14/01/2026 14:08
14/01/2026 14:08
14/01/2026 14:07
14/01/2026 14:07
14/01/2026 14:06
14/01/2026 14:05
14/01/2026 14:05
14/01/2026 14:04
14/01/2026 14:04
14/01/2026 14:00
» TN
Fecha: 14/01/2026 12:35
La sed es uno de los mecanismos más precisos que tiene el cuerpo humano para mantener el equilibrio de líquidos. Es como una especie de alarma, ya que, nuestro cerebro la activa cuando detecta que la sangre está más concentrada de lo normal porque hay poco líquido en el organismo. Así lo indicó el nutricionista español Guillermo Gómez, quien dijo que esta señal se pone en marcha gracias a sensores localizados tanto en el cerebro como en los vasos sanguíneos, que detectan cambios en el volumen y la concentración de los líquidos corporales. Además, los riñones desempeñan un papel clave en este proceso, ya que, según el médico, regulan la cantidad de orina que se elimina para evitar que el cuerpo pierda más líquidos de los necesarios. ¿Puede ser perjudicial beber agua sin tener sed? En personas sanas, beber agua sin sentir sed no suele suponer un problema en condiciones normales, pero el experto advierte de que existe un riesgo poco conocido: la sobrehidratación. El problema aparece cuando se consumen cantidades muy elevadas de agua en muy poco tiempo, explica. Esta situación puede provocar una hiponatremia, es decir, una bajada excesiva de los niveles de sodio en sangre y, según el nutricionista, es algo que vemos con cierta frecuencia en deportistas que participan en maratones o pruebas de larga distancia, sobre todo con mucho calor o humedad. La causa principal es beber grandes volúmenes de agua sin reponer adecuadamente las sales minerales que se pierden con el sudor, los síntomas de este desequilibrio pueden ser graves y el experto alude a los siguientes: - Dolores de cabeza muy intensos. - Náuseas. - Vómitos. - En casos extremos, convulsiones. A veces, no es necesario tener sed Aunque para la mayoría de la población la sed es una buena guía, hay situaciones en las que no basta con esperar a tenerla. Los deportistas que realizan ejercicio intenso y prolongado, especialmente en ambientes calurosos o húmedos, deberían hidratarse de forma planificada, recomienda Gómez. Además, insiste en prestarle especial atención a las personas mayores debido a que, con la edad, la sensación de sed puede verse alterada y en verano esto supone un riesgo añadido. En estos casos, beber líquidos de forma regular, aunque no haya sed, resulta fundamental. Lee también: Adiós a tomar agua antes de dormir: por qué no es recomendable, según un experto Otros grupos que requieren una hidratación vigilada son los niños pequeños, sobre todo si tienen fiebre, diarrea o vómitos, así como las mujeres embarazadas y las que se encuentran en periodo de lactancia, debido a sus mayores necesidades hídricas. La conocida recomendación de beber dos litros de agua diarios no siempre se ajusta a la realidad de cada persona. Es solo una orientación, indica el experto y añade que, si se consumen suficientes frutas y verduras, ya se está ingiriendo una cantidad importante de líquidos a través de la alimentación.
Ver noticia original