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Concordia » Hora Digital
Fecha: 13/01/2026 03:02
Pat Cash, figura destacada del tenis australiano que alcanzó el cuarto puesto del ranking mundial y que se consagró campeón en Wimbledon en 1987, volvió a acaparar la atención tras brindar una entrevista a Tennis365. En este diálogo, el extenista, que en su momento confesó haber ganado el torneo londinense fumando y comiendo galletas de marihuana, se refirió a la relación entre jugadores y entrenadores, así como a la tendencia reciente de rupturas laborales en el circuito profesional. Con 60 años y una carrera que abarca tanto su etapa como jugador como su experiencia como entrenador de nombres relevantes como Greg Rusedski, CoCo Vandeweghe y Mark Philippoussis, Cash analizó el valor del conocimiento transmitido en el mundo del tenis. Como exjugador, le estás vendiendo tu conocimiento intelectual a un jugador. Le estás vendiendo 30 o 40 años de conocimiento y experiencia, y eso es incalculable. El australiano subrayó que la labor del entrenador va mucho más allá de la simple táctica o estrategia, pues implica trasladar al pupilo décadas de aprendizaje y vivencias acumuladas en el circuito. Cash explicó, además, que el reconocimiento hacia los entrenadores no siempre es proporcional al valor de ese aporte. Te pagan una cierta cantidad de dinero por eso y hay que valorarlo, y a veces no lo hacen, expresó. En su opinión, a menudo los tenistas actuales se disparan en el pie al no seguir con lo que hacen, ni seguir buenos consejos. El exjugador, que conquistó seis títulos ATP en su carrera profesional, considera que la falta de aprecio y continuidad puede resultar perjudicial para los propios atletas. Durante la entrevista, Cash amplió su análisis a otros deportes, mencionando ejemplos concretos fuera del tenis. He visto muchísimas veces que los jugadores rompen con su entrenador, y también lo vemos en el fútbol, donde el Chelsea, equipo de la Premier League, despide a su entrenador tras perder un par de partidos. ¿Adónde los ha llevado eso?. Su reflexión apela a la idea de que los cambios frecuentes de entrenador, tanto en el tenis como en el fútbol, no siempre generan los resultados esperados y, en ocasiones, pueden derivar en inestabilidad y bajo rendimiento. El australiano defendió la importancia de construir relaciones sólidas y duraderas entre jugador y entrenador, asociando la continuidad con el éxito de grandes figuras del tenis. Fidelizar a un entrenador funciona, y si miramos atrás, los mejores tenistas han tenido éxito haciéndolo. Lo que estamos presenciando es una tendencia en la que los jugadores se deshacen de sus entrenadores por unos pocos dólares, señaló Cash. Su advertencia apunta a la pérdida de confianza y al desaprovechamiento del valor añadido que aporta una visión externa con años de experiencia. Pat Cash insistió en la importancia del compromiso por parte del deportista, así como en la responsabilidad del entrenador de compartir todo su bagaje. Le das a un jugador todo tu conocimiento y quieres que trabaje contigo para consolidarlo en una buena carrera. Lo que suele pasar es que toman esa información y se van, manifestó, describiendo una situación frecuente en la que, tras recibir asesoramiento y formación, los jugadores deciden buscar otros rumbos sin consolidar el proceso iniciado. Para el campeón de Wimbledon, este tipo de decisiones suelen tener un impacto negativo. Lo vemos mucho y, por lo general, no funciona y se perjudican a sí mismos. Con estas palabras, Cash cierra su análisis subrayando que la falta de continuidad y la ruptura prematura con los entrenadores pueden obstaculizar el desarrollo profesional de los tenistas, privándolos de la oportunidad de construir una carrera más estable y exitosa. Una prueba reciente de ello es la ruptura entre Carlos Alcaraz y Juan Carlos Ferrero, quienes han separado sus caminos. Una cuestión que no resulta nueva en el mundo del deporte.
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