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Concordia » Despertar Entrerriano
Fecha: 15/01/2026 07:49
Denuncias por una secta y abusos sexuales sacuden al Senado bonaerense: hay dos detenidos Dos empleados de la Legislatura provincial y dirigentes políticos fueron acusados por cinco mujeres. Hay sospechas sobre el área de Género de la Cámara alta y el Ministerio de Seguridad, donde las víctimas fueron a pedir auxilio. Un escándalo de denuncias por abuso sexual y sometimientos a una secta estalló en la Cámara de Senadores de la provincia de Buenos Aires, donde habrían ocurrido parte de los delitos investigados. Cinco víctimas acusaron a Nicolás Daniel Rodríguez y Daniela Silva Muñoz, dos empleados legislativos y dirigentes políticos, quienes están detenidos. La investigación, aún en pleno desarrollo, podría extenderse hacia funcionarios cómplices que habrían ocultado los casos. Rodríguez y Silva Muñoz fueron detenidos el 30 de diciembre, cuando allanaron su domicilio en La Plata. Son pareja y conducen el Movimiento Ciudadano La Capitana, una agrupación política del kirchnerismo. Él además es docente y ella fue referente feminista de la agrupación y precandidata a concejala platense en 2021. Según las denunciantes, además, los dos se presentaban como líderes de una secta llamada La Orden de la Luz. Esa organización y sus vínculos laborales en el Estado habrían sido los mecanismos que usaron los imputados para mantener sometidas a las mujeres, al menos entre 2015 y 2023. Los espacios de participación política y la escuela, en tanto, fueron los escenarios donde las captaban. En las últimas horas la fiscal que lleva la causa, Betina Lacki, solicitó al juez de Garantías Juan Pablo Masi que ambos permanezcan detenidos otros 15 días, a la espera de obtener resultados de distintas medidas de prueba que están en curso, como declaraciones testimoniales, peritajes a computadoras y celulares secuestrados y oficios que se solicitaron al Senado bonaerense. La Justicia aún no recibió, por ejemplo, un informe de la Cámara que confirme dónde, desde cuándo y en qué condiciones estaban contratados los acusados. Se cree que cumplían funciones en una oficina de la Presidencia del cuerpo, y que llevarían más de una década en sus puestos. El caso está lejos de haberse develado por completo. Aunque de momento la autoría material de los hechos se le atribuye exclusivamente a Rodríguez y Silva Muñoz, Infobae pudo saber de fuentes judiciales que está bajo investigación la conducta de funcionarios del Ministerio de Seguridad y del área de Género de la Cámara alta. La pregunta que subyace es si hubo quienes supieron de los abusos y los ocultaron. Los relatos de las cinco víctimas se reparten en dos causas judiciales que, por la compatibilidad de las denuncias, se encaminan a unificarse en una sola, siempre dentro del Poder Judicial bonaerense. La política y los abusos Según coinciden los relatos de las denunciantes -cuyos nombres se mantienen bajo resguardo-, Nicolás Rodríguez y Daniela Silva Muñoz tenían un modus operandi: buscaban adolescentes, o chicas apenas egresadas de la secundaria, a quienes les ofrecían pasantías laborales en el Estado o becas financiadas, supuestamente, por el palacio legislativo. Una de ellas relató que en 2016 -mientras era menor- conoció a la pareja de dirigentes, con quienes compartió el Encuentro Nacional de Mujeres que se realizó en Rosario, durante el mes de octubre. Desde entonces empezó su calvario. A su regreso de Santa Fe, Rodríguez la presionó para volver a verse. Se encontraron en un departamento de La Plata y, de acuerdo a la reconstrucción de la denunciante, la forzó a practicarle sexo oral: Agarró dos cuchillos y una navaja, se acercó a mí y hacía malabares, diciendo que sabía usarlos y que tenía muchos más, precisó en su declaración. Este tipo de amenazas con armas blancas fue una constante en los relatos aportados ante la Justicia. Entre fines de 2023 y principios de 2024 empezaron a conocerse los testimonios que señalaban a los hoy detenidos. Una víctima testificó que luego de hablar con otras mujeres -denunciantes de la primera causa- decidió contar su caso en octubre de 2024. Lo hizo ante una abogada del área de Género de la Cámara de Senadores. Le contó de los abusos y también de los hostigamientos posteriores que habría sufrido de parte de la pareja, que por entonces seguían ostentando sus roles políticos. Tras escuchar el testimonio, esa