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Parana » 2 Florines
Fecha: 14/01/2026 17:33
El Cpceer puso la lupa en el Presupuesto 2026 de Entre Ríos: cambio de estrategia fiscal, inversión, advertencias y un talón de Aquiles 14/01/2026 La entidad realizó un análisis detenido sobre la ley de leyes prevista por la gestión Frigerio para este año. Los profesionales detallan las vulnerabilidades de las finanzas del Estado provincial. Dos Florines El Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Entre Ríos (Cpceer) realizó un informe sobre la Ley N° 11.234 de Presupuesto Provincial 2026. En el estudio destaca un cambio de estrategia fiscal orientado a incrementar la inversión pública pero se advierte por la dependencia estructural de los fondos nacionales, la presión del déficit previsional y un optimismo macroeconómico que contrasta con las proyecciones del sector privado. De acuerdo al documento, el Presupuesto Provincial busca consolidar el equilibrio fiscal alcanzado, proyectando un Resultado Financiero superavitario de $88.185 millones pero su consistencia depende intrínsicamente de las variables exógenas nacionales, lo que da como resultado una brecha entre las pautas oficiales y las expectativas del mercado, según indicó Daniel Salomón (Mat. N° 2747), presidente Delegación Paraná del CPCEER. A continuación, el informe: La recientemente sancionada Ley de Presupuesto General de la Administración Provincial para el ejercicio 2026, se presenta en un contexto de transición para las finanzas públicas de la provincia. Tras un período caracterizado por el ordenamiento de cuentas y la austeridad operativa, la administración provincial propone un cambio de régimen orientado a la reactivación de la inversión real, proyectando un incremento nominal del gasto de capital superior al 89% respecto al cierre proyectado de 2025. Este instrumento de planificación financiera busca consolidar el equilibrio fiscal alcanzado, proyectando un Resultado Financiero superavitario de $88.185 millones. Sin embargo, indican que la viabilidad de estas metas descansa sobre una arquitectura de supuestos macroeconómicos que exige un análisis minucioso, dadas las divergencias existentes entre las pautas oficiales y las expectativas de mercado. Optimismo vs. expectativas La consistencia del presupuesto provincial depende intrínsecamente de las variables exógenas nacionales. Para la elaboración del proyecto 2026, el Poder Ejecutivo ha adoptado los lineamientos del Marco Macro Fiscal Nacional, los cuales plantean un escenario de estabilización acelerada que contrasta con las proyecciones privadas. La brecha de expectativas: El presupuesto estima una variación anual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del 10,1% para diciembre de 2026 y un tipo de cambio nominal de $1.423 por dólar estadounidense. Este supuesto inflacionario resulta particularmente optimista al contrastarse con el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que proyecta una inflación interanual media del 19,6% para el mismo período. Esta discrepancia de casi 10 puntos porcentuales introduce un riesgo de licuación presupuestaria: si la inflación real duplica la pauta presupuestaria, las partidas de gasto rígido (salarios y pasividades) podrían demandar ampliaciones presupuestarias no contempladas, presionando el resultado financiero final. En términos de nivel de actividad, se proyecta un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) real del 5,0% para 2026, impulsado por una recuperación de la industria (+5,9%) y el comercio (+5,6%), junto a una expansión de las exportaciones del 10,6%. La dependencia estructural de los fondos nacionales Al analizar la composición de los ingresos proyectados para 2026, se evidencia una característica histórica de las finanzas entrerrianas: su limitada autonomía financiera. La arquitectura de recursos revela que la provincia no se financia mayoritariamente con lo que produce y recauda internamente, sino con las transferencias que recibe del Gobierno Nacional. De los $6,2 billones de recursos totales presupuestados, más de la mitad (54%) provienen de la Coparticipación Federal y otras transferencias nacionales. Esta dependencia expone al fisco provincial a un riesgo externo considerable: cualquier alteración en la recaudación nacional (por caída de actividad económica) o en los coeficientes de distribución (por decisiones políticas), impacta de lleno en la capacidad de pago de la provincia. En el siguiente gráfico se observa como se distribuye la recaudación: Para ilustrar esta disparidad en términos llanos: la relación de fuerzas es de tres a uno. Por cada peso que Entre Ríos recauda mediante sus propios impuestos, ingresan tres pesos provenientes de la Nación. Esto rigidiza la gestión, ya que el Gobernador solo tiene control directo sobre una porción minoritaria de la caja. El esfuerzo fiscal propio: presión y composición Los Recursos Tributarios de Origen Provincial