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» Clarin
Fecha: 17/01/2026 06:47
Cuando Albert Einstein daba clases en Oxford, un día puso un examen con las mismas preguntas que el año anterior. Su ayudante se sorprendió, y el genio le explicó: Las preguntas son las mismas, pero las respuestas han cambiado. Pues bien, para algunas de las preguntas básicas de la física las respuestas están volviendo a cambiar. Esto afecta a lo que los físicos llaman el modelo estándar de la cosmología, que se compone de tres elementos: el big bang , el universo se expande y la expansión se acelera. Quizá recordarán el best seller de Stephen Hawking sobre el big bang (o la divertida serie de televisión). Hace años ya hubo un debate, en el que se supone que el papa Juan Pablo II dijo a Hawking algo así como que la ciencia estudia el universo después del big bang y la teología se quedaría con el antes, arguyendo que había habido un Creador. Pero Roger Penrose, el Nobel superviviente de mayor edad, recurre a la famosa fórmula de Einstein en la que la energía es una función de la masa; por lo que, si no había masa, no pudo haber energía. El universo habría nacido de la nada. ¿Es, pues, el universo eterno? La otra discusión ha empezado hace poco con respecto a los otros dos elementos. El premio Nobel de Física del 2011 fue otorgado a Adam Riess y otros dos colegas por el descubrimiento de la expansión acelerada del universo. Sin embargo, el pasado mes de mayo, Riess declaró en una entrevista en el mensual The Atlantic que la visión del universo que le valió el Nobel debe revisarse: Me huele que algo puede estar equivocado en el modelo estándar, dijo. ¡Algo inédito en la historia de los premios! He tenido el placer de asistir a una conferencia del doctor Riess, que es profesor de la Universidad Johns Hopkins, y el honor de sostener en mi mano la medalla de oro de su premio Nobel. Lo que parece que no está claro es que la expansión del universo se acelere y quizá ni siquiera que se expanda; hasta podría contraerse. De hecho, la conjetura inicial era que la expansión era cada vez más lenta, lo cual se podía explicar, según Einstein, por una supuesta masa oscura (que nadie ha visto, claro). Pero tras observaciones mediante telescopios más potentes, se conjeturó que el universo se expande; la aceleración se explicaría entonces por una energía oscura (que tampoco ha visto nadie, naturalmente). Las mediciones son bastante simples: cuanto más brillante luce una estrella en el telescopio, menor se supone que es la distancia que nos separa de ella. Y cuanto mayor es la distancia, se suponía que mayor es la velocidad a la que se desplaza. El cambio más reciente es que los novísimos telescopios ven aún más lejos y la fórmula tentativa que relaciona la distancia con la velocidad no se verifica. Ya ni siquiera se puede afirmar con apoyo la edad del universo o su tamaño exacto. Se supone que hay 100.000 millones de galaxias, pero algunos especulan que lo observado hasta ahora es solo el 5%. Empiecen a imaginar: la distancia se mide en años luz, que es la distancia recorrida por la luz durante un año a 300.000 kilómetros por segundo, es decir, unos diez billones de kilómetros (un 1 con trece ceros). Se supone que el big bang ocurrió hace unos 14.000 millones de años, por lo que algunas estrellas iniciales estarían a una distancia en kilómetros con más de 20 ceros. Cuando el astrofísico observa una de esas estrellas en el telescopio, la estrella ya no existe, solo ve un rayo de luz que ella emitió y ha continuado viajando por el espacio. En los próximos años está previsto inaugurar nuevos telescopios que cambiarán aún más las observaciones y las respuestas acumuladas. Me he estado interesando por la física últimamente, incluso para mi próximo libro sobre geopolítica mundial. Me fascina que la astrofísica tenga logros, pero también preguntas cuyas respuestas cambian, como en la economía o la ciencia política. Las matemáticas de los físicos son muchísimo más simples que las de algunos economistas y politólogos que se enredan en ecuaciones ya no barrocas, sino rococó. Las fórmulas modelo de la física (empezando por la gravedad de Newton o la relatividad de Einstein) incluyen solo tres variables, relacionadas mediante las cuatro reglas elementales más algún cuadrado o raíz. Es un antiguo postulado que las ciencias de la sociedad deberían seguir el modelo de las ciencias de la naturaleza. Ya a finales del siglo XIX, el lógico inglés William S. Jevons propuso la aplicación de métodos e ideas físicas a la economía para construir la fisiconomía o una física social. La intuición subyacente es que los resultados de las interacciones humanas pueden producir regularidades similares a las que los físicos captan en el mundo natural. Después de todo, los seres humanos somos parte de la naturaleza y participantes de la gran cadena cósmica del ser. Así pues, la cosmología puede ayudar a explicar la geopolítica. Pero, como suele decirse, la ciencia avanza de funeral en funeral. La teoría del big bang intentó responder a la pregunta de si el universo es eterno, como habían sugerido desde el Génesis hasta el Apocalipsis. La pregunta actual, todavía sin respuesta clara, es si también es infinito. Como imaginaba una bonita canción italiana del siglo pasado, el amor está al di là delle stelle, al di là dei limiti del mondo, al di là della volta infinita, al di là della vita, al di là!. Copyright La Vanguardia, 2025 Sobre la firma Newsletter Clarín
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