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Concordia » Cadena Entrerriana
Fecha: 13/01/2026 08:02
Olas repentinas, daños y una víctima fatal: el mar cambió en minutos. Te explicamos, paso a paso y sin tecnicismos, qué es un meteotsunami, por qué ocurrió y si puede volver a suceder. El océano suele parecer predecible: sube y baja con las mareas, rompe con olas conocidas y acompaña nuestras rutinas costeras. Sin embargo, a veces puede transformarse de forma abrupta, como si alguien hubiera movido una perilla invisible. Eso fue lo que ocurrió la tarde del lunes en la costa atlántica bonaerense. Lo que parecía una tarde más de verano terminó en caos y tragedia. Sin terremotos ni tsunamis clásicos, el mar avanzó de golpe, sorprendiendo a quienes estaban cerca de la orilla y dejando en evidencia que la atmósfera también puede sacudir al océano. Olas inesperadas en la costa bonaerense: qué pasó Durante la tarde del 12 de enero, se reportaron olas de gran tamaño y comportamiento inusual en sectores de la costa, especialmente en Santa Clara del Mar y Mar del Plata. En Santa Clara del Mar, una ola ingresó con fuerza sobre el frente costero urbano, provocando destrozos, arrastrando personas y generando una situación caótica. Las autoridades confirmaron una víctima fatal y varios heridos, además de daños en paseos costeros, comercios y embarcaciones. Videos difundidos por vecinos y medios muestran el avance repentino del agua, como si la marea hubiera saltado varios escalones en segundos. Lo llamativo es que no se registraban tormentas severas directamente sobre la costa en ese momento. Esa aparente contradicción es una de las claves para entender el fenómeno: no se trató de una simple ola grande, sino de un evento poco frecuente: un meteotsunami. ¿Qué es un meteotsunami y por qué ocurre? Aunque su nombre suena a terremoto, un meteotsunami no es causado por sismos, sino por la atmósfera. En lugar de originarse bajo el océano, nace en el aire. Una forma simple de imaginarlo es recordar lo que pasa cuando estamos en una piscina: si empujamos el agua en el momento justo, se genera una ola más grande. En el mar, ese empujón puede ser un salto repentino de presión atmosférica, una línea de tormentas, ráfagas intensas o frentes meteorológicos de rápido desplazamiento. Ese empuje genera ondas largas que, al llegar a zonas costeras poco profundas, se amplifican, igual que cuando una ola pequeña crece al entrar a la orilla. El resultado puede ser una crecida repentina del nivel del mar o una ola aislada pero muy potente. Los meteotsunamis pueden durar entre 2 minutos y 2 horas y pueden ocurrir tanto en cuencas cerradas como en costas abiertas. Son más frecuentes de lo que se cree, aunque la mayoría de ellos pasan desapercibidos. A nivel mundial se registran con frecuencia en el Mediterráneo, Japón y los Grandes Lagos de EE. UU., donde han causado daños importantes e incluso víctimas fatales. En Argentina fueron estudiados por investigadores del CONICET, especialmente en el Río de la Plata y la costa bonaerense, y son más frecuentes de lo que la gente cree. El meteotsunami de Santa Clara del Mar El evento del lunes 12, muy probablemente, haya sido generado por la interacción entre un frente de aire frío acompañado por tormentas de variada intensidad que se registraban sobre el mar. Este frente se encontraba sobre el sur bonaerense en la tarde del lunes, como se puede ver en la imagen satelital de las 15:45 HOA. Sobre Mar del Plata y Santa Clara del Mar, las condiciones eran de cielo mayormente despejado, una temperatura de 38.2 °C y vientos del noroeste a 33 km/h. Las ondas de gravedad señaladas en la imagen son indicio del comportamiento turbulento del aire, turbulencia que se propaga en la atmósfera de manera similar a las olas en el mar, influyendo con aumentos y disminuciones de presión en su superficie. En caso de que las «olas en el aire» se pongan en resonancia con las olas en el mar, se multiplican sus efectos en el oleaje, generando una ola mayor que se amplifica al llegar a la costa. De acuerdo con los datos del mareógrafo de Mar