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  • A propósito de los rendimientos crecientes de la economía

    » Clarin

    Fecha: 14/01/2026 06:35

    En declaraciones recientes a la prensa, el presidente de la República ha expresado que el crecimiento se explica por rendimientos crecientes. Es decir que, frente al aumento de un factor productivo, la producción crece mucho más que proporcionalmente. En estas líneas, trataré de aclarar qué implica esta definición desde el punto de vista de la economía y algunas de sus consecuencias. Lamentablemente, la teoría económica tradicional ha sido elaborada desechando tal posibilidad y asumiendo la existencia de rendimientos constantes a escala. Es decir que si se duplica la cantidad de insumos utilizados, el producto simplemente se duplicará. Un mundo con rendimientos constantes es totalmente distinto de uno con rendimientos crecientes. Introducir el supuesto de rendimientos crecientes modifica radicalmente muchas de las conclusiones de la teoría económica tradicional. Por ejemplo, el economista Paul Krugman demostró cómo la existencia de rendimientos crecientes sirve para explicar la concentración de la industria y la población en grandes áreas metropolitanas, por lo cual recibió el Premio Nobel de Economía en 2008. Me tocó incursionar en la cuestión cuando en 1996 presenté un trabajo ante la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires al concurso sobre el tema La teoría del caos y la dinámica no lineal en la Ciencia Económica, instituido a instancias del entonces Académico Secretario Dr. Alberto Benegas Lynch. Mi trabajo obtuvo el primer premio en dicho concurso. Luego fue publicado por la Editorial de la Universidad de Belgrano. Allí señalaba que la teoría económica tradicional había erradicado el supuesto de rendimientos crecientes porque en tal caso dejaba de existir un equilibrio único para la economía. En efecto, bajo tal supuesto existen equilibrios múltiples y el economista se encuentra ante la desagradable situación de que no puede predecir hacia cuál de ellos se dirigirá el sistema económico. Claro está que no se trata de ignorar la realidad porque resulte molesta para el teórico de la economía. La multiplicidad de equilibrios implica que existen muchos mundos posibles. El que finalmente resulte es producto de la historia; es histórico-dependiente. Cuando existen múltiples equilibrios, cualquiera de ellos puede ser el resultante al cual la economía se encamine. Sin embargo, una vez que ésta adopta un determinado sendero, se generan ventajas acumulativas que la llevan inexorablemente hacia un determinado equilibrio. Cuando existe un solo equilibrio, en cambio, la historia no interesa: el resultado es siempre el mismo. Desde este punto de vista, la economía puede ser vista como un proceso de autoorganización: el sistema elige entre las distintas opciones que se le presentan. Y cualquier factor puede ser decisivo en la elección de la alternativa hacia la cual se mueve el sistema. Es el conocido ejemplo de cómo el aleteo de una mariposa en Shanghai puede ser el origen de un huracán en California. Pero hay buenos y malos equilibrios; si la opción inicial lleva a un mal equilibrio, no hay marcha atrás. Es lo que ejemplifica el llamado principio del QWERTY. Originariamente, el teclado de las máquinas de escribir se diseñó con el fin de evitar que se encimaran los tipos al escribir. El problema desapareció más tarde y, por supuesto, no existe con las computadoras, pero los teclados siguen teniendo el mismo diseño adoptado hace más de un siglo. Del mismo modo, una economía puede elegir un sendero que genera beneficios a corto plazo pero que resulte ineficiente a largo plazo: queda atrapada en un equilibrio inferior. La existencia de múltiples equilibrios genera lo que en economía se denomina sendero-dependencia. Adonde se llega depende del camino elegido. Y, como ilustra el ejemplo del teclado, el resultado no siempre es óptimo. Pero una vez elegido un determinado sendero, los rendimientos crecientes generados por la adopción masiva de la tecnología elegida el teclado QWERTY en nuestro ejemplo- hacen difícil apartarse luego del mismo. En Argentina hemos tenido ejemplos al respecto. La sustitución de importaciones fue la respuesta adecuada al cierre de las importaciones impuesto por la Segunda Guerra Mundial, pero dejó de serlo cuando en el mundo se impuso el multilateralismo. La Convertibilidad fue útil para bajar la inflación pero dejó de serlo cuando el dólar se revaluó frente al resto de las monedas y arrastró al peso, haciendo que las exportaciones argentinas dejaran de ser competitivas. Por ello, resultan recomendables los esquemas económicos flexibles, que puedan adaptarse a los cambios en las circunstancias externas y donde siempre exista la posibilidad de ajustarse eficientemente a imprevistos, aprovechar oportunidades, mitigar riesgos y mantener la competitividad en un entorno cambiante y dinámico. Sobre la firma Newsletter Clarín

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