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Parana » AIM Digital
Fecha: 11/01/2026 19:40
"Cuando Adán cavaba y Eva hilaba, ¿el noble dónde estaba?" Este dístico, "when Adam delved and Eve span, ¿who was then the gentleman?" en inglés, fue la consigna de la gran revolución campesina inglesa de 1381 y se debe al sacerdote católico John Ball, que fue torturado y descuartizado por orden del joven rey Ricardo II, que tenía entonces 14 años. El destino de Ball es ejemplar para todos los que osan cuestionar el poder hegemónico y perturbarlo de manera que le parezca peligrosa, tanto en aquellos tiempos como ahora. El cuerpo de Ball fue cortado en pedazos expuestos cada uno en diferentes lugares de Inglaterra para que sirvieran como advertencia y escarmiento a los que intentaran sumarse a los reclamos. Algo similar ocurrió tiempo después en Alemania con Thomas Müntzer, el teólogo que llamó "doctor Mentiras" a Lutero, al que había seguido al principio. Müntzer fue ejecutado en 1527, cuando fue derrotada la guerra campesina. Lutero, que al principio se mostró partidario de la causa popular, cambió rápidamente para no perder el apoyo de los príncipes. Sus recomendaciones al poder no tienen desperdicio y concuerdan con los actos de Ricardo II en Inglaterra: Hay que despedazarlos, degollarlos y apuñalarlos, en secreto y en público. ¡Y los que puedan que los maten como se mata a un perro rabioso! Por esto, queridos señores, oídme y matad, degolladlos sin piedad. Dejad que hablen los arcabuces, si no será mil veces peor. Uno de los degollados fue Müntzer. Su cabeza fue expuesta en una pica. La referencia bíblica en la rima de Ball tenía en tiempos de servidumbre feudal un sentido tan claro como ahora, porque marca la inutilidad de la clase dominante en un medio original de trabajadores libres. Para Ball, que resumía el sentir de los campesinos, la nobleza era un peso inútil que obstaculizaba la paz y la libertad con beneficios solo para ella. Ball enseñó contra la estructura social de su tiempo que desde el principio todos los hombres por naturaleza fueron creados iguales, "y nuestra esclavitud o servidumbre se produjo por la injusta opresión de hombres malvados". La consecuencia de que dios no creó esclavos y libres sino seres iguales, lo llevó a anunciar a los campesinos que llegó el momento de liberarse de la esclavitud y recuperar la libertad. Ball repetía los puntos de vista de otro sacerdote, John Wyclif, que con el modo teológico que exigía la forma mental de la Edad Media, sostenía que en la tierra no había más propietario que dios, cuyo dominio se debe a las imperfecciones humanas porque en la sociedad ideal no hay curas ni sacerdotes: dios no necesita delegados ni intermediarios. El peso de la hegemonía cultural y la facilidad de quien la ejerce para manipular a los dominados se advierte en el diálogo que Ricardo aceptó con los rebeldes. Los campesinos empezaron en la entrevista alabando al "rey bueno" al que posiblemente consideraban influenciable porque era apenas un adolescente, "un niño" decían entonces. Pidieron la supresión de algunos tributos, el cese de las injusticias, que no haya más intermediarios entre el rey y el pueblo y eliminar casi todas las leyes. No querían derrocar al rey, al que manifestaban lealtad, sino abolir la servidumbre y alcanzar la justicia. Ricardo fingió aceptar varias demandas, incluida la abolición de la servidumbre y de ciertos impuestos. Después de un altercado, en que el líder de la revuelta, Wat Tyler, fue asesinado, el rey sostuvo sus promesas y pidió a los campesinos dispersarse y no aceptar otro líder que él. Cuando se dispersaron como esperaba, Ricardo ejecutó su plan, mostrando que a pesar de su poca edad sabía muy bien cómo actuar en una situación de alto riesgo: ordenó ejecutar a los líderes y aplicó una represión tan dura que logró rápidamente el objetivo de terminar con la revuelta El rey reunió de apuro un ejército de 7000 hombres con los que atacó a los revoltosos cuando se dispersaban confiados en la palabra real. Los líderes fueron capturados y ejecutados. Ball fue torturado, ahorcado y descuartizado en presencia de Ricardo el 15 de julio de 1381; su cabeza fue clavada en una pica y expuesta en el Puente de Londres. Otros trozos de su cuerpo fueron exhibidos en el resto de Inglaterra para escarmiento. La rebelión fracasó, pero fue el inicio del fin de la servidumbre en Inglaterra Es posible que la peste negra haya tenido su parte en la insurrección, porque entre 1348 y 1350 había matado por lo menos a un tercio de la población europea. La merma de la fuerza de trabajo obligó a aumentar los salarios y permitió reclamar libertad de movimientos, prohibidos a los siervos de la gleba. Los señores feudales debieron atender estos reclamos en alguna medida porque de lo contrario no tenían quien cultivara sus tierras ni cuidara los animales. La intención de frenar las demandas por mejores condiciones de trabajo se formalizó en el Estatuto de los Trabajadores, enviado al parlamento en 1351 por el rey Eduardo III, algo que recuerda a las reformas laborales que procuran actualmente los ultraliberales allí donde pueden. Pero esta ley, que retrotraía los salarios a niveles anteriores a la peste, enardeció a los campesinos y fue una de las causas de la revuelta de 1381 El 30 de mayo de 1381 los recaudadores de impuestos, tan detestables siempre quizá porque representan la razón de ser misma del Estado, no pudieron cobrar los tributos a los aldeanos de Fobbing, en Essex, y debieron volverse con las manos vacías. Lo que el poder de entonces todavía no sabía era que las teorías igualitarias de Wyclif circulaban entre los campesinos, adoctrinados por los monjes lolardos, a los que pertenecía Ball, y los begardos, que predicaban la vida en comunidad? compartiendo los bienes. Las tendencias comunitarias, tenaces en todo el mundo como modo de organización social, buscan la toma de decisiones colectiva. La revuelta inglesa de fines del siglo XIV fue la expresión de una mentalidad existente en todas partes, en Europa, en Abya Yala y en el Oriente. Después del ejemplo de Ricardo II en Inglaterra, hubo otras insurrecciones, como la guerra campesina en Alemania, que aprovechó la reforma luterana para reclamar el fin de la servidumbre. Lutero, que la había apoyado, se puso luego del lado de los nobles y dejó en la estacada a los campesinos, que murieron por millares. En 1796, durante la revolución francesa, Babeuf lanzó la conspiración de los iguales. Reclamaba una igualdad social y económica real, no solo legal, la abolición de la propiedad privada y la comunidad de bienes. Murió en la guillotina. De la Redacción de AIM.
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