitos violentos sean procesados automáticamente en el sistema penal para adultos. Una ley separada, anterior a la Ley 33, también envía a menores de 10 años directamente a un tribunal de adultos cuando son acusados de asesinato. Durante el interrogatorio al que se lo sometió, aseguró que encontró la llave de la caja fuerte en el cajón de su padre, donde esperaba encontrar su consola Nintendo. Pero no estaba ni en el cajón ni en la caja fuerte, donde sí encontró una pistola. Admitió haber "sacado el arma de la caja fuerte, cargado las balas y caminado hacia el lado de la cama de su padre". Cuando le preguntaron qué pensaba mientras portaba el arma con la que mató a su padre, dijo que "en ese momento no estaba pensando en eso". A Clayton se le negó la libertad bajo fianza y se encuentra detenido en la prisión del condado de Perry, donde está programada una audiencia para el jueves 22 de enero. Newsletter Clarín
Ver noticia original