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  • Fernando Vázquez, la historia del disminuido visual que se consagró campeón mundial de Para-atletismo: "Con el deporte me demostré que podía lograr lo que me proponía"

    » Clarin

    Fecha: 15/01/2026 06:31

    Los deportistas argentinos hinchan el pecho cuando salen a competir con la celeste y blanca. La camiseta les genera algo especial, difícil de explicar, sobre todo para aquellos que, sin haber nacido con la pasión por esos colores en la sangre, eligen representarlos, contagiados por la manera tan particular en la que se vive el deporte en estas tierras. Es el caso de Fernando Vázquez, que atravesó un largo proceso para ganarse el derecho de competir bajo bandera albiceleste y el año pasado le dio una enorme alegría al paralimpismo nacional al coronase campeón de salto en largo en el Campeonato Mundial de Para-atletismo de Nueva Delhi. "Cuando estuvimos en el mundial, me ponía la camiseta y sentía un orgullo increíble. Es algo que fue naciendo de a poquito. Creo que cuando más competís, más pasión sentís por la camiseta que estás usando. Este país siempre me brindó la oportunidad de hacer el deporte que a mí me gusta, así que orgullosamente lo represento", reflexionó en charla con Clarín quien asegura que su lugar en el mundo es Río Tercero, a pesar de haber nacido en Pilar, Paraguay. Cuando tenía 11 años, Vázquez dejó su casa y su familia para mudarse a Argentina a tratarse una discapacidad visual que iba empeorando. "A los siete años empecé a darme cuenta que estaba viendo menos. En la escuela estaba leyendo un libro y de a poquito me iba costando más. La profesora notó que cada vez me acercaba más al libro para leer. Vine a Argentina en 2011 para hacerme ver el tema de la vista con mis tíos en Río Tercero. Y ahí me diagnosticaron retinosis pigmentaria, una patología que no tiene cura. Voy perdiendo la vista de a poco en los dos ojos", contó. ASÍ SALTÓ FERNANDO VÁZQUEZ PARA CONSAGRARSE CAMPEÓN DEL MUNDO EN SALTO EN LARGO (T12) ParaDeportes (@ParaDeportesOK) September 30, 2025 El cordobés Fernando Vázquez tuvo una actuación notable en el Mundial de Para-Atletismo de Nueva Delhi y con un salto de 7.01 se consagró CAMPEÓN DEL MUNDO en la categoría T12. pic.twitter.com/mzXzLSlvoX La retinosis pigmentaria es una enfermedad genética hereditaria que causa la degeneración progresiva de la retina, afectando primero la visión nocturna y periférica y causando eventualmente la pérdida total de la vista. Luego de ese diagnóstico, la ilusión de un tratamiento desapareció. Pero en Río Tercero, Fernando encontró algo que le cambió la vida, el para-atletismo. "Fue en 2012. Yo iba a una escuela especial en Río Tercero y la profesora de Educación Física era amiga de Guillermo Mores, un profesor que trabajaba en la Municipalidad de la ciudad y que entrenaba personas con discapacidad. Ella se contactó con mi tía, que fue entonces a hablar con Guillermo. Y él se convirtió en mi primer entrenador y me enseñó todo lo que es el atletismo adaptado", contó. "Me gusta mucho competir y lo que más me llamó la atención del atletismo es que con este deporte sentía que podía demostrarme a mí mismo que podía lograr lo que me proponía. De a poquito lo fui haciendo. Y para mí es una forma de desahogarme también. Antes hacía fútbol. Jugaba bastante bien, de siete, porque siempre fui rápido y me ponían a correr. Pero con el tema visual se me estaba complicando cada vez más", comentó. -El salto no fue tu primera prueba. ¿Con qué disciplinas arrancaste? Arranqué con jabalina, bala, disco, de todo un poco. Y en 2013, cuando participé de un campeonato juvenil en Buenos Aires, salí primero en salto en largo y 100 metros y segundo en bala y disco. Después de eso elegí hacer salto y la prueba de pista. Me gustaron más porque para los lanzamientos tenía que cambiar mucho mi estructura física porque