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» La Nacion
Fecha: 14/01/2026 14:14
Sam Altman y Elon Musk fundaron OpenAI en 2015; ahora se enfrentarán en un juicio por el objetivo actual que está desarrollando la compañía - 3 minutos de lectura' La batalla legal de más alto perfil en el mundo de la tecnología ha alcanzado un punto crítico. Un tribunal federal de los Estados Unidos fijó para el 27 de abril el inicio del juicio que enfrentará a Elon Musk con Sam Altman, CEO de OpenAI, y otros acusados, incluyendo al gigante tecnológico Microsoft. ¿Lucro o beneficio social? El enfrentamiento legal se centra en la denuncia de Musk de que OpenAI y Altman abandonaron la misión original de la startup, que nació como una organización sin fines de lucro dedicada al beneficio público. Musk, cofundador y el principal inversor inicial de la organización en 2015, alega que fue engañado intencionalmente por Altman bajo la promesa de que la empresa desarrollaría inteligencia artificial (IA) de código abierto para el beneficio de la humanidad, sirviendo como un contrapeso a unidades comerciales como DeepMind de Google. Sin embargo, la demanda sostiene que los líderes de OpenAI reestructuraron la organización para orientarla hacia el lucro y cerraron acuerdos multimillonarios con Microsoft (que invirtió US$10.000 millones en la compañía), convirtiendo a lo que era un laboratorio en una empresa que hoy vale más de 500.000 millones de dólares. Musk afirma haber aportado aproximadamente 38 millones de dólares (cerca del 60% del financiamiento inicial) basándose en las garantías de que la estructura no lucrativa se mantendría. Argumentos encontrados La defensa de OpenAI califica la demanda como infundada y parte de un patrón de acoso continuo por parte de Musk. Sus abogados argumentan que Musk es simplemente un competidor comercial frustrado que busca frenar a un líder del mercado a través de su propia empresa de IA, xAI. Además, OpenAI sostiene que Musk estaba al tanto del giro hacia un modelo con fines de lucro desde 2018 y que su demanda fue presentada fuera de los plazos legales permitidos. Por su parte, Microsoft, que posee una inversión hoy valorada en unos 135.000 millones de dólares, ha solicitado ser excluida del caso, argumentando que no hay evidencia de que la empresa haya ayudado o instigado a un incumplimiento de deberes fiduciarios. Suficiente evidencia para un juicio A pesar de los intentos de OpenAI por desestimar el caso, la jueza Gonzalez Rogers determinó que existe abundante evidencia que sugiere que los líderes de OpenAI dieron seguridades de que se mantendría la estructura original. Aunque la jueza admitió que parte de la evidencia es circunstancial, afirmó que es suficiente para que un jurado considere los reclamos por fraude y violación de contrato. El juicio, que se espera dure hasta cuatro semanas, analizará si la transformación de OpenAI en una potencia comercial tras el lanzamiento de ChatGPT constituye una traición de proporciones shakesperianas a sus fundadores y al público, como argumenta la demanda. Mientras la industria de la IA observa con atención, el veredicto podría redefinir los límites éticos y legales entre el desarrollo tecnológico altruista y el dominio corporativo global.
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