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» Clarin
Fecha: 12/01/2026 23:19
108 millones de pesos que no recibieron los médicos, las enfermeras y los pacientes del Hospital Penna de Bahía Blanca; US$450 millones "perdidos" en los balances presentados en la IGJ, a la que ningunearon desde su "estado" paralelo; decenas de millones de dólares girados a cuentas fantasmas por el discípulo de Massa, Javier Faroni, que desde Miami manejó sin control la plata de la AFA; 54 autos de colección y una mansión de al menos US$17 millones en Pilar, con una fila de testaferros para esconder al verdadero dueño -todos los hilos conducen a Toviggino-. Las maniobras sospechadas de corrupción en la AFA de Chiqui Tapia y Toviggino no tienen fin, y su magnitud exige una investigación profunda. Habrá que seguir con atención a los jueces y fiscales, y cómo evoluciona la pulseada para investigar las causas. Pero la corrupción no es todo. Con Tapia y Toviggino puede ser peor. Al desvío de miles de millones se le agrega el desastre organizativo. En verdad, una cosa responde a la otra. El caos es la condición que permite los aprietes deportivos que sirven para mantener el statu quo que propicia el desvío de dinero. Pero hablemos un poco de fútbol. Un mes atrás la Liga Profesional confirmó las 12 fechas iniciales del Torneo Apertura de 30 equipos, número que se constituye como el primer síntoma del desorden. ¿Qué se desprende del fixture? Los domingos son sólo para Boca y River; los demás, a joderse. Ni Racing ni Independiente ni San Lorenzo, por citar tres grandes, jugarán en domingo de local durante esas primeras 12 fechas. Tampoco Estudiantes de La Plata, último campeón, aunque en su caso es aún peor: sólo jugará un partido en fin de semana, justamente su clásico frente a Gimnasia, un domingo y de visitante. Imposible no pensar en algo intencional. Siguen los aciertos: más del 50% de los partidos se jugarán entre semana y empezarán antes de las ocho de la noche, es decir en pleno horario laboral. Está claro que los hinchas no la tendrán fácil para ir a la cancha, y a los clubes se les complicará la venta de abonos. El fixture de las primeras 12 fechas revela que a los dirigentes les gusta declamar que los clubes son de los socios, pero no les interesa que los partidos sean para los hinchas en la cancha. El número es contundente. Durante las primeras fechas, 32 partidos se jugaran en días laborables y en el horario entre las 17 y las 18. El colmo lo sufren Barracas y Aldosivi, que el lunes 16 de marzo jugarán a las 15.30hs, un día y a una hora que, como todo el mundo sabe, facilita la pasión desplegada en las tribunas. La justificación es que el Mundial obliga a comprimir las fechas. Ese argumento esconde la razón principal del desorden: un torneo de 30 equipos no cabe en el calendario, y obliga a amontonar partidos. La creación de un nuevo partido interzonal marca otra extravagancia. Con este esquema quizás único en el mundo, como a Boca le tocó el interzonal extra contra Racing, deberá enfrentar a todos los grandes; mientras otros equipos disfrutan un fixture mucho más liviano. ¿Pero a quién le interesa la equivalencia en la distribución de los rivales? Detalles sin importancia, según parece. La mayor incongruencia, sin embargo, la ofrece el hecho de definir los descensos por promedio - lo que en su lógica requiere una competencia de todos contra todos, única manera de establecer un promedio real-, pero hacerlo en un esquema de zonas, lo que excluye esa posibilidad, y permite que un equipo tenga un recorrido más accesible que su rival para mantener la categoría (también para ser campeón, claro). Excentricidades del "fútbol campeón del mundo", como les gusta decir a sus dirigentes. ¿Incapacidad o mala fe? Los antecedentes invitan a pensar en las dos. Castigo a los opositores políticos y amplitud de oportunidades para los aliados. Y si así no alcanzara, siempre quedan algunos árbitros que "juegan para la corona". Sobre la firma Newsletter Clarín
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