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  • Luciano Benavides, campeón del Dakar 2026: "Soñé que Messi me entregaba el Touareg"

    » Clarin

    Fecha: 17/01/2026 09:11

    ¡Parece que ganó Luciano!, gritó alguien desde la mesa controladora. Allí se recibe la información de la carrera y la poca señal no permitía refrescar la información desde los celulares. Todos están aguardando a Ricky Brabec, el supuesto vencedor. Pero de repente, como reguero de pólvora, la noticia se desparramó por la zona de llegada de la prueba especial. A pocos metros, Luciano Benavides cruzaba la línea de sentencia, y aguardaban por la llegada del piloto norteamericano. Como si fuese una producción de Hollywood, Brabec llegó por sólo dos segundos encima del registro del salteño. Y allí estalló la explosión. Increíble, inverosímil que se defina de esa forma, tras 8000 kilómetros de competencia por los desiertos sauditas. Tras dos semanas de velocidad extrema en los caminos desérticos, a fondo sobre superficies desconocidas, con todo tipo de contrariedades, frío, calor, noches durmiendo en diminutas carpas en el desierto, y la complejidad de mantener a salvo las máquinas frente a semejante exigencia, el Dakar no para de sorprender. En la llegada, todo lo que estaba preparado por la organización, se desplomó en un segundo. Mientras todos aguardaban por Brabec, la sorpresa cayó como un balde de agua fría para los de Honda, y los mecánicos de KTM comenzaron a saltar, ante la mirada atónita del resto. Luciano se enteró en la mesa de control cuál era el registro oficial. Se tomó la cara, al grito de ¡Vamossssss!, y se subió a la KTM para acelerar hasta donde estaban los integrantes de su equipo. De la emoción, se cayó de la moto ante la algarabía de su gente. No lo puedo creer. Estaba todo casi perdido. Faltaban tres kilómetros para la llegada, yo tenía la sensación que podía ganar. No sé por qué, ya que Ricky (Brabec) tenía que estar en la meta. Sobre el final había que tomar una pista entre dos lagos. Yo tomé la pista buena y cuando tomó por allí, veo que una moto viene del otro lado en contramano pero por otra pista al costado, y no podía cruzarse porque estaba lleno de agua. Primero dije 'No puede ser que sea él'. Pero ese 1% de posibilidades sucedió, pasó y acá estoy festejando este Dakar increíble, comentó a Clarín,sumamente emocionado, como los pocos argentinos que allí estaban presentes, incrédulos aún por lo que había sucedido. -¿Y cómo fueron esos kilómetros finales sabiendo que era Brabec el del error? -Venía a fondo. De hecho me pasé dos curvas de lo rápido que venía. Cuando llegué, no sabía qué había pasado. Además estaban en juego los bonus de tiempo (se premia al que marcha adelante abriendo pista). Y por dos segundos gané el Dakar. Lo digo y no lo puedo creer. -Después de 8000 kilómetros viniste todo esto en los últimos tres. -No caigo. Ganarle así Yo sabía que podía ganar. Tenía esa sensación adentro y la peleé hasta el final. -¿Es el día más feliz de tu vida? -Sí, sin dudas es el día más feliz de mi vida. -¿Es la mejor manera de ganar? -No hay dudas, es la mejor manera. Cuando las victorias son fáciles es como que pierde mérito, pero juro que este Dakar lo sufrí hasta el último kilómetro. La matemática me decía no era posible, pero yo sentía que podía. -¿Qué se cruzó por la cabeza? -No sé. Esto va dedicado a toda la Argentina. Sentí muchísimo el apoyo de mi país, al igual que de toda mi familia. -Te vimos muy sereno en la largada. -Sí. Estaba enfocado en lo que yo quería hacer, lo que sabía que podía hacer. Allí apareció Kevin Benavides, el doble ganador del Dakar, celebrando algo histórico: los primeros hermanos en ganar el Dakar. El mayo había ganado aquí en Arabia Saudita en 2021 y en 2023 -¿En algún momento pensaste en no correr este Dakar tras las lesiones sufridas en Marruecos? -No. Ahí también la lógica indicaba que no debía correr. Los golpes en el brazo y en la pierna izquierda fueron muy duros. Tengo que operarme de la pierna, en la rodilla. Pero hice un tratamiento para evitar momentáneamente la cirugía y postergarla para después del Dakar. Yo quería correr sí o sí esta carrera, no podía perderla. -¿Te das cuenta que todo lo que te sucedió es de película? -(Risas) Es increíble. Todo está en la cabeza. En la determinación. Me enfoqué en lo que tenía que hacer, no puedo controlar el resto. Sólo lo que yo puedo realizar. Y así me apunté. Desde el primer día hice mi trabajo. No fue la mejor semana, la primera, pero por primera vez gané una etapa en la primera mitad. Eso fue un empujón para ganar dos más después y llegar a esta definición histórica. Brabec no lo podía creer. Ni siquiera se sacó el casco. Cumplió con la nota protocolar para la televisión oficial, y se fue al búnker de Honda. El vencedor del Dakar en 2020 y 2024 no olvidará esta carrera, que parecía imposible de perder después de su estrategia de detenerse en la Etapa 11 para dejar pasar al argentino, así lo aventajaba en la penúltima jornada con una diferencia que parecía insuperable. -¿Soñaste con esta victoria? ¿Cómo dormiste anoche? -Anoche dormí muy bien, como todas las noches. Pero hace un par de días soñé que Messi me daba la copa, el premio, el Touareg. Y me saludaba. Lo tomé como una señal. Cuando me levanté, se lo comenté a Jordi Villadosm (director deportivo de KMT, que se retira en este Dakar) y a mi amigo Edgar (Canet, el chico español que sorprendió a todos con su juventud y su talento y compartían el motorhome). Me dije: 'Tiene que ser una señal, por algo es'. Y he tenido siempre muchas señales en toda la carrera, con números, con cosas, con momentos, con recuerdos. Pensaba que estaba todo alineado para que sea. Y ayer, inclusive, cuando todo parecía que no, no paré de creerlo y es casi imposible de creer cómo se dio. Allí al costado, muy emocionado, su papá, Norberto, abrazaba a todos. No podía creer lo que estaba viviendo. Esta mañana le dije a Luciano lo mismo que le había dicho a Kevin cuando le ganó de forma parecida a Toby Price. Que saliera a fondo que iba a ganar la carrera. Y lo despedí. Luego me arrepentí, no sea cosa que saliera como un loco y se cayera. Me dio miedo. Pero yo sentía que podía hacerlo. Seguí la carrera en el campamento, y sobre el final, cuando veía que no podía descontarle mucho, me vine caminando a la llegada, para felicitarlo por la excelente carrera que había hecho, más allá del resultado. Y me encontré con esta sorpresa. Estas cosas pasan, por eso no hay que bajar los brazos nunca, le comentó a Clarín. Luciano Benavides hizo historia. Rubricó un Dakar excepcional, que lo corrió como pocas veces se vio, frente a un gigante como Brabec. Ganó de la forma más épica que podría soñar, se hizo acreedor de la diferencia más escueta de la historia de esta mítica competencia, y junto con Kevin, su hermano, se transforman en los legendarios hermanos vencedores en motos, la categoría reina por excelencia de la carrera más extrema del planeta. Sobre la firma Mirá también Newsletter Clarín

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