se proyectan en $1,2 billones, lo que representa un incremento nominal del 22% respecto al cierre estimado del ejercicio anterior. Si convertimos esta recaudación a moneda dura para eliminar el efecto inflacionario, la presión tributaria provincial estimada equivaldría a unos US$ 584 por habitante al año. Al hacer zoom sobre estos ingresos propios, se observa una alta concentración en un solo tributo ligado a la actividad económica: Ingresos Brutos: Continúa siendo la columna vertebral de la recaudación propia, explicando 7 de cada 10 pesos que cobra la provincia (71,1%). Esto significa que la recaudación provincial es procíclica: si la economía crece, la recaudación vuela; pero si entra en recesión, cae abruptamente. Comentario aparte, sobre este tributo, uno de los más distorsivos y cuestionado ya que genera un efecto acumulativo que encarece cada etapa de la cadena productiva, pero al ser un impuesto que genera mayores fuentes de recaudación propia de los fiscos provinciales, no resiste debate su eliminación o reducción. Impuestos Patrimoniales: El Inmobiliario y el Automotor, que gravan la riqueza (tierra y vehículos) y son más estables, tienen una participación mucho menor, aportando en conjunto apenas el 20,5% de la recaudación propia. Otros ingresos: la seguridad social Un renglón no menor en el presupuesto son las Contribuciones a la Seguridad Social (aportes personales y patronales), que representan el 16% de la torta total de recursos. Si bien es un volumen de dinero importante ($982.334 millones), estos fondos tienen una afectación específica (pagar jubilaciones y obra social) y no pueden utilizarse para otros gastos generales u obras. Un cambio de mix: de Gasto de Funcionamiento a Gasto de Inversión El análisis de las erogaciones proyectadas para 2026 ($6,4 billones) revela una intención clara de modificar la inercia histórica del gasto provincial. La administración busca salir de un esquema puramente pagador de sueldos para recuperar, aunque sea parcialmente, el rol del Estado como inversor en capital fijo. Si bien el 91,5% del presupuesto total sigue destinado a Gastos Corrientes (funcionamiento diario), el dato distintivo es la velocidad de crecimiento de las partidas de capital frente a las corrientes. Mientras el gasto operativo crece a un ritmo inercial, el Gasto de Capital se proyecta con un incremento nominal del 89,3% respecto al cierre de 2025. La contención de la masa salarial La variable de ajuste que permite financiar este giro es el Gasto en Personal. Históricamente, los salarios públicos han sido el componente devorador del presupuesto. Para 2026, se proyecta una reducción significativa en su peso relativo: -En 2025, el pago de salarios absorbe prácticamente la mitad del gasto total (49%). -Para 2026, se estima que esta participación descienda al 42%. Esta licuación relativa de 7 puntos porcentuales es lo que genera el espacio fiscal necesario para volcar recursos a la infraestructura sin incurrir en déficit. La Inversión Real Directa Como contrapartida al ahorro en personal, la Inversión Real Directa (el dinero que efectivamente va a obras y no a transferencias financieras) muestra una recuperación agresiva. -Índice de Inversión: Este indicador, que mide qué porción de la torta total se destina a obras, salta del 1,9% (piso histórico de 2024) y 3,3% (estimado 2025) a un 7,4% en 2026. -En moneda dura: Esto implica una inyección de recursos en infraestructura estimada en US$ 337 millones para el año, triplicando la inversión ejecutada en moneda constante del año anterior. Rigidez estructural: el margen de maniobra A pesar de este cambio de tendencia favorable, es fundamental advertir que el presupuesto sigue siendo estructuralmente rígido. El 70% de las erogaciones totales se concentran en tres conceptos intocables a corto plazo: Personal, Seguridad Social y Coparticipación a Municipios. Esto significa que, ante cualquier eventualidad o caída brusca de la recaudación, el Poder Ejecutivo solo tiene margen de maniobra real sobre el 30% restante del presupuesto, lo que expone la fragilidad operativa ante crisis macroeconómicas. El resultado final: superávit y disciplina fiscal El esquema de Ahorro-Inversión-Financiamiento proyecta un cierre de ejercicio con números azules. El Resultado Financiero (la línea final del balance) arroja un superávit de $88.626 millones. Para entender la calidad de este resultado, es útil observar el Resultado Primario (antes de pagar deudas), que muestra un superávit operativo aún mayor de $192.558 millones. Esto confirma que, operativamente, el Estado provincial recauda más de lo que gasta en su funcionamiento diario, generando el ahorro necesario para afrontar sus compromisos financieros sin necesidad de endeudamiento neto para gastos corrientes. El tlón de Aquiles: el déficit previsional Sin embargo, el análisis desagregado del Sector Público No Financiero expone un desequilibrio estructural severo en el sistema de