yo soy flaquito y mi estereotipo daba más para las otras. Las dos me gustan, cada una tiene sus cositas. Los 100 metros es otra adrenalina porque tenés una oportunidad, una carrera. En salto tenés más chances, tres para entrar a la final. El torneo de 2013 en el que hizo esa elección fueron los Juegos Parapanamericanos Juveniles, en los que compitió en la categoría sub 16 y consiguió cuatro podios que le auguraban un gran futuro con el seleccionado albiceleste. Pero al año siguiente, tuvo que volver a Paraguay por un tema familiar y se alejó de las pistas. Mores, que entendía el potencial de su pupilo, lo llamaba todas las semanas para convencerlo de que volviera y finalmente, se tomó un avión y lo fue a buscar. "Me fui a vivir con él y su familia. Y ahí empezamos el trámite para la nacionalidad. Porque en 2017, poco después de volver, no pude participar de un Mundial Juvenil que se hacía en Suiza porque no era nacionalizado argentino. Habían cambiado las normas y me quedé afuera", relató quien entonces tuvo que armarse de paciencia. El proceso para conseguir la nacionalidad argentina y recibir la habilitación para competir para el país a nivel internacional fue largo. "Fueron cuatro años. Tenés que llevar papeles de todos lados. Lo que me favoreció en ese momento fue la pandemia. Porque como no podíamos viajar lo hacíamos todo por internet y se hizo más rápido. Todo el proceso tardó menos de lo que podría haber tardado. Y en 2021 me dieron la nacionalidad", recordó. -¿Cómo fue estar cuatro años sin poder competir en torneos internacionales? Fue duro. Me desanimé mucho cuando fueron los Parapanamericanos en Lima en 2019. Yo tenía la marca y estaba muy bien rankeado, pero no podía viajar por el tema de la nacionalidad. Eso me bajoneó bastante y dejé como dos meses el atletismo, me tomé unas buenas vacaciones. Lo que más cuesta es entrenar sin objetivos, en eso es donde más te juega la cabeza. Entonces dije, ya está, voy a enfocarme en conseguir la nacionalidad y después se verá. Tuve suerte porque Guillermo, que es como mi familia, estuvo siempre acompañándome. Sin él, no estaría acá. -¿Por qué elegiste representar a Argentina y no a Paraguay, que desde 2017 tiene Comité Paralímpico? Primero, porque ya estaba instalado acá, donde además tenía más posibilidades de estudiar. En Paraguay, por la discapacidad, no me daban tantas opciones, como que te echaban para un lado y te hacían pasar de año y no aprendías mucho. Y segundo, porque acá el deporte paralímpico está mucho más avanzado. Allá recién se está empezando a trabajar con el atletismo adaptado. En 2020 me invitaron, igual, pero dije 'Gracias, pero no, de acá no me muevo'. Y menos mal que no fui, porque al año me llegó la nacionalidad. Estaba re contento. "Tengo que ir por el oro a Los Ángeles 2028" Tras esa larga espera, los resultados llegaron rápido. Tras una mudanza a Buenos Aires para instalarse en el CeNARD y comenzar a trabajar con Bruno Zanachi, en 2023, Vázquez tuvo su debut mundialista en el certamen que se disputó en julio en París, donde compitió en 100 metros y salto en largo, prueba en la que quedó octavo. Poco después ganó el oro en el hectómetro en la cita parapanamericana de Santiago de Chile. En 2024 se colgó el bronce en salto en los Juegos Paralímpicos de París. Y el año pasado se coronó campeón mundial en esa disciplina en Nueva Delhi con un salto de 7,01 metros en su último intento, por delante del bielorruso Ihar Sauchuk (plata con 6,89) y el alemán Andreas Walser (bronce con 6,81). ¡MEDALLA DE ORO PARA FERNANDO VÁZQUEZ! DEPORTV (@canaldeportv) November 25, 2023 Se quedó con el primer puesto en los 100m T12 con un tiempo de 11:08. ¡PRESEA NÚMERO 31 PARA EL ATLETISMO ARGENTINO! #PARAPANenDEPORTV | #Santiago2023 pic.twitter.com/Ag32qoPGiA "Es la constancia. Nunca dejé por más de que no podía competir. Siempre supe que cuando consiguiera la nacionalidad