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» Clarin
Fecha: 13/01/2026 06:46
Basta poner un pie en Marruecos para entender la pasión que se vive aquí por el fútbol, pero "literal" como se puso de moda decir ahora. Una vez que el avión aterrizó en Casablanca (previa escala en Madrid) y superado el control de migraciones, que aceptó el inglés tras fallar primero con el árabe y luego con el francés, un pasillo conecta con el camino a la salida. Pero no es cualquier pasillo. Una especie de túnel con pantallas de color rojo, con vivos verdes y letras blancas da la bienvenida a Marruecos, sede de la Copa Africana de Naciones 2025 que se está disputando en esta tierra desde mediados de diciembre y que este miércoles se prepara para vivir las semifinales. En Tánger, bien al norte, frente a España, se medirán Senegal y Egipto; y en Rabat, la capital, una ciudad que parece sacada de un cuento, será el turno de la selección local contra Nigeria. El domingo es la final, otra vez en Rabat, y aquí no sólo sueñan sino que dan por sentado que Hakimi y compañía levantarán el trofeo. El certamen continental, a diferencia de América o Europa, donde suelen ganar los mismos, en África tiene tal paridad que Marruecos sólo pudo festejar una sola vez y fue hace 50 años. En la entrada al auditorio principal del Complejo Deportivo Mohammed VI, donde entrena la selección, hay un cuadro de los campeones de 1976 con el trofeo y en el centro un niño de unos 12 años, empilchado como un príncipe, literal (otra vez). Se trata del actual rey Mohammed VI, fanático del fútbol, a la par de su pueblo, y motor del progreso que se aceleró en los últimos 15 años. Su abuelo, Mohammed V, fue el primer rey tras la independencia dejando atrás siglos de dominio europeo, especialmente francés y español, y luego le siguió Hassan II, quien falleció en julio de 1999. Sus tumbas descansan en un mausoleo que derrocha belleza pero también sobriedad, accesible para cualquiera. El siguiente en la línea de sucesión es Moulay Hassán, el heredero de 22 años. Los marroquíes van hacia adelante y no frenan. Y la primera señal la dan al manejar porque hacen luces, tocan bocina y se ponen impacientes si el de adelante se demora un instante más en cederle el paso a un peatón. Asustan hasta a un porteño. Y al fútbol le imprimieron el mismo vértigo: fueron cuartos en Qatar 2022, vienen de ganarle a la Argentina la final del Mundial Sub 20 que se hizo en Chile y ahora se autoimponen ser campeones en el Mundial 2026, donde compartirán grupo con Brasil, Haití y Escocia. Aunque también planifican, hay que decirlo. Serán sede del Mundial 2030 con España y Portugal, y están construyendo un estadio (otro más) para 115 mil personas, proyectado para ser "el más grande del mundo", con el que tratarán de quedarse con la final del certamen. Aunque es una idea que se viene cociendo lento, como las exquisiteces que se comen por aquí. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ya estuvo en la apertura de la Copa Africana y regresará este fin de semana, donde la fiesta y la infraestructura están combinando como en muy pocas ocasiones. Este miércoles estarán las cuatro mejores selecciones del torneo, con cuatro técnicos africanos en semifinales por primera vez desde la creación del campeonato, en 1968, que va por su 35ta edición. Video Egipto, conducida por los gemelos Hossam e Ibrahim Hassan, llega con su chapa de ser el más ganador (tiene 7) y la experiencia de Mohamed Salah, pero se cruza con la Senegal del exfutbolista y hoy entrenador Pape Thiaw, que ya no es solamente el equipo de Sadio Mané sino que tiene a varias estrellas que brillan en Europa, como Nicolas Jackson, del Bayern Munich o Ibrahim Mbaye, el chico de 17 años del Paris Saint-Germain. Ese mismo día, Marruecos tendrá que esforzarse al máximo para ganarle a los que vienen siendo los mejores, la Nigeria del goleador Victor Osimhen y el talentoso Ademola Lookman, con el piloto de tormentas Eric Chelle como DT, que se quedó fuera del Mundial 2026 pero en la Copa Africana es la única selección que ganó sus cinco partidos, algunos con goleadas y otros con autoridad, como ante Argelia, la gran decepción. Pero el equipo del entrenador Walid Regragui (un rey sin corona) confía en sus jugadores, que son celebridades aquí porque están en todos los carteles de publicidad en la vía pública. Y que en esta Copa cuenta además con un ancho de espadas: Brahim Díaz, el futbolista del Real Madrid, que lleva cinco goles, uno en cada partido. El fútbol se respira en las calles de Rabat, de día y de noche, con canchas por todos lados, algo que Carlos Bilardo contó hace 30 años en el programa de Nico Repetto pero que según él ya había vaticinado en 1975. "Acá está el futuro del fútbol, porque la gente todavía juega...". La primera sensación que deja Marruecos es que el doctor tenía razón. Sobre la firma Newsletter Clarín
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