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Parana » AIM Digital
Fecha: 17/01/2026 13:06
La escena parecía salida de un sketch, pero fue real. El presidente Javier Milei compartiendo protagonismo con el Chaqueño Palavecino en un evento que combinó guitarra, aplausos y épica impostada. La política, una vez más, convertida en espectáculo. Mientras los problemas económicos siguen marcando el pulso de millones de argentinos, la agenda presidencial ofreció una postal alternativa: un show con tono festivo, pensado más para redes sociales que para resolver la vida cotidiana. Folklore como escenografía El folklore, símbolo cultural profundo, terminó funcionando como escenografía emotiva para un acto político cuidadosamente diseñado. La guitarra sonó, el público celebró y las cámaras captaron cada gesto. La gestión, mientras tanto, quedó fuera de plano. No fue un acto institucional ni un anuncio de políticas públicas. Fue, más bien, una puesta en escena. Una más dentro de una narrativa que privilegia el impacto simbólico sobre la gestión concreta. Gobernar o performar La política convertida en performance no es nueva, pero en este caso la apuesta fue evidente. El presidente, que llegó prometiendo dinamitar la casta y ordenar la economía, aparece ahora protagonizando momentos que parecen pensados para viralizar, no para gobernar. La pregunta que queda flotando es simple: ¿cuántos problemas se resuelven con un micrófono y una chacarera? Aplausos que no pagan cuentas El show terminó, las luces se apagaron y el país siguió exactamente igual que antes del evento. Con inflación, con caída del consumo, con incertidumbre. Pero con un video más circulando en redes y una postal pintoresca para el archivo. La política argentina, una vez más, ofreció entretenimiento. La gestión, en cambio, sigue esperando.
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