seguridad social. Mientras la Administración Central y los Organismos Descentralizados son superavitarios, el Instituto de Seguridad Social (Caja de Jubilaciones) requiere un auxilio financiero masivo. Según el cuadro consolidado, el Tesoro Provincial deberá asistir a la Caja mediante Contribuciones Figurativas por un total de $437.932 millones para cubrir la brecha entre los aportes recaudados y los haberes pagados. En perspectiva: Este monto, destinado a cubrir el rojo previsional, equivale a casi 5 veces el superávit financiero final de toda la provincia. Esto evidencia que el sistema jubilatorio continúa siendo el principal factor de tensión fiscal, consumiendo recursos que de otro modo podrían volcarse a la inversión. Perfil de la Deuda Pública En materia de endeudamiento, la provincia exhibe indicadores de sostenibilidad robustos. El stock total de deuda pública proyectado asciende a $537.267 millones. Carga de la Deuda: Los servicios de la deuda (capital + intereses) representarán el 9,3% de los recursos corrientes, ubicándose cómodamente por debajo del límite de peligro del 15% establecido por el Régimen Federal de Responsabilidad Fiscal. Riesgo Cambiario: El punto de atención es la composición de esa deuda. El 51% del stock corresponde a Títulos Públicos internacionales, lo que mantiene a las finanzas provinciales expuestas a la volatilidad del tipo de cambio. Los vencimientos en moneda extranjera para 2026 se estiman en US$ 114 millones, una obligación rígida que deberá afrontarse con los pesos recaudados localmente. La estrategia: un cambio de paradigma fiscal El Presupuesto 2026 marca un punto de inflexión en la estrategia fiscal de Entre Ríos. La administración propone abandonar la inercia del gasto de funcionamiento para ejecutar un shock de inversión pública, triplicando los recursos destinados a infraestructura en moneda dura. Esta apuesta es financieramente viable gracias a dos anclas: la licuación relativa del gasto en personal (que baja del 49% al 42% del gasto total) y el mantenimiento de una presión tributaria estable. No obstante, el éxito del plan está condicionado por tres riesgos latentes: -Una inflación superior a la pauta optimista del 10%, que podría presionar las paritarias salariales. -La alta dependencia de transferencias nacionales (54% de los ingresos). -La necesidad ineludible de financiar un déficit previsional que demanda más de $437.000 millones anuales del Tesoro. Análisis de sensibilidad y riesgos exógenos Dado el contexto de incertidumbre macroeconómica nacional, es imperativo analizar la elasticidad de las finanzas provinciales ante dos escenarios potenciales no contemplados explícitamente en la pauta oficial: modificaciones en la estructura tributaria federal y volatilidad cambiaria. Impacto de eventuales reformas tributarias nacionales La vulnerabilidad de Entre Ríos ante cambios en la política impositiva nacional es crítica debido a su dependencia estructural: el 54% de sus ingresos totales provienen de la Coparticipación Federal. Riesgo en Impuesto a las Ganancias: Este tributo es uno de los componentes principales de la masa coparticipable. En el acumulado a agosto de 2025, la recaudación real de Ganancias para la provincia cayó un 7,26%. Cualquier reforma nacional que eleve el mínimo no imponible o reduzca alícuotas sin una compensación equivalente impactará de forma directa en la línea de flotación de los ingresos corrientes provinciales, obligando a ajustar el gasto de capital. Dependencia del IVA: El IVA representa otro pilar fundamental (mostró una leve caída real del 0,33% en 2025). Una reforma que altere la base imponible de este impuesto tendría un efecto multiplicador negativo inmediato en las arcas provinciales, dada la relación de 3 a 1 entre recursos nacionales y propios. Sensibilidad ante política cambiaria El Presupuesto 2026 está anclado a un tipo de cambio nominal de $1.423 por dólar para diciembre de 2026. La implementación de un esquema de bandas cambiarias que eleve el techo del dólar, o una devaluación superior a la pauta del 10% anual, generaría un descalce de monedas peligroso: -Ingresos en Pesos vs. Deuda en dólares: La provincia recauda en pesos (Ingresos Brutos explica el 71% de la recaudación propia), pero tiene sus pasivos dolarizados. El 51% del stock de deuda pública está nominado en Títulos Públicos (bonos internacionales). -Impacto en Servicios de Deuda: Se proyectan pagos de capital e intereses en moneda extranjera por US$ 114 millones para 2026. La solidez del superávit proyectado ($88.626 millones) es nominalmente fuerte pero estructuralmente frágil ante decisiones exógenas. Sin herramientas de política monetaria propia, la Provincia actúa como tomadora de precios: su estabilidad depende de que la Nación no altere la masa coparticipable y mantenga el tipo de cambio anclado, dos variables que históricamente han demostrado alta volatilidad.
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