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» TN
Fecha: 13/01/2026 09:05
Lo que empezó como una simple molestia en el ojo terminó en una pesadilla para Vivian Nosovitsky, una joven de 21 años que vive en un pequeño pueblo costero de México. Su vida tranquila, marcada por rutinas de yoga, paseos en moto y atardeceres en la playa, cambió de un día para el otro cuando un dolor intenso la despertó a las dos de la mañana. Leé también: Jugaba en la pileta, se enredó el pelo con la bomba de succión y murió ahogada: tenía 11 años Estaba lloroso, hinchado y era insoportable, recordó Vivian. Al principio pensó que se le iba a pasar, pero la incomodidad solo empeoró. La sensibilidad a la luz se volvió tan fuerte que no pudo soportar ni el mínimo brillo y tuvo que usar anteojos de sol incluso dentro de su casa. El diagnóstico que le cambió la vida Después de varios días sin mejoría y tras probar gotas recetadas en una clínica local, Vivian decidió viajar 40 minutos hasta un hospital más grande. Allí le dijeron que tenía una úlcera en el ojo y le dieron más medicamentos, pero su estado se agravó rápidamente. Mi ojo se estaba poniendo gris. Sabía que algo andaba muy mal, contó. Al día siguiente, los médicos le recomendaron buscar atención urgente en otra ciudad, a tres horas de distancia. Sin querer atravesar el proceso sola, voló a Querétaro para quedarse con una amiga, quien la acompañó a un hospital especializado en ojos. Allí le realizaron un raspado de córnea y, días después, los análisis confirmaron el diagnóstico: acanthamoeba keratitis, una infección ocular rarísima y agresiva causada por un parásito que literalmente le estaba comiendo la córnea. La verdad es que al principio ni siquiera sabía qué significaba eso. Nunca había oído hablar de ello, contó la joven a la revista People. Un tratamiento agotador y el miedo a perder la visión Vivian se enteró de que el parásito probablemente entró a su ojo a través del agua de la canilla y una pequeña herida provocada por el uso de lentes de contacto. El dolor era insoportable y la obligó a vivir en completa oscuridad, lejos de todo lo que amaba: el movimiento, la playa, el gimnasio y su trabajo online. Me afectó física y mentalmente. Hubo días en los que solo quería que todo terminara, confesó. El tratamiento fue durísimo: debía aplicarse gotas medicadas cada hora, incluso durante la noche, lo que le impidió dormir bien durante semanas. Las visitas al hospital eran un suplicio, ya que las luces la dejaban agotada y sobreestimulada. Cuando me di cuenta de que no podía ver con el ojo derecho, fue aterrador, relató. La influencer compartió su drama en redes En medio de la crisis, Vivian decidió compartir su historia en TikTok, la red social donde había iniciado su carrera como creadora de contenido. Su objetivo era mostrar la realidad sin filtros y advertir sobre la importancia de la salud ocular y la higiene con los lentes de contacto. La respuesta fue abrumadora: su historia se viralizó, recibió millones de vistas y cientos de mensajes de apoyo, oraciones y relatos de personas que pasaron por situaciones similares. Incluso, muchos colaboraron en su campaña de recaudación de fondos para costear el tratamiento. Irónicamente, aunque perdí la visión, ahora me ven más que nunca, reflexionó. Me sacó todas las máscaras y me devolvió a mí misma. A pesar de todo, Vivian mantiene la esperanza de recuperarse y sueña con volver a su vida normal. Sabe que el camino puede ser largo y que quizás deba enfrentar una cirugía, pero confía en su fortaleza y en el apoyo de la comunidad. Uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que lo pierde, advirtió, e insistió en la importancia de cuidar la salud de los ojos y ser rigurosos con la limpieza de los lentes de contacto. Por último, agradeció a quienes la acompañaron en los momentos más difíciles: No habría sobrevivido sin la comunidad. Las mujeres que me cuidaron en México, la gente que cocinó para mí, los que me apoyaron online El poder de la comunidad es más fuerte que cualquier cosa.
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