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  • "Era pelear o morir": la heroica resistencia de una pareja para salvar su casa del fuego en Chubut

    » Clarin

    Fecha: 14/01/2026 17:00

    Es pelear o morir. Son las palabras que usó Marilyn para describir el horror que vivió junto a su compañero, Enrique Pablaza, cuando el fuego llegó hasta sus tierras en Chubut. Viven en El Pedregoso, entre Epuyén y El Hoyo, dos de las localidades más golpeadas por los incendios forestales. Nos cambió la vida porque esto va a traer mucha pobreza y hambruna, explica Marilyn, con la voz todavía atravesada por el miedo y el cansancio. El sábado pasado estuvieron horas luchando para salvar su casa, los animales, la vida que construyeron con tanto esfuerzo. En cuestión de minutos, el fuego rodeó la vivienda de la familia Pablaza, que vive y trabaja en esas tierras desde siempre. En la casa conviven con el papá y la tía de Enrique. Nosotros hoy tenemos donde estar porque nos quedamos a luchar, cuenta Marilyn, a quien todavía le cuesta describir todo lo que vivió los últimos días. Video Fueron horas extenuantes, sin descanso, soportando el humo y el calor del fuego, cada vez más cerca. Las llamas los cercaron por todos los frentes y por momentos sintieron que la pelea estaba perdida. No sabés, era un monstruo, dice. Y agrega: Fue terrible, pensé lo peor y lo dimensioné después. Ahora voy cayendo cómo nos quedamos, pero si no lo hacíamos perdíamos todo. Marilyn cree que recibieron ayuda divina porque no había forma de combatir el fuego. Al principio, los encerró y estuvieron más de cuatro horas para evitar que se queme su hogar. Escuchaba cómo se reventaban casas y eran la de los vecinos que explotaban, agrega. Afuera, todo ardía. Hoy siguen ahí, en su territorio, sin bajar los brazos. Aunque la lluvia trajo algo de alivio, todavía quedan focos activos. El calor y el viento pueden volver a desatar el infierno. Estamos con brigadas autoconvocadas que nos están acompañando para sofocar los focos que quedaron. Tenemos que seguir, aprovechar y seguir combatiendo para apagar esto de una vez. Ya se hizo demasiado daño y no podemos relajarnos, dice la compañera de Enrique. "¿Cómo vamos a seguir adelante?" Gracias a su fuerza, lograron defender la casa y los corrales donde tenían a los animales. Algunas ovejas se quemaron, pero pudieron ser asistidas por veterinarios. Aun así, la tragedia está lejos de terminar. Hay gente que perdió todo, perdió sus casas, sus animales, quedaron con lo puesto, explica Marilyn. Y agrega: Pudimos salvar a los animales, pero nos quedamos sin potrero, invernada, arrasó con alambrados, tendidos eléctricos. Ahora tenemos que tratar de alimentarlos y ver cómo seguimos. Marilyn y Enrique son trabajadores autónomos. No tienen un sueldo fijo sino que viven de lo que producen en su propia tierra, hoy devastada. La incertidumbre los atraviesa por completo: ¿Cómo vamos a seguir adelante? Si nuestra vida cambió al 100%, se pregunta Marilyn. Si no vendes o producís algo, no entra plata, agrega. De acuerdo a las últimas estimaciones serían cerca de 14 mil las hectáreas afectadas por las llamas y en las que, en general, cuentan con una vegetación compuesta por matorrales, bosques implantados y nativos. Además, el fuego destruyó al menos 30 casas y provocó un daño profundo en la economía regional. En plena temporada alta, la ocupación turística cayó un 90%, dejando a cientos de familias sin ingresos. No tengo palabras todavía para decir cómo nos sentimos. Si, estamos dando todo acá, dice Marilyn. Ante la emergencia, la familia Pablaza emitió un comunicado para pedir con urgencia forraje para los animales que sobrevivieron al fuego. También reciben dinero para comprar pasto. Sin embargo, no todos tuvieron la misma suerte: Un amigo de mi marido perdió todo, otro conocido que vive acá cerca perdió 17 ovejas, al otro se le quemó la casa. Muchas historias tristes. El golpe también fue durísimo para quienes viven del turismo. La temporada de verano quedó marcada por el fuego: Muchos turistas quedaron encerrados con el fuego y tuvieron que irse. Los que viven en las cabañas de turismo, en los campings, complejos, todo es pérdida, es pobreza si vivís de eso y de pronto te queman todo. Un poco creo que te lleva a pensar; bueno, vendo todo. Porque hay muchos lugares que estaban para tener animales que se quemaron, esto atacó mucho la autonomía de los pequeños productores, las comunidades originarias, agrega. En medio de tanto dolor, Marilyn destaca la ayuda de la comarca: Yo pedía galletitas para tomar mate por lo menos y llegó gente con comida, nos trajeron viandas, nos sentimos muy apañados. La comarca es así, la gente es muy voluntaria, tienen mucho amor, a pesar de la pérdida y el dolor. Sé que vamos a salir adelante, nos va a costar un montón, porque no va a ser nada fácil pero tenemos que seguir defendiendo nuestro territorio. No tenemos muchas opciones, es pelear o morir, concluye. AA Sobre la firma Mirá también Mirá también Newsletter Clarín

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