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  • Nueva fase: León XIV estrena catequesis basadas en el Concilio Vaticano II en la audiencia general de los miércoles

    » Clarin

    Fecha: 14/01/2026 09:25

    "Nada nos puede separar del amor de Dios", garantizó este miércoles León XIV en la catequesis durante la audiencia general en el Vaticano, con el aula repleta por miles de fieles llegados de todo el mundo. Concluido el Año Santo del Jubileo 2025, el Papa abrió una nueva fase de su pontificado y dedicará sus catequesis de este año a las reformas del Concilio Vaticano II (1962-65). A diferencia del sermón que se pronuncia en la misa y suele mas breve y exhortativo, la Catequesis del Papa ocurre normalmente en las Audiencias Generales de los miércoles. Es un encuentro público donde el Pontífice se sienta a explicar un tema profundo de la fe de forma estructurada. Las reformas del Concilio Vaticano II León XIV señaló hace unos días que el Concilio "constituye aún hoy la estrella polar del camino de la Iglesia". Entre otras cosas, permitió el uso de la lengua vernácula en lugar del latín para las misas y llamó a una mayor participación de los fieles laicos en la vida de la Iglesia. El pontífice dedicó su prédica de este miércoles a comentar la Constitución conciliar Dei Verbum, aprobada por el Concilio. Dijo que se trata de "uno de los documentos más bellos y más importantes". La Constitución dogmática Dei Verbum (que en latín significa "Palabra de Dios") es uno de los documentos más importantes y fundamentales del Concilio Vaticano II, promulgado por el papa Pablo VI en 1965. Su objetivo principal fue explicar cómo Dios se comunica con la humanidad y cómo esa comunicación se conserva y se transmite a través del tiempo. "No somos iguales a Dios, pero Dios nos hace similares a él", explicó el Papa este miércoles. "Jesucristo transforma radicalmente la relación del hombre con Dios; de ahora en adelante será una relación de amistad. Por eso la única condición de la nueva alianza es el amor". "San Agustín insiste en la perspectiva de la gracia, que sola puede hacernos amigos de Dios en su Hijo. La amistad o nace entre pares o los hace tales", dijo citando un proverbio latino. "No somos iguales a Dios, pero Dios mismo nos hace similares a él en su Hijo". Las palabras de Jesús "los he llamado amigos" son tomadas en el documento conciliar Dei Verbum, que afirma: "Con esta Revelación, Dios invisible, en su gran amor, habla a los hombres como a amigos y se entretiene con ellos para invitarlos a la comunión consigo". "El Dios del Génesis ya se entretiene con los progenitores, dialogando con ellos", se lee en el documento conciliar. "Y cuando, tras el pecado, el diálogo que se había interrumpido es reanudado de manera definitiva, la Alianza es nueva y eterna; nada nos puede separar de su amor". "La revelación de Dios tiene el carácter dialogal de la amistad y, como ocurre en la experiencia de la amistad humana, no soporta el mutismo, sino que se alimenta del intercambio de palabras verdaderas", continuó León XIV. "Es importante captar la diferencia entre la palabra y la charla", continuó, "porque esta última se detiene en la superficie y no realiza una comunión entre las personas, mientras que en la relación auténtica la palabra no sirve solo para intercambiar informaciones y noticias, sino para revelar quiénes somos", afirmó el pontífice. Agregó que "la palabra posee una dimensión reveladora que crea una relación con el otro. Así, hablándonos, Dios se nos revela a sí mismo como un aliado que nos invita a la amistad con él". "En esta perspectiva, la primera actitud a cultivar es la escucha, para que la Palabra divina pueda penetrar en nuestras mentes y nuestros corazones al mismo tiempo". Para el Papa, "estamos llamados a hablar con Dios, no para comunicarle lo que él ya conoce, sino para revelarnos nosotros a nosotros mismos". De aquí surge "la necesidad de la oración, en la cual estamos llamados a vivir y cultivar la amistad con el Señor". "Esto se realiza, en primer lugar, en la oración litúrgica y comunitaria", explicó el pontífice, "donde no somos nosotros quienes decidimos qué escuchar de la Palabra de Dios, sino él mismo quien nos habla por medio de la Iglesia. Además, se cumple en la oración personal, que se produce en la interioridad del corazón y de la mente". León XIV advirtió que "no puede faltar en la jornada y en la semana del cristiano el tiempo dedicado a la oración, a la meditación y a la reflexión", como invitación final. "Solo cuando hablamos con Dios podemos también hablar de él. Nuestra experiencia nos dice que las amistades pueden terminar por un gesto de ruptura o por una serie de desatenciones cotidianas. Si Jesús nos llama a ser amigos, busquemos no dejar sin escuchar este llamado. Aceptémoslo, cuidemos esta relación y descubriremos que la amistad con Dios es nuestra salvación". Sobre la firma Mirá también Newsletter Clarín

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