iba a tener un muy buen nivel en las competencias internacionales", afirmó a la hora de explicar por qué no tardó en subirse a un podio. "Cuando me vine a vivir al CeNARD ya estaba cuarto en el mundo. En el primer Mundial en Francia no me fue muy bien, porque me jugó mal la cabeza. Estaba con miedo, nervioso, y no me fue bien. Pero después me adapté rápido. Fue la constancia, no haber dejado, no desesperarse, confiar en uno mismo siempre, en lo que no está haciendo. Y querer lograrlo, porque muchas veces uno hace todo lo anterior pero no tiene ese deseo de hacer un poquito más para llegar al objetivo", continuó. -¿Diste un salto grande de calidad después de la mudanza? Sí, enorme. En Río Tercero no tenemos una pista buena ni cajón de salto. Se me complicaba todo el tema del entrenamiento. Teníamos todo tierra, no podíamos ni poner unos conitos para correr porque era una corredera finita y teníamos que compartirla. Acá mejoré bastante en la técnica, el rendimiento, en todo. No fue fácil igual, lo peor fue tener que dejar a mi entrenador allá. Cambiar entrenador fue un proceso, pero fue buena la conexión que tuvimos con Bruno. Al principio teníamos choques porque no nos conocíamos bien, pero ahora que ya nos conocemos, nos llevamos muy bien. Y lo bueno es que hay buena relación entre él y Guillermo, entonces vamos complementando el trabajo, porque en pretemporada voy a Río Tercero y hago la pretemporada con Memo en la sierras. -El CeNARD te dio además la posibilidad de empezar a estudiar una carrera. Sí, tengo una beca y estoy estudiando Licenciatura en Psicología en la Fundación Barceló, de forma virtual. Me gusta trabajar con lo mental, me gusta escuchar a las personas y analizarlas, siempre lo tuve a eso. Y me pareció interesante. En el futuro me gustaría llevar la psicología al deporte, orientarme a la psicología deportiva porque creo que la cabeza tiene mucho que ver en el resultado. En lo físico, todos hacemos lo mismo. Pero lo que influye mucho en la competencia es cómo te parás vos atrás de los tacos o cuando estás por saltar, cómo estás mentalmente. -¿Como atleta, vos trabajás lo mental como parte de tu entrenamiento? No tengo psicólogo, pero sí soy una persona que medita mucho. En el Mundial de India, por ejemplo, me sentaba un rato, cerraba los ojos y trataba de estar lo más relajado pero activo posible. Mantener esa mentalidad, y me sirvió mucho. En los Juegos de París no estaba teniendo un buen torneo, pero en el último intento metí el salto de 6,88 metros con el que logré la medalla. Y tuve que trabajar mucho la cabeza para ese último salto, desbloquear todo y decir, todavía me queda una chance, no terminó esto. Lo voy trabajando de esa manera. Es importante. Sobre todo en la cámara de llamado, cuando te empiezan a poner en fila para entrar y se te acelera el corazón a mil por hora, ahí es donde trato de estar lo más relajado posible. El año pasado, Vázquez fue uno de los varios paratletas que alimentaron la cosecha albiceleste en torneos y competencias internacionales. "Fue un muy buen año para el para-atletismo argentino. Fuimos solo ocho al mundial y tres trajimos medalla (NdR: Brian Impellizzeri fue oro en salto en alto T37 y Hernán Urra, plata en lanzamiento de bala F35). También hubo varios chicos que entraron a finales. El atletismo adaptado en Argentina va creciendo, estamos cada vez mejor. Antes nos conformábamos con una final, ahora tenemos muchos atletas que pueden lograr una medalla en un Juego y en un Mundial", analizó. Él tampoco se conformar con la medalla olímpica y el oro mundial que ya tiene en su poder y dejó la vara bien alta para el futuro. "Tengo que ir a buscar el oro a Los Ángeles 2028. Hay que soñar grande y hacer todo lo posible para tratar de lograr ese sueño", aseguró. Sobre la firma Mirá también Mirá también Newsletter Clarín

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