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» Clarin
Fecha: 14/01/2026 09:15
Las altas temperaturas, el sol intenso y las tormentas repentinas son parte del combo que trae el verano argentino. Y aunque no se vea a simple vista, este clima extremo pone a prueba techos, terrazas, balcones y fachadas. El calor hace que los materiales se expandan, se contraigan y se desgasten. Esa tensión constante genera pequeñas fallas que muchas veces pasan desapercibidas hasta que aparece la temida filtración. Según un estudio publicado en la revista científica Sustainability (MDPI), los cambios bruscos de temperatura, humedad y radiación aceleran el deterioro de selladores, pinturas y estructuras exteriores. ¿El resultado? Más microfisuras y problemas prematuros. Los expertos advierten que el sol directo afecta a los materiales más usados en exteriores. Las pinturas pierden resistencia, los revoques se agrietan por deshidratación, los selladores se endurecen y dejan de acompañar los movimientos naturales de las superficies. El calor extremo genera movimientos que, si no están bien acompañados por sistemas elásticos, terminan en fisuras, desprendimientos y filtraciones. Son fallas silenciosas que aparecen sin aviso, explican desde el equipo técnico de Mapei, una empresa especializada en soluciones para la construcción. Antes de que el agua entre, hay señales de alerta: grietas finas, zonas cuarteadas, partes que se desprenden o juntas mal selladas. Estas señales suelen agravarse en superficies orientadas al oeste, donde el sol da de lleno durante horas y las lluvias intensas llegan como un shock que acelera cualquier falla previa. Las 5 formas simples para evitar filtraciones en terrazas y balcones este verano - 1) Revisar juntas y sellados cuanto antes Aunque el verano ya empezó, todavía estás a tiempo de prevenir filtraciones. Los puntos de unión entre materiales -como carpinterías, barandas o bordes de balcones- suelen ser los primeros en mostrar microfisuras. Si detectás fallas ahora, podés evitar que el agua entre en la próxima tormenta. - 2) Cómo reconocer una fisura activa y qué hacer con ella Si una grieta se agranda o se achica según el calor o el frío, estás frente a una fisura activa: una zona donde el material sigue moviéndose. En estos casos no sirve taparla con cualquier producto, necesitás usar un sellador elástico, un material flexible que se adapta a esos movimientos sin romperse ni despegarse. Si la fisura ya deja pasar agua, es importante actuar cuanto antes para evitar filtraciones mayores o daños ocultos en las capas internas. ¿Qué hacer? Primero, limpiar bien la zona. Luego, aplicar el sellador indicado, que puede colocarse con pistola o espátula. Y si la superficie lo requiere, reforzar con una membrana líquida o pintura impermeabilizante para sellar todo el conjunto. - 3) Fortalecer las superficies desgastadas por el sol El sol intenso del verano no solo calienta: también reseca y debilita las superficies expuestas, como pinturas, revoques y morteros. Con el tiempo, se vuelven más porosos y dejan pasar la humedad con mayor facilidad. Si notás que una pared está áspera, con pintura cuarteada o partes flojas, es momento de intervenir. ¿Cómo? Limpiar bien, aplicar un fijador para consolidar la base y luego repintar con productos impermeabilizantes aptos para exteriores. Así, evitás que la humedad se filtre y dañe materiales que ya están fatigados por la radiación UV. - 4) Prestar atención a bordes, esquinas y frentes de losas En terrazas y balcones, hay zonas que sufren más que otras: los frentes de losas, las esquinas expuestas y los bordes suelen concentrar el mayor desgaste por el sol, el viento y los cambios bruscos de temperatura. Ese estrés térmico repetido provoca pequeñas fisuras que, si no se controlan a tiempo, terminan en filtraciones hacia el interior de la vivienda. Conviene revisar estas áreas con frecuencia y, ante la menor señal de deterioro, sellar y proteger con productos adecuados para intemperie. - 5) Revisar que los desagües estén limpios y funcionando bien Las lluvias de verano pueden ser intensas y repentinas. Si las rejillas o desagües están tapados por hojas, tierra o suciedad, el agua busca por dónde salir y muchas veces termina filtrándose por muros o pisos. Un drenaje obstruido es una de las causas más comunes de filtraciones en balcones y terrazas. Por eso, es importante limpiar y verificar que el agua escurra bien antes de cada tormenta. Es una tarea simple que puede evitar problemas mayores. Prevenir ahora, para no reparar después Muchas filtraciones no aparecen por problemas en los materiales, sino por errores comunes en la aplicación: - Selladores colocados bajo pleno sol - Productos rígidos usados en superficies que se mueven - Juntas mal selladas - Materiales sin protección UV que se degradan rápido con el calor. Si una fisura permite el ingreso de agua, la intervención debe ser inmediata. Una pequeña entrada hoy puede transformarse en un daño estructural en semanas, advierten desde Mapei. Con veranos cada vez más extremos y lluvias intensas que llegan de golpe, revisar terrazas y balcones en verano no es solo una cuestión estética: es una forma de cuidar tu casa y evitar gastos mayores. Con simples controles visuales y algunas tareas de mantenimiento, podés detectar a tiempo grietas, fisuras o zonas debilitadas por el sol antes de que el agua haga su camino. La clave está en no esperar a la próxima tormenta para actuar. Un mantenimiento mínimo, hecho a tiempo, puede marcar la diferencia entre una superficie protegida y una reparación costosa. LN Newsletter Clarín
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