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» Clarin
Fecha: 14/01/2026 06:35
La desaparición de los tradicionales torneos de verano que repartían principalmente los grandes clásicos y equipos del momento en regiones clave de la temporada estival como Mar del Plata, Mendoza y Córdoba dejó un nicho para el negocio de los amistosos. Desde el último Superclásico de verano en 2018, Uruguay es el epicentro de un ambicioso calendario que articula 26 equipos para jugar la Serie Río de la Plata, un conjunto de amistosos que no conduce a ningún trofeo y que no tiene a Boca y River como plato fuerte. En esta edición, la quinta, participan siete representantes del fútbol argentino -media docena de la Liga Profesional y uno de la Primera Nacional-, 11 de Uruguay; tres de Chile, dos de Paraguay y Colombia y uno de Perú. Los partidos se juegan en Montevideo, Maldonado y Paysandú, organizados por la productora Sport Media -junto a Tenfield dueños de los derechos de televisación de fútbol uruguayo- a la que el fisco uruguayo investiga por presunta defraudación al Estado. Para ver cada uno de esos partidos, en la región es necesario contar con el servicio de Disney+ o ESPN Premium y en Uruguay, además, es posible en la platafoma de Antel, la empresa de telecomunicaciones estatal. En términos concretos, quien no cuenta con esos canales no puede ver los partidos amistosos, pero tampoco enterarse de su existencia: la promoción es exclusiva de esas pantallas y no hay una inyección publicitaria de una estructura que cuenta con 14 equipos extranjeros y locales produzcan un boom turístico en el país vecino, ni mediciones de audiencia superlativas. Los paneos de la transmisión oficial recortan los planos generales y aún así se puede apreciar en cada partido la poca concurrencia. El Charrúa desde arriba #Serie2026 pic.twitter.com/NODugJbrGT Serie Río de la Plata (@SerieRdeLP) January 13, 2026 La Serie Río de la Plata no genera la expectativa que históricamente demostraba un José María Minella de Mar del Plata sin espacios vacios en plena temporada, postales que se repetían en el Malvinas Argentinas mendocino o un, todavía Chateau Carreras cordobés -hoy Mario Alberto Kempes- en el que no cabía un alfiler. La infraestructura de los estadios uruguayos tampoco ayudan: aforos minúsculos y pese a ello tribunas vacías. La excepción es el mítico estadio Centenario con capacidad para 60.200 simpatizantes, al tiempo que el estadio Campus de Maldonado, puede elegirse con su aforo de 20 mil, como el otro escenario de jerarquía. En el Luis Franzini cupen 18 mil personas; en el Estadio Charrúa, 14 mil personas; Parque Viera, 12 mil; Parque Salordi, 8 mil; Parque Artigas, 7 mil, y en estas últimas las condiciones son similares a los estadios de Primera B de la Argentina. Para los menores de 10 años, las entradas son gratuitas. Para el resto, depende el partido. Algunos arrancan con entradas a partir de los 150 pesos uruguayos y hasta los 500, este último precio fijo para la mayoría, con excepción de algunos encuentros que por historia tienen otro costo: Peñarol - River (que juegan el sábado 17 de enero por la noche) tiene tickets que van de los 600 a 1200 de la moneda uruguaya. Al cambio argentino, la entrada promedio cuesta $18.948, las más baratas $5.666 y las más saladas en una gama que nace con $22.668 y termina en $94.452. Se pagan en efectivo en el estadio, pero también con cualquier tarjeta Visa o Mastercard o de manera on line en las filiales uruguayas de diversos bancos. Para los clubes que participan, es la oportunidad de que un tercero costee parte de la pretemporada: los equipos viajan al país vecino y permanecen allí con los gastos pagos y un cachet, que surge de los derechos de televisación que paga el holding Disney + y ESPN. Ese es, justamente, el punto que investiga la Justicia uruguaya: la organizadora del certamen, Sport Media, tiene un vínculo comercial con el gigante de entretenimiento mundial que le permite difundir vía streaming los partidos uruguayos por su propia plataforma, la de la empresa de telecomunicaciones estatal, Antel. La Justicia uruguaya investiga si con esa triangulación el fisco se pierde de recaudar 7 millones de dólares en concepto de IVA y otros 3 millones de la misma moneda por otros impuestos. Según una publicación del portal Doble Amarilla, los acuerdos se asientan en un esquema que permite una exoneración total del IVA, bajo la figura de "exportación de servicios", pese a que cerca del 80 por ciento de sus operaciones se concentrarían en el mercado local, sin tributar los impuestos correspondientes. La web oficial de Sport Media no ofrece ningún dato de su composición accionaria, CEO, cuadro jerárquico o algo semejante. Son una empresa que "hace foco en eventos, medios, marketing y patrocinio" e indica los negocios en los que participa: además de la Serie Río de la Plata una similar en Colombia, otra de "clásicos sudamericanos" y negocios locales: la Copa de la Asociación Uruguaya de Fútbol, el Uruguay Open dentro del circuito Challenger de la ATP, y la administración y gestión del Teatro del Notariado en el corazón de Montevideo, además de un club propio: el Paso de la Arena, un club fundado a mediados del siglo pasado y desde hace unos años convertido en sociedad anónima deportiva . Sin embargo, aparecen nombres conocidos de un lado y del otro de la orilla del Río de la Plata. Esa triangulación es posible gracias a los contratos vigentes de Tenfield, que desde 1999 tiene los derechos del fútbol uruguayo, empresa del empresario Paco Casal. Si bien no hay registros de propiedad para Sport Media, el nombre que aparece como responsable es el de Sebastián Piñeyrúa, quien hasta septiembre de 2024 fue presidente de Sudamérica Rugby y socio de Agustín Pichot en diferentes emprendimientos de producción audiovisual. Si bien Piñeyrúa se presenta como responsable de la comercialización de Disney en la región, el contrato que lo nuclea a la multinacional con el empresario es únicamente por los contenidos con esa licencia, para revenderlos en nuevos mercados. Más allá de las apariencias, lo que ahora cree la Justicia es que la empresa de Casal dejó de facturar con IVA las operaciones nacionales a partir de la intermediación de Sport Media en la zona franca uruguaya. La triangulación que investigan en Uruguay parece reportar resultados económicos más jugosos que los que muestra la Serie Río de la Plata, un certamen en que 26 equipos no juegan todos contra todos, sino apenas un puñado de amistosos, y que no entrega un campeón ni seduce a la gente para que vaya a la cancha. Mirá también Mirá también Mirá también Newsletter Clarín
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