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Concordia » Libre Entre Rios
Fecha: 16/01/2026 17:54
El semáforo del agua: Lo que esconde la suspensión de Playa Los Sauces en Concordia La suspensión de Playa Los Sauces para uso recreativo, anunciada hoy por la Municipalidad de Concordia, no es un hecho aislado, sino el síntoma de una problemática ambiental persistente en la cuenca baja del río Uruguay. Mientras las autoridades locales colocan la bandera roja basándose en la prevención, los datos técnicos revelan una lucha constante entre los estándares de salubridad exigidos por la normativa provincial y la realidad bacteriológica que arrastran las aguas. ¿Qué dicen realmente los informes de laboratorio que obligaron a tomar esta medida y por qué otras playas, a pocos kilómetros, permanecen habilitadas? La decisión municipal de inhabilitar el acceso al agua en uno de los balnearios más concurridos de Concordia ha vuelto a poner sobre la mesa la discusión sobre la gestión de nuestros recursos hídricos. Si bien la suspensión de Playa Los Sauces responde a un pico de contaminación bacteriana detectado en los últimos monitoreos, el análisis de la normativa vigente y los informes técnicos de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) sugieren un escenario complejo que abarca a toda la costa del río Uruguay. La vara con la que se mide: Resolución SMA 84/07 Para entender la gravedad de la situación, es necesario remitirse a la Resolución (SMA) 84/07 de la Secretaría de Medio Ambiente de Entre Ríos. Esta norma es la columna vertebral de la vigilancia sanitaria en la provincia. La resolución define como aguas de baño a aquellas aguas dulces superficiales aptas para el uso recreativo, es decir, donde la inmersión total o parcial de las personas está permitida. Sin embargo, no cualquier orilla califica. La norma exige la elaboración de un Perfil de las Aguas de Baño, un estudio exhaustivo que no solo mide bacterias, sino que releva aspectos sanitarios del entorno (basurales, desagües cloacales, criaderos de animales) y características hidrológicas para determinar la aptitud real del balneario. Para mantener la seguridad, se establece un Plan de Monitoreo y un Calendario de Vigilancia. Los municipios están obligados a tomar al menos cinco muestras de agua por mes, con una frecuencia de seis días, durante la temporada estival (1 de noviembre al 31 de marzo). Los indicadores invisibles: ¿Qué hay en el agua? La calidad microbiológica se determina buscando a los delatores de la contaminación fecal. La resolución adopta dos indicadores principales: - Grupo de Coliformes Termotolerantes (CTe) o Coliformes Fecales (CF): Bacterias que habitan en el intestino de humanos y animales de sangre caliente. Su presencia indica que el agua ha sido contaminada con materia fecal y puede contener patógenos peligrosos. - Escherichia coli (E. coli): Es la especie más específica dentro del grupo de los coliformes fecales. Su detección es la prueba más directa de contaminación fecal reciente. Según los estándares de Calidad Microbiológica adoptados por la provincia (Art. 8 de la Resolución), para que una playa sea apta: - La media geométrica de E. coli (en 5 muestras durante 30 días) debe ser inferior a 300 UFC/100 ml, y ninguna muestra individual debe superar los 800 UFC/100 ml.[1] - Para los Coliformes Fecales, la media debe ser inferior a 600 UFC/100 ml, con un tope individual de 1000 UFC/100 ml. Basándose en estos números, los balnearios se clasifican en: Habilitado (cumple los estándares y tiene perfil apto), Habilitación Provisoria (cumple estándares pero falta el perfil completo) y No Habilitado (cuando el perfil es No Apto o los niveles de bacterias superan los límites, prohibiéndose su uso). Radiografía del Río Uruguay: El informe de la CARU El reciente informe del Programa de Vigilancia de Playas de la CARU, al cual se tuvo acceso, arroja luz sobre por qué se clausuró Los Sauces y qué pasa en el resto de la costa. El documento es contundente respecto a la zona de Concordia y alrededores: - Playa Los Sauces: Registró una media geométrica de E. coli de 238 UFC/100 mL. Si bien la media estaba al límite, la presencia de picos y la combinación con enterococos (117 UFC/100 mL) motivaron la alerta. - Puerto Yeruá: La situación es crítica. Se detectaron valores alarmantes con una media de 1.516 UFC/100 mL de E. coli y picos de hasta 1.700, superando masivamente el límite de seguridad de 800 establecido por la normativa provincial. - Playa Nebel: En contraste, este balneario continúa habilitado. Los estudios mostraron valores mucho más bajos (40 UFC/100 mL de E. coli), beneficiándose posiblemente de su ubicación o corrientes específicas en el momento de la toma. ¿Y el resto de la región? El monitoreo se extiende a otras localidades con resultados dispares: - Federación (Playa Grande y Baly): Mantienen medias aceptables, aunque no están exentas de picos históricos de enterococos. - Colón y San José: Si bien las muestras recientes arrojaron valores bajos, el historial de balnearios como el Municipal Inkier muestra medias geométricas de E. coli (496 UFC/100 mL) que han rozado o superado los límites en el pasado, lo que sugiere una contaminación recurrente que requiere vigilancia estricta. - Embalse de Salto Grande (Playas Los Médicos y Sol): Muestran los mejores indicadores, con niveles de bacterias mínimas (alrededor de 50 UFC/100 mL), confirmando que las aguas arriba de la represa sufren menos impacto de los efluentes urbanos. Advertencias previas y la necesidad de transparencia No es la primera vez que la CARU o laboratorios provinciales emiten señales de alerta. La presencia sostenida de indicadores fecales en zonas como Puerto Yeruá y los balnearios céntricos de Colón sugiere problemas estructurales en el tratamiento de efluentes cloacales de las ciudades ribereñas, más allá de la coyuntura de una creciente o una lluvia intensa. La suspensión de Playa Los Sauces es, en este contexto, una medida necesaria de salud pública, pero también un recordatorio de que el río no tiene una capacidad infinita de depuración. La normativa provincial exige, en su Artículo 15, que esta información sea de fácil acceso para el público. Hoy, esa transparencia es la única herramienta que tienen los ciudadanos para saber si refrescarse en el río es un placer o un riesgo sanitario.
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