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  • Museo del Mate en Buenos Aires: Un ritual después de la sagrada siesta

    Parana » Uno

    Fecha: 12/01/2026 18:52

    La palabra mate deriva del quechua mati: recipiente para beber. En Buenos Aires existe un museo dedicado completamente a esta bebida, una de las más consumidas por los argentinos. En diálogo con UNO su fundador expresó su grata emoción por poder llevar adelante un proyecto de tal magnitud y contó experiencias de entrerrianos. Museo del Mate en Buenos Aires: "Un ritual después de la sagrada siesta" Con el apadrinazgo de Luis Landricina y Soledad Pastorutti, abrió en Buenos Aires un nuevo museo del Mate. Museo Se eligen generalmente dos formas clásicas para tomar mate: el Poro (del quechua puru: calabaza) para el mate dulce; y la galleta de forma achatada para el cimarrón o mate amargo. El Museo del Mate en Buenos Aires fue fundado por Alberto Julián Plaza. Uno de los coleccionistas más grande del país, cuenta con 10.000 recipientes materos. De todos ellos, hay 4.000 exhibidos en Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los restantes están en el primer museo fundado en 2008 en Sierra de la Ventana, y otros están guardados en distintos depósitos, porque la idea es rotarlos con el paso del tiempo. El padrino del Museo del Mate es Luis Landriscina, y en los próximos meses será el acto de madrinazgo de Soledad Pastorutti. Plaza lleva un millón de kilómetros buscando mates para poder abastecer el espacio. Está casado con Anabel Santini con quien tiene tres hijos: Luis, Yanina y Gabriela. Su nieto mayor es el encargado del Museo en CABA. El fundador recuerda con gran aprecio como comenzó su pasión por el mate y cómo este se ha convertido en parte de su vida: "Recuerdo mi mate jarrito, el que me llevó mi madre cuando hice el servicio militar". Sostiene que el mejor mate tiene que ser de calabaza. "Aunque cada uno tiene su historia. Una vez charlaba con un coleccionista de La Plata y le decía que cada mate que se raja o se rompe, podríamos hacerle un cementerio. Pero me corrió automáticamente: No Alberto, el mate nunca muere. Ese título y un escrito hermoso está en una de nuestras vitrinas". Fundación El 13 de septiembre de 2025 se fundó este museo pero con una gran fiesta se inauguró oficialmente el pasado 7 de diciembre. Compramos una máquina de grabado laser justamente para grabar los mates en Sierra de la Ventana, donde vivo con mi señora Anabel hace diecisiete años. Y en busca de una máquina conocimos a Diego Carosella, que tiene una empresa BBM Solutions. Compartimos una cena y ahí surge su propuesta", contó a UNO ya que el mate tan popular de los argentinos no tenía un lugar específico en territorio porteño. "Nos llevó uno o dos años el trabajo para que este Museo quede impecable. Entre tanta gente que hace a nuestro emprendimiento, quisiera hoy mencionar a Gabriel Grasso, museólogo recibido en La Plata, profesor de historia y maquetista, que también tiene su Museo en Punta Indio desde 2004. La nuestra en Ciudad de Buenos Aires es una propuesta dinámica que cambia el concepto tradicional de lo que entendemos por museo, que es más estático. En contacto con Grasso y otros compañeros se realizó un guión a través del cual se hicieron cada una de las veintisiete vitrinas, donde contamos la historia de la yerba mate desde los comienzos en el continente americano, precisó el fundador Plaza. Anécdotas de entrerrianos Alberto Plaza dice que es la bebida más compañera que hay y recuerda una anécdota cuando viajó a Entre Ríos y charlando con un cura párroco que ayudó a familias a rehabilitarse de distintas adicciones, le pregunto José ¿Cómo hace para que los pibes se interesaran en salir adelante?. Sencillo, una de las propuestas es invitarlo a tomar unos mates. Francisco Scutellá, el maestro del mate de Paraná, es uno de los que conoció a Alberto Plaza. Nos encontramos en la fiesta del Mate en Baradero, donde compartimos nuestras historias. En mi colección tengo dos de sus libros, autografiados. Héctor Farragut, de Concepción del Uruguay, y su mujer Isabel, oriunda de Santa Anita, un matrimonio con cuarenta años de casados y fabricantes de mates, se sorprendieron por algunos mates de su fábrica están expuestos en CABA. A Alberto Plaza lo conozco de venderle los mates pero ahora somos como de la misma familia. Alguna vez le encontraba mates antigüos y se lo compraba Lo dejábamos guardado debajo de la cama por las dudas, porque eran mates que salieron mucho dinero. El festival Mate BA sirvió de puntapié para realizar un paseo dentro del Museo y los espectáculos que se organizaron en Avenida de Mayo, con varias cuadras cortadas. Dos amigas de raíces entrerrianas recordaban los famosos mates cuando ibas a la casa de la abuela, porque además de los formatos de mates y termos variados, en el Museo vimos las cocinas a leña y los calentadores donde ponías la pava y a lo mejor ahí se hacía un buñuelito casero. Esa cocina, que no era a garrafa o a gas, le daba un gusto especial. Los que somos del interior sabemos que tiene otro sabor, y el mate es mucho más que un mate, es como un ritual después de la siesta sagrada.

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