del Plata, el mar comenzó con variaciones significativas alrededor de las 16:00 HOA, observándose que en un momento bajó de golpe unos 60 cm para subir inmediatamente alrededor de 80 cm. Esa abrupta y sorpresiva variación de nivel, fue la que tomó por sorpresa a los bañistas, provocando las afectaciones a personas y bienes. La intensidad de las tormentas sobre el mar, la presencia de ondas de gravedad y las características del frente frío -que causó una disminución de 15 °C en la temperatura en menos de 2 h, pasando de 38 °C a las 17:00 a 23.6 °C a las 19:00-, es evidencia de que este fenómeno muy probablemente haya sido un meteotsunami. No todos los tsunamis son iguales: tipos, orígenes y qué tan probables son en Argentina Cuando se habla de tsunamis, muchas personas imaginan automáticamente terremotos gigantes en el océano. Pero en realidad existen distintos tipos de tsunamis, con causas muy diferentes y niveles de probabilidad muy desiguales según la región. El más conocido es el tsunami sísmico, generado por grandes terremotos submarinos que desplazan bruscamente el fondo del mar. Es el tipo responsable de catástrofes como las ocurridas en Japón (2011) o el sudeste asiático (2004). En Argentina, la probabilidad de este tipo de tsunami es muy baja, ya que el país no se encuentra sobre una zona de subducción oceánica activa frente a su costa atlántica. El margen continental argentino es considerado tectónicamente pasivo, lo que reduce enormemente el riesgo de tsunamis sísmicos destructivos. Otro tipo menos conocido es el tsunami por deslizamientos, que puede producirse cuando grandes masas de sedimentos submarinos o laderas costeras colapsan y empujan el agua de forma repentina. Estos eventos suelen ser locales, pero pueden generar olas muy violentas cerca del punto de origen. En el Atlántico Sur su ocurrencia es posible pero poco probable, asociada a pendientes submarinas inestables o colapsos costeros excepcionales. También existen tsunamis de origen volcánico, provocados por erupciones, colapsos de islas o explosiones submarinas. Son extremadamente raros en el contexto argentino, ya que no hay volcanismo activo oceánico cercano a la costa atlántica. Finalmente, están los meteotsunamis, como el que ocurrió en la costa bonaerense. Son generados por la atmósfera, no por la geología. En Argentina, este es el tipo de tsunami más probable y frecuente, y se cuenta con antecedentes históricos, aunque en muchas ocasiones el oleaje no es tan notorio ni sus efectos tan evidentes, como lo han sido en Santa Clara del Mar. En resumen, mientras que un tsunami sísmico devastador es altamente improbable en Argentina, los meteotsunamis representan el principal riesgo real, no por su tamaño extremo, sino por su carácter repentino, localizado y poco conocido. Justamente por eso, entender sus diferencias es clave para no subestimar lo que el mar y la atmósfera pueden hacer en pocos minutos. Leer las señales del mar El episodio de esta tarde nos recuerda que el mar no siempre avisa con tiempo. Comprender fenómenos como el meteotsunami es clave para mejorar la prevención, la comunicación del riesgo y la seguridad costera. En Argentina, el mayor riesgo no proviene de tsunamis gigantes y devastadores, sino de eventos más pequeños, rápidos y traicioneros, como los meteotsunamis. No suelen generar olas de decenas de metros, pero sí pueden sorprender en minutos, justo cuando el mar parecía tranquilo. Entender que no todos los tsunamis son iguales y que algunos nacen en el cielo y no en la Tierra es clave para mejorar la prevención, la comunicación del riesgo y la convivencia segura con un mar que, de vez en cuando, decide cambiar las reglas. Así como miramos el cielo antes de salir sin paraguas, aprender a interpretar señales meteorológicas y marítimas puede marcar la diferencia entre una anécdota y una tragedia. Los guardavidas están entrenados para identificar las señales del mar; por eso es fundamental que la gente obedezca sus instrucciones. El conocimiento, en estos casos, también salva vidas.
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