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» tn24
Fecha: 14/01/2026 11:15
El ministro de la Producción alertó que la aplicación excesiva de herbicidas e insecticidas, entre ellos algunos prohibidos en determinadas épocas del año como los hormonales, está generando malezas resistentes a más de un herbicidas cuyo control químico se dificulta, prácticas que responden a una lógica cortoplacista. Señaló que la falta de manejo integrado de plagas y la presión por obtener altos rindes en campos en su mayoría arrendados comprometen la sustentabilidad del sistema productivo, condicionan el desarrollo de una diversificación productiva y afectan a los cultivos destinados al autoconsumo, entre otros impactos, y llamó a pensar el desarrollo más allá del todo hoy. El uso indiscriminado de herbicidas nos está llevando a un escenario preocupante: estamos generando malezas multitolerantes, las llamadas súper malezas, como resultado de una mirada cortoplacista sobre la producción. Se prioriza el rinde inmediato sin considerar las consecuencias a mediano y largo plazo, afirmó Dudik. En ese contexto, el ministro remarcó que resulta imprescindible que las autoridades competentes profundicen el análisis previo a la aprobación de nuevos eventos biotecnológicos y materiales genéticos, poniendo especial énfasis en las consultas previas y las consecuencias productivas, ambientales y sociales que estos pueden generar en los territorios no descartando la revisión del estudio impacto que originó la autorización. Debemos evaluar integralmente el impacto de cada tecnología que se incorpora al sistema productivo. No se trata solo del rendimiento, sino de cómo esas decisiones condicionan el ambiente, la diversidad productiva y la sostenibilidad a largo plazo. Un ejemplo concreto es la soja resistente a herbicidas hormonales, como la tecnología Enlist, que requiere un análisis riguroso de sus efectos en las economías regionales y en el entorno ambiental, señaló. Invitó a mantener las buenas prácticas productivas Asimismo, recordó que en muchos casos se dejan de lado aspectos fundamentales como el manejo integrado de plagas, la rotación de cultivos y las buenas prácticas agrícolas, que son claves para una producción verdaderamente sostenible y sustentable. El problema se agrava porque una gran parte de nuestra superficie productiva corresponde a campos arrendados, donde la lógica muchas veces es obtener el mayor rendimiento posible en el menor tiempo posible. Esta visión, que en los últimos años se naturalizó incluso en temas complejos, termina condicionando seriamente el futuro productivo, ambiental y económico, limitando además las posibilidades de diversificar la producción y sostener cultivos de autoconsumo, advirtió. Finalmente, el ministro planteó la necesidad de una reflexión profunda sobre el modelo productivo: Tenemos que preguntarnos con responsabilidad: ¿todo hoy y mañana qué? Desde el Estado vamos a promover una producción que cuide los recursos, la salud y el futuro del sistema productivo, porque no hay desarrollo posible si no es sostenible en el tiempo.
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