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» Clarin
Fecha: 13/01/2026 06:33
El dato es contundente, pero también engañoso. En 2025 la Liga Profesional de Fútbol (LPF) -conformada por 30 clubes- registró 30 renuncias, despidos o finalizaciones de contrato de entrenadores entre el Apertura y el Clausura. La temporada que se inicia exhibe un mapa más calmo: 26 directores técnicos se mantienen en sus cargos y apenas cuatro comenzarán un nuevo ciclo. El número parece celebrar continuidad, pero en el fútbol argentino la tranquilidad siempre es relativa: ese 13 por ciento de entrenadores nuevos y el 87 % que siguen en sus puestos comparten la misma escena, la cuerda floja de un ecosistema que no sostiene proyectos sin buenos resultados. Si 2025 no fue una picadora de carne, no hay sinónimo que grafique mejor la brutal y elocuente estadística de tres decenas de finales de ciclo. Que en 2026 haya solo cuatro nuevos -en rigor son cinco, pero Walter Zunino ya debutó en Platense para la final del Trofeo de Campeones que ganó Estudiantes- no es un indicador de salud. La maquinaria ya está en marcha y sabe lo que es fagocitarse hasta dos DT en una misma fecha. La baja más llamativa fue la de Ariel Holan. El entrenador que, sin saberlo, condujo a Rosario Central hacia el título de Campeón de Liga no renovó su vínculo al finalizar diciembre y fue reemplazado por Jorge Almirón, quien no dirigía en el fútbol argentino desde 2023, cuando interrumpió su ciclo en Boca. Regresa a la LPF desde Chile, donde estuvo al frente de Colo-Colo. Cuando entonces el presidente de Boca, Juan Román Riquelme, le aceptó la renuncia a Almirón, se enfocó en Diego Martínez, entonces con contrato vigente en Huracán, que debió romper para sentarse en el banco de la Bombonera. Ahora, con el ciclo de Frank Darío Kudelka concluido en el Globo, los dirigentes fueron a buscar de nuevo al Gigoló, que volverá a estar al frente del equipo aunque habrá que ver cómo lo reciben los hinchas quemeros. La dupla Favio Orsi - Sergio Gómez también retorna al ruedo. Tras coronar campeón a Platense, no continuaron en el Calamar y regresan luego de un parate en el Clausura. Se harán cargo de Newells, que despidió a Cristian Fabbiani y arranca 2026 con un promedio comprometido, obligado a un buen Apertura para no quedar atrapado en la pelea por la permanencia. El binomio integra la lista de los 30 entrenadores que no continuaron en 2025, y también figura entre los nuevos de 2026. Mismo caso de Lucas Pusineri: el año pasado en Atlético Tucumán, este en Central Córdoba. Igual que Mariano Soso, cesanteado en Newell's y reincorporado a Defensa y Justicia, dónde ya había estado. Estudiantes -el club que cuestionó el campeonato Canalla y luego se coronó en el Clausura y en el Trofeo de Campeones- logró renovar a Eduardo Domínguez pese a las versiones que daban su ciclo por terminado. El sprint final lo sostuvo en el Pincha, lo clasificó a la Copa Libertadores y, otra vez, lo dejó sin la oportunidad de negociar con Boca, que sostuvo a Claudio Úbeda. El ex ayudante y sucesor de Miguel Ángel Russo ocupa un cargo que parece estar vacante. Hasta que no comience el torneo, Sifón no puede jactarse de ser el DT Xeneize y luego deberá validarse en el día a día, y con doble competencia por la Libertadores, para poder hacerlo. No hubo renovación de contrato, simplemente el apoyo de la dirigencia se mostró en confirmar que Úbeda tiene contrato por seis meses más. El técnico deberá convencer también a los hinchas, que recuerdan la eliminación ante Racing y más que nada la polémica sustitución de Exequiel Zeballos. La exigencia es similar en River para Marcelo Gallardo, no está abierta la vacante pero sus números en un 2025 sin títulos no le dan plafón para 2026. Es su propia historia la que lo sostiene en el Apertura venidero y en la Copa Sudamericana, dos frentes que el Muñeco encara con ambición desmedida para volver a ser quien fue. Carlos Tevez tendrá en Talleres una nueva oportunidad para que su carrera como DT tome impulso: con un buen promedio (después de pelear el descenso pero por la tabla anual), ya no está obligado a sumar por sumar y puede buscar darle identidad a su equipo para ser protagonista. En Racing, Gustavo Costas va por más: tras su última conquista -la Recopa ante Botafogo el año pasado- la Academia intentará competir fuerte en el frente local (un título que le falta al técnico-ídolo) y en la Sudamericana. Justamente el último campeón de esa Copa, Lanús, también sostiene a su entrenador, Mauricio Pellegrino, y con él al mando jugará la Copa Libertadores. En Independiente apuestan a la continuidad de Gustavo Quinteros y el impulso que le dio al equipo en la segunda parte de sus ocho partidos dirigidos. Sin competencia internacional, el foco está puesto en el Apertura, para empezar, y en la necesidad de ganar un título. También San Lorenzo mantiene a Damián Ayude, quien en plena crisis institucional ha demostrado saber arregárselas con un plantel de juveniles del club y que ahora ve la amenaza de que otros grandes se lleven a algunas de sus figuras: Jhohan Romaña, Gastón Hernández y Alexis Cuello, por ejemplo. ¿Es el año del equilibrio? El porcentaje de entrenadores que siguen en su puesto en 2026, tras haber iniciado al menos algún tramo de la temporada, sugiere un giro hacia la continuidad. Sostener a 26 técnicos es lo más parecido a un proyecto en un contexto donde los procesos se agotan con asombrosa rapidez: en 2025, Cristian González dirigió en dos equipos -Unión en el Apertura y Platense en parte del Clausura- , y ahora está libre un ejemplo claro del vértigo que define al torneo. Habrá que ver si la calma resiste las primeras crisis, si los discursos se sostienen cuando llegan derrotas consecutivas, si la paciencia es convicción o apenas una tregua. Por ahora, el dato queda incómodo y revelador: el año pasado, 30 entrenadores no continuaron en sus cargos por motivos, más o menos, similares. La fotografía inicial de 2026 sugiere calma, pero en el fútbol argentino la paz siempre es relativa. La continuidad no garantiza proyectos sólidos, ni el cambio asegura soluciones inmediatas. Entre porcentajes y nombres, la única certeza es que la cuerda floja sigue siendo parte del paisaje: los resultados mandan y, cuando la pelota no entra, las estadísticas se rompen. El dato, entonces, no es promesa: es apenas una tregua en un campeonato donde la paciencia dura lo que dura un triunfo Newsletter Clarín
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