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Parana » Plazaweb
Fecha: 14/01/2026 09:37
La CGT decidió reactivar su estrategia política para frenar el alcance de la reforma laboral que el Gobierno busca aprobar en el Congreso el mes próximo. En ese marco, la central obrera comenzará en los próximos días una ronda de contactos con gobernadores, con el objetivo de que influyan sobre sus legisladores para no acompañar la iniciativa oficial o, al menos, impulsar cambios en los artículos más resistidos por el sindicalismo. En paralelo, la conducción cegetista resolvió limitar su presencia directa en el Senado y enviar únicamente a los abogados laboralistas de su equipo técnico a las reuniones que comenzarán este viernes en la Cámara alta, donde se analizarán posibles modificaciones al proyecto antes de su tratamiento formal, previsto para los primeros días de febrero. "Esta semana no, solo nuestros equipos técnicos en el Senado. La semana que viene se retoman reuniones con bloques y quizás vayan algunos dirigentes", señaló un representante de la CGT a la Agencia Noticias Argentinas. Comisión técnica y primer round en el Senado Desde este viernes funcionará una comisión técnica en el Senado que recogerá los planteos del sindicalismo y del sector empresarial, con la intención de introducir cambios al texto que luego serán elevados al recinto. Según el cronograma que manejan en el Congreso, el debate formal podría comenzar el 10 de febrero. Esta instancia se habilitó por iniciativa de la jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en la Cámara alta, Patricia Bullrich, quien en diciembre decidió postergar el tratamiento de la reforma ante la fuerte resistencia gremial, que incluyó una movilización masiva de la CGT a Plaza de Mayo. La CGT sale a las provincias Mientras avanza la discusión técnica, referentes sindicales recorrerán distintas provincias para reunirse con gobernadores y exponerles de primera mano sus críticas a la iniciativa que la gestión de Javier Milei considera central para la segunda mitad de su mandato. "La idea es ir a cada provincia", indicaron fuentes gremiales, aunque reconocen que el calendario legislativo ajusta los tiempos y dificulta concretar encuentros con todos los mandatarios antes de que el debate se active en el Senado. El movimiento replica, pero en sentido inverso, la estrategia del ministro del Interior, Diego Santilli, quien también recorre el país para sumar apoyos políticos a la llamada "modernización laboral". Los puntos que el sindicalismo rechaza La CGT busca diluir el impacto de varios artículos clave del proyecto. Uno de los ejes centrales de rechazo es la ampliación del listado de actividades esenciales, lo que obligaría a garantizar servicios mínimos durante los paros y, en la práctica, limitaría el derecho de huelga. Otro punto sensible es la eliminación de la ultraactividad de los convenios colectivos, que permitiría avanzar hacia acuerdos por empresa en detrimento de los convenios sectoriales, lo que para los gremios implica una pérdida de poder de negociación de las conducciones sindicales. Además, la central obrera resiste los cambios en la cuota solidaria que aportan los trabajadores no afiliados, actualmente establecida por convenio, y el reemplazo del sistema de indemnizaciones por el Fondo de Asignación Laboral (FAL), uno de los pilares de la reforma impulsada por el oficialismo. Con este escenario, la reforma laboral entra en una fase decisiva de negociación política, en la que el Gobierno busca sostener el núcleo del proyecto mientras la CGT apuesta a bloquearlo o forzar cambios sustanciales a través de gobernadores y legisladores clave. Fuente: BAE Negocios
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