funcionaria habría elaborado un informe que remitió posteriormente al Ministerio de las Mujeres, a cargo de Estela Díaz, para iniciar el acompañamiento correspondiente. Ya en enero de 2025, la víctima se contactó con otra funcionaria del Ministerio de Seguridad bonaerense, Melina Gaudino, que tiene cargo de directora de Coordinación Municipal, a quien dijo conocer de sus días en la militancia. La funcionaria intermedió -de acuerdo a la declaración- para que esta y otras dos víctimas fueran representadas por el abogado Claudio Yacoy. Ambos les habrían dicho a las mujeres que la investigación estaba avanzando, que los dirigentes ya estaban imputados por múltiples delitos y que los habían llamado a indagatoria. En rigor nada de eso estaba pasando. La falta de resultados concretos en ocho meses y las respuestas evasivas despertaron sospechas en las denunciantes. Ante la incertidumbre, fueron personalmente en agosto pasado a los tribunales para averiguar qué estaba ocurriendo, y se encontraron con el engaño: Gaudino y Yacoy nunca se presentaron como sus abogados, ni mucho menos ofrecieron las pruebas que tenían en su poder. La Orden de la Luz Una vez que convencían a las jóvenes por el lado laboral, militante o educativo, entraba en juego lo místico. La Orden de la Luz, siempre según lo aportado por las víctimas, era una suerte de religión en la que Rodríguez se ubicaba como un Dios Kiei. Silva Muñoz era la sensei o maestra espiritual, y las mujeres la señalaron por haberlas persuadido de que ellas debían satisfacer los deseos del líder para alcanzar un propósito superior. La dirigente kirchnerista está imputada como partícipe necesaria de los abusos sexuales agravados, una calificación primaria a la luz de las pruebas incorporadas hasta ahora en la causa. Según se desprende del expediente, ella coordinó encuentros en su residencia personal y en la oficina que tenía en el Senado. Habría facilitado el acceso de su pareja a las víctimas e incluso habría sido testigo presencial de algunos hechos de abuso. Todo esto habría ocurrido a lo largo de los años de forma reiterada, bajo la premisa de que estaban siendo sometidas a un reentrenamiento espiritual obligatorio. Las denuncias no solo restringen la manipulación a lo sexual. Algunas mujeres dijeron que los dirigentes se hacían cargo de sus gastos de la universidad como una especie de pago y pertenencia de la agrupación militante. Lo político y lo místico, para la pareja detenida, confluía permanentemente. ¿Qué pruebas hay sobre la existencia de la secta? Además de sus relatos, las denunciantes aportaron copias de correos electrónicos que hablan de batallas contra demonios o desastres naturales inminentes. Aún no se halló simbología u otros elementos similares. En esos mensajes, se les prohibía tener contacto con otros varones y les ordenaban esperar en la vía pública misiones secretas que nunca se concretaban. La Justicia ya trabaja en determinar quiénes son los remitentes detrás de esas cuentas y verificar si encuentran lo mismo o más material en los dispositivos incautados. La secta habría tenido también episodios de violencia física extrema. Una mujer reveló que la desafiaron a intentar apagar fuego con la mente y, ante el fracaso del experimento, debió extinguir las llamas con la palma de las manos, como castigo. Las víctimas indicaron que Rodríguez solía aparecerse en sus hogares con la cara pintada de negro y portando catanas para demostrar su supuesta esencia de guerrero antiguo. Así, el juez de Garantías Juan Pablo Masi consideró que hay pruebas suficientes para afirmar que las víctimas eran encerradas evitando que puedan escapar de la situación y así poder abusarlas, siendo que en los hechos de acceso carnal (Rodríguez) no utilizaba preservativo y luego de ello, comenzaba a acosarlas y perseguirlas. Mientras que Daniela Silva Muñoz, según resolvió el magistrado al ordenar las detenciones, era la referente de género de todas las femeninas de la agrupación. Sin embargo, en vez de cuidarlas, en clara oposición a las funciones que debería llevar a cabo, como la erradicación de la violencia contra las mujeres, persuadía a las integrantes de su agrupación a presentarse en su domicilio o en la propia oficina del Senado, dejándolas encerradas con Nicolás para que éste abusara de ellas, siendo que en otras oportunidades, hasta participaba de los abusos. Fuente: Infobae
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