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» TN
Fecha: 16/01/2026 19:16
Tamporada 4, capítulo 3 y 57 minutos claves para conocer y entender al menos un poco de qué se habla cuando se habla de Groenlandia. Mientras la presidenta de la Comisión Europea dice que la seguridad del Ártico es una cuestión de la OTAN, pero que Groenlandia puede contar con nosotros política y económicamente, muchos vuelven a Borgen (disponible en Netflix), como quien abre un libro de consulta. La estupenda serie política danesa puso sus cuatro temporadas al aire entre 2010 y 2022. Su nombre refiere al palacio de Christiansborg, que alberga los poderes del estado y la oficina del primer ministro. Y su protagonista es, precisamente, la primera ministra de Dinamarca, Brigitte Nyborg, interpretada por Sidse Babett Knudsen. Experta en relaciones internacionales. Está al frente de un extraordinario elenco que da vida a periodistas, políticos, empresarios, sindicalistas y funcionarios públicos en una trama de roscas interminables que no da respiro. Incluye, además, los avatares de la vida privada de una mujer que tomó la decisión de priorizar su carrera política a su rol en la casa. No controlas a la naturaleza, le dice a la menopáusica Brigitte su ginecóloga, cuando ella le pide medicación para los incómodos calores. Y la frase, en el prólogo del capítulo, parece hablar del tema que ocupa toda la temporada: los conflictos que suceden al descubrimiento de grandes reservas de petróleo en la isla. Es decir, la pelea por la explotación entre Copenhague y Nuuk, la capital groenlandesa, que depende del gobierno danés en las áreas de defensa y relaciones exteriores. Groenlandia fue colonia danesa hasta 1953, y es una región autónoma a partir de un referéndum celebrado en 1979, con una ampliación de competencias varios años después. A la vez parte del Reino de Dinamarca y autónoma con un gobierno propio, Groenlandia tiene su propio Parlamento y líder, su primer ministro. Soberanía, recursos naturales, codicia e intervención de las grandes potencias danzan en las tensiones de la trama. ¿Suena actual? China, Rusia y Estados Unidos acechan; y la discusión en torno al medioambiente, central en el gobierno de Brigitte, y la geopolítica del Ártico, bajo presión de los gigantes, se vuelven una mochila pesada para esta hábil gestora. Pero lo más interesante, lo que ha llevado a Borgen de nuevo a la conversación pública, y es especialmente sustancioso en este capítulo, es lo que sucede en la isla. La acción se traslada allí a través del funcionario enviado por Brigitte. Entre subtramas de violencia y corrupción, el espectador es invitado a descubrir Groenlandia, escuchar el habla de sus gentes, pueblo originario. Observar sus vestimentas, costumbres, rituales. Y el profundo vínculo que los une a su tierra. De ahí el preciso título del capítulo: Inuit Nanaat: tierra del pueblo.
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