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  • Un avance clave en la medicina argentina permite regenerar piel con células del propio paciente - TN24

    » tn24

    Fecha: 11/01/2026 20:41

    Se trata de una técnica denominada cultivo autólogo dermo-epidérmico para autoinjerto, que consiste en la toma de una pequeña muestra de piel del propio paciente. Ese fragmento se cultiva en laboratorio para estimular su crecimiento y generar nueva piel, que luego se utiliza para cubrir o reparar las zonas afectadas. Esta alternativa fue desarrollada para mejorar la recuperación de heridas cutáneas como quemaduras graves o úlceras, especialmente en personas con dificultades para regenerar tejidos. Hasta el momento, las opciones terapéuticas disponibles se basaban en la utilización de piel donada de otra persona (aloinjerto), piel de origen animal (xenoinjerto) o materiales sintéticos que imitan la piel, según un informe del Hospital Italiano al que accedió la Agencia Noticias Argentinas. El doctor Luis Mazzuoccolo, jefe del Servicio de Dermatología y del Equipo de Bioingeniería de Tejidos del citado centro sanitario, explicó que cuando una persona sufre una quemadura de tercer grado se pierden las tres capas de la piel. Señaló que es fundamental reemplazar rápidamente la dermis, la capa intermedia, ya que su pérdida implica la pérdida de la función cutánea, como la elasticidad y la sensibilidad, y puede derivar en consecuencias aún más graves. La técnica de cultivo de piel consta de cuatro etapas. El procedimiento comienza con la extracción de una porción mínima de piel del paciente, compuesta por dermis y epidermis, que se obtiene generalmente de la zona inguinal debido a su buena capacidad de cicatrización. Luego, esa muestra se cultiva en plasma rico en plaquetas, que aporta factores de crecimiento y actúa como soporte celular. Al utilizar componentes del propio paciente, se reduce al mínimo el riesgo de rechazo, infecciones o reacciones inmunológicas. Entre los 10 y 17 días posteriores, se realiza el autoinjerto mediante la aplicación de la lámina de piel cultivada sobre la herida. La zona se cubre con gasa húmeda y se coloca un vendaje compresivo para su protección. Finalmente, entre los 30 y 120 días posteriores al injerto, se logra la regeneración del tejido propio y la lesión se considera curada cuando se completa la última capa de la piel. El objetivo principal de esta tecnología es promover la regeneración natural de las heridas, reactivando el proceso de cicatrización. Los resultados obtenidos en la primera experiencia fueron alentadores: en un paciente con quemaduras, la piel tratada con esta técnica recuperó un 95% de su elasticidad, frente al 75% alcanzado con el uso de piel artificial, lo que demuestra una mejora significativa en la calidad del tejido regenerado. Además, el procedimiento presenta importantes ventajas para el paciente. Al utilizar exclusivamente piel propia, elimina el riesgo de rechazo inmunológico y de contaminación biológica. También ofrece una mejoría estética, con una cicatrización más natural y estable en comparación con los injertos sintéticos. Se trata, además, de un método mínimamente invasivo, ya que la obtención de la muestra se realiza de forma ambulatoria y con anestesia local, o durante la internación en el caso de pacientes quemados. A esto se suma un menor costo, ya que el desarrollo de piel autóloga permite reducir significativamente los valores del tratamiento en relación con los sustitutos dérmicos comerciales.

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