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Parana » AIM Digital
Fecha: 15/01/2026 13:13
Las imágenes de jóvenes iraníes quemando el hijab y protestando contra el régimen recorren medios internacionales y redes sociales. Para una parte de la audiencia occidental, la escena se presenta como un símbolo de liberación y lucha por derechos civiles. Sin embargo, otros análisis advierten que las movilizaciones responden a un esquema más amplio de intervención externa y disputa geopolítica en Medio Oriente. Las protestas se produjeron pocas horas después de un llamado público del hijo del último Shá iraní derrocado por la Revolución Islámica desde el exterior. El señalamiento sostiene que sectores opositores articulados fuera del país intentan capitalizar el malestar social interno para desestabilizar al gobierno. Un contexto atravesado por sanciones y conflictos La situación económica de Irán atraviesa dificultades marcadas por sanciones internacionales, presión financiera y tensiones militares. Durante el último año, el país sufrió bombardeos atribuidos a Israel y Estados Unidos, en un escenario regional altamente conflictivo. A ello se suma la crisis económica interna, con inflación, devaluación y pérdida del poder adquisitivo, factores que generan malestar social. Desde esta perspectiva, las protestas no se explican únicamente por demandas internas, sino también por una estrategia externa orientada a debilitar a uno de los principales actores no alineados con Occidente en la región. Mujeres, derechos y contrastes regionales Ahora bien, qué sucede con las protestas como una revolución feminista. En Irán, las mujeres votan y participan políticamente desde la década de 1960, han ocupado cargos ministeriales y vicepresidenciales, representan más de la mitad del estudiantado universitario y participan activamente en ámbitos profesionales, culturales y deportivos. Sin embargo, existe la obligación legal del uso del hijab en espacios públicos. Aun así, se establece una comparación con países aliados de Occidente, como Arabia Saudita, donde derechos básicos como el voto femenino o la posibilidad de conducir vehículos fueron reconocidos recién en la última década. Muchos sectores, aducen que este "levantamiento feminista" no es otra cosa que la intervención de Occidente por otros medios. En nombre de la libertad de las mujeres ir en contra de la cultura iraní. Movilizaciones oficialistas y disputa mediática Mientras los focos mediáticos internacionales se concentran en las protestas opositoras, también se produjeron movilizaciones masivas en respaldo al gobierno en ciudades como Teherán, Qom, Shiraz y Hamadán. En esas marchas se denunciaron ataques a edificios públicos, instalaciones de seguridad y espacios religiosos, y se rechazó la injerencia extranjera. Desde el oficialismo iraní se afirma que los disturbios no son espontáneos, sino parte de una estrategia coordinada desde el exterior, particularmente desde Washington y Tel Aviv. Antecedentes y paralelismos regionales En ese marco se pueden pensar paralelismos con procesos anteriores, como la llamada primavera árabe, que en su momento fue presentada como una ola democratizadora pero que, según esta mirada crítica, derivó en escenarios de fragmentación estatal, guerras internas y pérdida de soberanía en países como Libia y Egipto. En ese marco, se plantea que Irán, poseedor de una de las mayores reservas de petróleo del mundo y con una política exterior autónoma, constituye un objetivo estratégico para las potencias occidentales. Una disputa que excede las calles Las protestas deben entenderse no solo como expresión de conflictos sociales internos, sino como parte de una disputa geopolítica más amplia, donde se combinan descontento social, presión económica, operaciones políticas y construcción mediática del relato internacional.
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